Sant Joan de Déu Terres de Lleida amplia fronteras: tres nuevos recursos para jóvenes migrados

Revista IN, nº 264 (2018)
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Nuestro objetivo busca la integración de estos chicos en la sociedad de acogida.

En marzo del 2018, Sant Joan de Déu Terres de Lleida recibe el encargo de la Direcció General d’Atenció a la Infància (DGAIA) del Departament de Treball, Afers Socials i Famílies de la Generalitat de Catalunya, para poner en funcionamiento de forma urgente un nuevo servicio de acogida a Jóvenes Migrados Solos y un Centro de Emergencia, ubicados en Sant Joan de Déu Terres de Lleida – Centre d’Almacelles.

Se trata de recursos que, con sus diferentes objetivos y encargos, están orientados a la atención de jóvenes que han llegado a nuestro territorio sin cumplir la mayoría de edad, sin referentes familiares y, en un porcentaje muy elevado, sin ningún tipo de documentación.

Nuestro objetivo, muy alineado con la Misión institucional, busca la integración de estos jóvenes en la sociedad de acogida, después de un esfuerzo importante por parte de los jóvenes y de los profesionales, implicados y vocacionales.

Actualmente, atendemos a más de cien jóvenes migrados solos a quienes les prestamos los siguientes servicios: 

Centro de Primera Acogida y Atención Integral de Jóvenes migrados Solos (JMS) - 100 plazas
Atendemos a setenta jóvenes de sexo masculino, de edad comprendida entre los 15 y los 18 años, principalmente de Marruecos y Argelia, así como de otros países subsaharianos.

Los motivos por los que han abandonado sus países de origen son, principalmente, las expectativas de mejora de su situación económica, cultural o política, así como las expectativas generadas por la propia familia o los medios de comunicación.

Nuestro objetivo es garantizarles la cobertura de las necesidades básicas, y orientarles y formarles, para que tengan herramientas y competencias y así poder conseguir una mejor autonomía en su proyecto vital.

Centro de Urgencia de Jóvenes migrados Solos (MENA) - 30 plazas
Con una capacidad de treinta plazas, el objetivo principal de este servicio es evitar que los jóvenes pasen muchas horas en comisaría y puedan tener una acogida más adecuada, con equipos multidisciplinares.

Se trata de un servicio donde el tiempo de estancia es muy limitado (máximo de 15 días), aunque podrá ser superior si no hay disponibilidad de plazas en los recursos de derivación.

Las funciones encomendadas al centro de emergencia son garantizar la cobertura de las primeras necesidades de los jóvenes (alojamiento, higiene, alimentación, vestimenta), la primera atención integral; revisión médica inicial, apoyo psicológico e introducción a la alfabetización y el conocimiento del entorno cultural, un primer análisis de la situación del adolescente, relaciones familiares y proyecto de vida / itinerario migratorio y una  exploración de la situación jurídica y apoyo.

Servicio de Piso Asistido para jóvenes de 16 a 18 años - 8 plazas
En la vivienda hay 8 plazas disponibles para jóvenes en acogida simple en institución, y por quien se considera necesario un proceso de desinternamiento progresivo, para alcanzar la mayoría de edad con la capacidad suficiente para obtener la integración social

 

Un proyecto muy ambicioso y complejo que se construye con aciertos y errores, desde la dedicación y con mucha ilusión. Tenemos un equipo grande, pero también un gran equipo, y entre todos nos hemos fijado el reto de construir algo importante.

Una muestra de estos profesionales, que trabajan cada día con los chicos y conocen sus expectativas, sus miedos, sus frustraciones y su esfuerzo, nos explican esta realidad desde su mirada profesional.

Mª José Rueda Moreno, psicóloga y Jefa equipo técnico

Poder participar del nacimiento de un nuevo recurso desde cero ha resultado una experiencia apasionante, aunque no carente de dificultades. Tal vez lo más complicado no haya sido tanto el inicio como el rápido aumento de plazas al que hemos tenido que dar respuesta en un escaso margen de tiempo. No sólo se trataba de acoger un mayor número de chicos, sino de hacerlo lo mejor posible, para lo que ha sido necesario planificar un proyecto adecuado y una selección de personal bien diseñada.

La preocupación principal de los chicos cuando llegan a nuestro recurso se centra, principalmente, en la obtención de documentación que les permita regularizar su situación en nuestro país y acceder así a posibilidades reales de integración. Por otro lado, la separación del núcleo familiar, las experiencias vividas en el recorrido migratorio y el hecho de la migración en sí, suponen la carga de una pesada mochila emocional para los chicos que es necesario atender y tratar, a pesar de las dificultades sobreañadidas debidas a la barrera idiomática y cultural.

No cabe duda que nos enfrentamos a un reto complicado en el que es necesario conseguir ir superando trámites que permitan a nuestros chicos una integración plena en nuestro país a medio plazo. Esto incluye atender todos los aspectos del ser humano: atenciones básicas, apoyo emocional, pautas educativas, trabajo de habilidades sociales, formación para el empleo, regularización de la situación legal…

En definitiva, hablamos de un acompañamiento integral para estos chicos en su camino hacia la autonomía y la mayoría de edad. Un reto complicado que asumimos con toda la ilusión y entusiasmo que requiere un proyecto como el nuestro.

Albert Camús Miquel, trabajador social

Las llegadas masivas de menores en los últimos años y que los servicios disponibles para atender este volumen de personas que resultan insuficientes debido a la situación de colapso del sistema de protección, provoca que cualquier efecto de creación de nuevas plazas pueda parecer insignificante al comparar la oferta y la demanda. Este hecho provoca también que se sobresaturen los centros y, en consecuencia, se demoren los plazos de estudio de los casos. Nosotros somos un claro ejemplo de esta presión para atender a más jóvenes ya que, desde la apertura hace poco más de seis meses, hemos triplicado el número de plazas iniciales. Todo esto conlleva que se ponga en riesgo la calidad de la atención individualizada y que sea complicado hacer un trabajo complejo de prevención o un trabajo tutorial muy profundo, sino que prácticamente se van resolviendo los conflictos a medida que aparecen.

Quisiera recalcar la importancia de establecer criterios de actuación comunes entre la Administración y los distintos recursos que trabajan con este colectivo y reducir, también, el elevado listón de requisitos a los que se enfrenta este colectivo para su integración social, teniendo en cuenta la presión mediática que reciben y los numerosos factores de vulnerabilidad que presentan y que repercutirán sin duda, en el proceso de emancipación y transición a la vida adulta de los MENA.

Sonia Garcia Mir, educadora social

En el último año el término MENA nos resulta ya familiar. Nos encontramos ante una llegada masiva de jóvenes adolescentes que huyen de una vida que se verá marcada por la pobreza, violencia, carencia de derechos y pocas perspectivas de futuro en sus países de origen. Esto, nos ha hecho correr para crear nuevos recursos, hablar sobre la reformulación de políticas migratorias y en general, replantear la red de servicios sociales y de integración para dar una respuesta de acogida e inserción a estos jóvenes.

Considero que hemos dado un primer paso muy importante creando estos recursos para paliar la necesidad principal de recibimiento y acogida de estos menores, para cubrir las necesidades básicas principales (alimentación, ropa, una cama). Ahora, nos queda el gran reto; la educación y formación de estos jóvenes. Una educación que les abra puertas y haga que a ojos de la población los vean como uno más, no como aquel marroquí o aquel africano que ha venido a nuestro país a malvivir. Es necesario que todos estos recursos que han nacido para atender este colectivo sigan una línea transversal común, que promueva el trabajo educativo y la preparación de estos jóvenes en el camino a su futuro mejor, remarcando que no será fácil, pero que, con la ayuda de profesionales y entidades como esta, lo facilitará.

Ingrid Carrero Romera, integradora social

Estamos acostumbrados a hablar de los MENA dando importancia a las consecuencias para nuestro país o en lo que les podremos ofrecer en el futuro. Por eso, considero relevante hacer hincapié en las llegadas de los jóvenes al centro, ya que es el punto de partida hacia el futuro que les podremos ofrecer. Este paso es una de las etapas más difíciles, tanto para los jóvenes como para los profesionales que realizan el acompañamiento educativo.

En cuanto a los jóvenes, estos se encuentran en una situación de miedo y desconfianza absoluta hacia el sistema, el centro, los profesionales y los otros jóvenes. Llegan con una carga emocional importante, muchas experiencias traumáticas, con presiones familiares, y con un choque de expectativas con la realidad, sumado al inevitable choque cultural.

En los primeros diez días, el joven decide el camino que quiere seguir en el centro y se empiezan a forjar los primeros vínculos, afortunadamente, la mayoría se suma al buen funcionamiento del centro y se puede empezar un largo trabajo hacia la autonomía personal y social del joven. De hecho, uno de los momentos más emocionantes es la primera llamada a la familia, cuando los jóvenes, después de semanas, cuentan a sus seres queridos que están en un centro en España y se encuentran bien.

Sant Joan de Déu Terres de Lleida - Almacelles