La espiritualidad, un reto asistencial

Revista IN, nº 261 (2018)
Autoría
Mercè Puig-Pey
Aleix Bonfill

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Las personas a las que atendemos en nuestros centros sufren, creen, desean, esperan y aman de forma singular e íntima. La asistencia que les ofrecemos debe tener en cuenta todo aquello que sea significativo para su evolución personal. Aunque suene a intangible, la espiritualidad es muy real y puede incidir de forma decisiva en la recuperación o en la vivencia de plenitud de un paciente o usuario en situación vulnerable. Los profesionales de los Servicios de Acompañamiento Espiritual y Religioso (SAER) son acompañantes expertos en este terreno. Trabajan para estar al lado de las personas atendidas en los momentos que más lo necesitan, de forma cálida, cualificada y coordinada con el resto de profesionales y voluntarios de los centros de la Orden.

Los Servicios de Acompañamiento Espiritual y Religioso (SAER) son parte indispensable en el desarrollo de la atención integral de las personas que atendemos en nuestros centros sanitarios y sociales. Como se afirma en la Carta de Identidad, «a todos los enfermos y necesitados, desde el respeto y la libertad, hemos de acercarnos y atender sus necesidades espirituales, dejándoles el protagonismo, aportándoles lo que necesiten en la medida que podamos hacerlo».

Por otro lado, en el documento La pastoral según el estilo de San Juan de Dios se define la dimensión espiritual como constitutiva del ser humano: «se refiere a la llamada interna de toda persona a orientar y a crecer su vida mediante transformaciones internas permanentes, en la búsqueda de la plenitud, de la felicidad, en la realización más amplia de sus ideales. Actúa como una especie de motor interior que mueve a la persona y determina sus acciones».

La configuración de estos servicios asistenciales ha ido evolucionando a lo largo de los años para dar respuesta a las exigencias de cada época. Siguiendo las directrices generales de la Orden en el ámbito de la pastoral y teniendo en cuenta la diversidad de nuestros centros y entornos, desde los SAER y la coordinación pastoral de Curia trabajamos para hacer más significativo el cuidado de la dimensión espiritual, intrínseca en todas las personas, tanto si ésta se expresa de forma religiosa como si no.

Actualmente, las características de los SAER pueden variar según el centro en que se ubiquen. Los equipos están formados por profesionales laicos y Hermanos; Hermanos capellanes o sacerdotes diocesanos en alguno de los centros. Todos ellos se coordinan con las estrategias de los equipos asistenciales y la dirección de cada centro, adaptando las líneas estratégicas propuestas desde Curia Provincial. Esta coordinación múltiple se acuerda y potencia en los Consejos SAER de cada centro, formados por profesionales de distintas especialidades que de esta forma contribuyen a visibilizar y adecuar la misión de estos servicios.

Para llevar a cabo esta labor, los SAER cuentan actualmente con profesionales que se han formado y disponen de experiencia en acompañar la búsqueda de sentido, de vinculación y transcendencia de las personas sufrientes y vulnerables, respetando sus creencias. Los profesionales del SAER han completado titulaciones de profesiones del ámbito asistencial o de las humanidades y han ampliado estudios en el campo de la relación de ayuda y/o en ciencias religiosas. También han cursado el postgrado "Humanización y Atención Espiritual en sociedades plurales", que se imparte en el Campus Docent Sant Joan de Déu juntamente con el Centro San Rafael-Nebrija.

Por ejemplo, Toni Boix y Pau Miquel dejaron sus respectivas labores asistenciales como enfermeros para dedicarse profesionalmente al acompañamiento espiritual. Toni Boix es ahora responsable del equipo SAER del Parc Sanitari SJD. A parte de la licenciatura en enfermería y del posgrado en atención espiritual, está cursando el diploma en ciencias religiosas. Lidera un equipo integrado por tres profesionales laicas, Laura Giménez, Blanca de la Puente y Matilde Hidalgo, y el Hno. Ramón Martín, capellán hospitalario. Juntos atienden a los pacientes y familiares del recinto hospitalario de Sant Boi, además de otros dispositivos asistenciales en Barcelona, Viladecans y prisiones.

Por su parte, Pau Miquel es el responsable del equipo SAER del Hospital Maternoinfantil SJD. Además del grado en enfermería y el posgrado en atención espiritual, está completando el grado en psicología y un curso en acompañamiento espiritual a pacientes paliativos. Lidera un equipo formado por otra profesional laica, Elisabet Preixats, con el  soporte del Hno. Miguel Martín, capellán hospitalario; juntos atienden a los pacientes y familiares del hospital de Esplugues.

Los agentes del SAER conocen y participan de la práctica asistencial, lo cual les permite coordinar su actuación con los demás profesionales que llevan a cabo la atención integral. A nivel personal, están comprometidos con el cultivo de su propia espiritualidad y capacitados para detectar y tratar las necesidades espirituales y religiosas de forma respetuosa y rigurosa. Combinan el acercamiento compasivo con un método de trabajo consensuado y objetivable. Esto les permite compartir diagnósticos y abordajes terapéuticos con los demás profesionales en reuniones de equipo interdisciplinar.

Desde el SAER se entiende la espiritualidad como una dimensión inherente al ser humano, a la que se puede dar respuesta a partir de las diversas confesiones religiosas así como desde posiciones aconfesionales, agnósticas o ateas. Si bien se pide a los agentes del SAER que sean cristianos para que participen plenamente de la espiritualidad juandediana, éstos atienden a cualquier usuario sea cual sea su cosmovisión con máximo respeto y acorde al carisma y los valores de la Hospitalidad. Si la persona precisa la asistencia de un representante religioso de otra confesión concreta, también se le facilita el acompañamiento con su comunidad de referencia.

Un ejemplo es el caso de Yassim, un joven de 22 años que ingresó en la unidad de neurorehabilitación del HSJD de Palma a causa de un accidente laboral que le impediría volver a andar. Derivado desde Ibiza, en Mallorca no contaba con ningún familiar o amigo que pudiera apoyarle. Creyente musulmán, tampoco disponía de una comunidad de referencia que pudiese atender sus necesidades de ámbito religioso y cultual. Después de una valoración inicial, en la que se estableció un vínculo positivo que se iría consolidando en futuras sesiones de revisión biográfica, desde el SAER se objetivó distrés espiritual por desesperanza y pérdida de sentido.  Con la ayuda de un colaborador externo del SAER afín a la Comunidad Musulmana de Mallorca, Yassim recibió la visita del imam de la Comunidad, con el que se plantearon estrategias conjuntas de acompañamiento y la posibilidad de poder facilitar la celebración de festividades próximas del calendario musulmán. Yassim pudo expresarse en su idioma natal (dariya), facilitando de este modo su desahogo emocional y afectivo. Además, en esa entrevista se resolvieron dudas y escrúpulos que el equipo asistencial planteaba con respecto a aspectos rituales que preocupaban al paciente. Esta interactuación permitió prestar al paciente un acompañamiento óptimo, que fue clave durante los aproximadamente catorce meses de estancia del paciente en el hospital.

En algunos casos, las personas no son conscientes de su propia espiritualidad o no la han cultivado lo suficiente a lo largo de su vida. Ante circunstancias adversas severas en las que las seguridades se tambalean, es frecuente que estas personas o su entorno familiar se desestabilicen. Cuando algún profesional asistencial detecta un caso de sufrimiento existencial, de desesperanza, o de explicitación de las propias creencias religiosas, entonces consulta o deriva el paciente o usuario a los profesionales del SAER.

Por ejemplo, María tenía 20 años y llevaba tres años con intervenciones para curar una fístula. Durante su último ingreso en Parc Sanitari de Sant Boi, enfermería llamó al SAER porque la veían triste, rabiosa y muy aislada. Se encontraba sin esperanza después de haber sido intervenida tres veces y no acabarse de curar. Durante ese tiempo dejó de estudiar ya que no se podía concentrar. No tenía ilusión por nada. Su desesperanza se abría en abanico y tocaba las distintas realidades de su vida: estudios, relaciones familiares, salud, identidad personal y amistades.

En la presentación del servicio del SAER, María manifestó no ser creyente ni tener conciencia de su dimensión espiritual. Dialogando con la profesional del SAER durante varios encuentros, María fue tomando conciencia de sí misma, de sus valores y de lo que quería hacer en la vida. Sentirse escuchada y comprendida fue fundamental para empezar a pacificar su rabia. Dialogar le ayudó a ir tomando decisiones cotidianas y ponerlas en práctica, lo cual la hizo entrar en coherencia con lo que en el fondo anhelaba. Quería estudiar fotografía, por lo que empezó a fotografiar plantas que la profesional del SAER le traía a la habitación. Observar sus fotos con detalle fue una oportunidad para hablar sobre la belleza, la perfección en la naturaleza y reforzar la manera cómo ella sabía captarla en sintonía con sus propios valores. Finalmente le dieron el alta, y María pudo seguir por cuenta propia con su proceso de crecimiento personal.

Además de atender los casos concretos, los profesionales del SAER también ofrecen talleres y formaciones a profesionales y voluntarios para contribuir a tomar consciencia de la dimensión espiritual y ponerla en valor. Por ejemplo, entre otras formaciones, en el Parc Sanitari se vienen realizando desde hace cuatro años las jornadas del SAER, en las que se invitan a conferenciantes de primer nivel, profesionales y usuarios a reflexionar y compartir experiencias acerca de la espiritualidad en el ámbito asistencial. Más de 350 personas ya han participado en dichas jornadas.

En este mismo sentido, la pastoral de Curia ha unido esfuerzos con el Campus Docent Sant Joan de Déu creando el primer posgrado en España dedicado específicamente a la “Humanización y atención espiritual en sociedades plurales”, que aborda las principales claves para visibilizar y atender de forma adecuada la espiritualidad en los contextos asistenciales de nuestra sociedad plural. El posgrado está abierto a cualquier persona interesada, pero específicamente orientado a profesionales de la Orden sea cual sea su ámbito de actuación. A día de hoy, se han realizado 3 ediciones (actualmente se está cursando la cuarta), y han pasado por él unos 70 profesionales, que lo han valorado de forma muy positiva.

En una línea parecida pero con un enfoque más vivencial y de síntesis, se organizan los encuentros de fin de semana “Vivir y compartir nuestra espiritualidad juandediana” para colaboradores en Sant Antoni de Vilamajor. En estos encuentros se fomenta el contacto personal con la espiritualidad de Juan de Dios, que se presenta a través de siete verbos o acciones: acercarse, compadecerse, acoger, acompañar, consolar, amar y empoderar. Se parte de una exposición breve sobre cada uno de los verbos ilustrados con aspectos biográficos de san Juan de Dios por parte de una historiadora especializada, María del Mar Giménez. En un ambiente de fraternidad y confianza se realizan dinámicas de reflexión personal, diálogo en pequeños grupos y dinámicas corporales. Se han celebrado tres ediciones que han sido muy bien valoradas por los participantes. Estos encuentros de fin de semana se ofertan  tres veces al año.

María del Mar colabora con nosotros también en la realización del camino de San Juan de Dios en Granada, impartiendo formación sobre la historia y la personalidad del fundador. Este camino se enriquece igualmente con las aportaciones de Francisco Benavides, director del Archivo-Museo San Juan de Dios “Casa de los Pisa”, sobre la historia y cultura de la Orden.

Los SAER y la coordinación pastoral de Curia también están presentes en otros dos ámbitos. Por un lado, participan de los distintos encuentros interprovinciales de pastoral social y de la salud que anualmente se celebran entre las Provincias de la Orden en territorio español y portugués. En el 2016, por ejemplo, SJD Serveis Socials Barcelona lideró el encuentro interprovincial de pastoral del sector social, mientras que el año pasado la Fundació Althaia de Manresa acogió el encuentro de pastoral de hospitales de agudos. El otro ámbito en el que participamos son los encuentros eclesiales relacionados con la pastoral social y de la salud. En este sentido, también durante el año pasado destacó la formación que varios profesionales vinculados a nuestros SAER ofrecieron a la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) sobre nuestro modelo SAER.

Para terminar, quisiéramos agradecer a todos los colaboradores que contribuyen a facilitar la presencia del SAER y a la difusión de sus actividades. Invitamos a todos los implicados en la misión de la familia juandediana a conocer y participar de la vertiente asistencial de este servicio, así como de las propuestas de sensibilización, formación y retiros de espiritualidad que se ofrecen desde los SAER y desde la pastoral de Curia Provincial.

Entrevista Hno. Santiago Ruiz

LA ESPIRITUALIDAD

¿Qué es para mí la espiritualidad?
Sobre todo, es un sentimiento
un sentimiento universal.
Creo que todos los seres humanos
tenemos una necesidad espiritual
de algo que trasciende a las cosas cotidianas de la vida
un deseo, un anhelo de algo superior.

Siento que me falta algo
algo más allá de las cosas materiales
como un deseo de mis orígenes
de saber quién soy, de dónde vengo, a donde voy.

De saber que a pesar de lo finito de mi vida
hay algo que es infinito, el espíritu
un espíritu de amor de unidad
de deseo con unión con los demás
y con algo superior,
un sentido de vivir con un  horizonte
más allá de mis limitaciones físicas
una vida con valores
unida y compartida
pensar que todos somos uno
y que uno somos todos.

Espiritualidad un sentimiento de hermandad.

Usuario SJD Serveis Social Barcelona-Hort de la Vila

  • Poder acompañar a quienes lo necesitan es un auténtico privilegio”

  • Participar en el postgrado me ha retado a tomar pasos más serios en cuanto al valor de la espiritualidad"

  • Cada uno podemos tener una percepción de los valores de Juan de Dios pero los hemos hecho nuestros"

  • Desde el primer momento nos sentimos acompañados en el dolor que estábamos sufriendo"

  • Siento reforzadas día a día mi fe y mi confianza"