Los valores en la innovación

Revista IN, nº 269 (2019)
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La innovación no es neutra y, como hecho cultural que es, lleva implícita los valores de quien apuesta por la mejora.

En los últimos años el fenómeno de la innovación ha entrado con fuerza en las instituciones y en nuestra sociedad. Podemos decir que la innovación está de moda, aunque cada persona la entienda de una manera diferente y que los límites entre ésta y, por ejemplo, la investigación y desarrollo, o simplemente los cambios que no son innovación, no estén claros.

Con el fin de simplificar el concepto y evitar asociarlo con la tecnología sería preferible hablar de mejoras más que de innovación, así como dejar claro que la innovación es más una cuestión cultural que tecnológica. Es esta misma relación con la cultura la que provoca resistencias en un sector de la población, a la vez que atrae a otro sector hacia un mundo de posibilidades y alternativas a lo convencional. Se pone así en evidencia la división y tensión generadas por la innovación, aunque también hay aspectos en ella que pasan desapercibidos por su característica de implícitos e intangibles; me refiero a los valores. Éstos están presentes en cualquier transformación, cambio o mejora y se reflejan en las acciones de las personas y en su comportamiento. La innovación, como hecho cultural que es, lleva implícita los valores de la organización que apuesta por la mejora y, por lo tanto, no es neutra.

El Campus Docent Sant Joan de Déu, como institución dedicada desde hace ya más de 50 años a la transformación de personas a través de la formación en ciencias de la salud y ciencias sociales, y que ha apostado siempre por la mejora continua, es un vivo ejemplo de ello.

Cada año recibimos y acogemos estudiantes y profesionales con diversidad de origen, género, creencias y perfiles, con gran variabilidad de capacidades y habilidades, y que están inmersos en situaciones sociales que los hacen únicos. Siendo conscientes que la hospitalidad forma parte de la misión de los centros de la Orden, el Campus Docent apuesta por adoptar nuevos estilos de acoger, integrar y cuidar a las personas. El resultado se concreta en la búsqueda e implementación de nuevas metodologías como el aprendizaje basado en problemas, el aprendizaje colaborativo, el basado en retos o la simulación clínica que son algunos ejemplos que nos han permitido ser más inclusivos y romper con barreras ideológicas que excluyen a aquellos que no encajan en el perfil predeterminado de “buen estudiante” o de “buen profesional”.

Al mismo tiempo que la innovación nos permite actuar de un modo más hospitalario también potencia el respeto a la dignidad, a la vulnerabilidad y a la preservación de la autonomía. En referencia a este último aspecto, los docentes nos hemos convertido en facilitadores del aprendizaje, intentando cada vez hablar menos y escuchar más para comprender las necesidades formativas concretas y así poder proporcionar los recursos adecuados. La innovación ha permitido repensar nuestro propósito y el foco de nuestra actividad. En nuestro caso, el centro no se sitúa en el docente ni en las nuevas metodologías, sino en la persona, es decir el estudiante y, por extensión, el usuario que recibirá los futuros cuidados.

Por todo ello, la mejora de la función docente está vinculada a la calidad. Además, contar con docentes expertos y competentes en su ámbito y que además apliquen la práctica ética nos permite reflexionar sobre aspectos relacionados con la concepción y sentido del ser humano, hecho que responde al valor de la espiritualidad, y con la responsabilidad que tenemos como profesionales. Hay que tener en cuenta que, durante el proceso de formación, los estudiantes pasan por períodos críticos de duelo, conflicto o estrés que les hacen cuestionarse a sí mismos, sus relaciones y la profesión escogida, buscando para todo ello un sentido. Los docentes hemos encontrado y diseñado nuevas actividades y herramientas para guiarlos en la búsqueda de ese sentido, como puede ser el uso de Lego Serious Play® en seminarios de práctica reflexiva. Todo ello sin olvidar la responsabilidad social. Los cambios en las necesidades de cuidados nos orientan a formar profesionales para que puedan cuidar en cualquier contexto: domiciliario, comunitario, extrahospitalario y hospitalario, con diferentes recursos. En este sentido, la innovación docente, de la mano de simuladores, realidad virtual y entornos digitales, ha permitido llevar el realismo de los diferentes contextos a los espacios de aprendizaje y aproximar al estudiante la tecnificación de la salud que estamos viviendo. Una medida ésta tomada también como ejemplo de la responsabilidad del Campus Docent para con los centros asistenciales de formar mejores profesionales que puedan responder a las necesidades cambiantes de la sociedad y las personas.

Esta reflexión pone de manifiesto como en nuestra institución la innovación permite transmitir y aplicar los valores juandedianos.

Campus Docent Sant Joan de Déu - Barcelona