CET El Pla, 25 años de inserción sociolaboral efectiva

Revista IN, nº 268 (2019)
cet ep_1

Ver testimonios

3 testimonios relacionadosVer testimonios

El 21 de Junio de 1994 nace CET El Pla bajo el amparo legal de la Fundació Germà Benito Menni. Es el primer centro especial de empleo de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios con la voluntad de ofrecer un empleo protegido a personas con discapacidad y/o en riesgo de exclusión social. Recientemente se ha celebrado el veinticinco aniversario de esta fecha, que se extenderá durante el siguiente año natural y que tuvo como acto central una celebración acontecida el pasado 10 de Julio en las instalaciones del centro que sirvió para repasar estos veinticinco años de historia, homenajear a todas la personas que han formado parte del equipo de El Pla y sentar las bases de los proyectos que se realizaran a futuro.

CET El Pla cumple veinticinco años de historia, una trayectoria que guarda un estrecho vínculo con la propia historia de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y, en especial, con la fundación de la Orden en tierras leridanas con la creación del Centro Asistencial de Almacelles. Pues uno no se puede explicar sin el otro.

Fue en la década de los años 50, en un contexto social y político complicado en nuestro país, en una sociedad diezmada y aún con secuelas de la posguerra, cuando la atención a los enfermos y las personas con discapacidad distaba mucho de la de hoy en día e instituciones como San Juan de Dios luchaban por dar cobertura a los más desfavorecidos sin el apoyo de las instituciones públicas. Los Hermanos de la Orden detectaron un déficit en el amparo de las necesidades básicas como la alimentación en algunos de los centros y hospitales, fue entonces cuando el Hno. Matías de Mina, Superior Provincial, tuvo la revolucionaría idea que sentaría las bases de lo que hoy en día es el centro especial de empleo El Pla.

Para poder dar cobertura a las necesidades de alimentos de los centros de la Orden, adquirirían unos terrenos (187Ha cultivables) en Almacelles y con la ayuda de residentes venidos de centros toda España con diagnóstico de discapacidad intelectual pondrían en marcha un proyecto de inserción laboral que generaría beneficios terapéuticos, sociales y laborales al colectivo. Además de solucionar el problema de la escasez de víveres.

Fue en 1956 cuando se adquirieron dichos terrenos y tras unos años de planificación y adecuación de los mismos, en 1965 con la llegada de los Hermanos Lluís Larumbe Manguina, Sebastià Torrens Perelló y Antonio Cánovas Bravo se puso en marcha el proyecto. Los primeros años fueron difíciles, pero la apuesta era decidida y pronto vieron los primeros resultados. En 1971 coincidiendo con el nombramiento del Hno. Matías como superior de la Comunidad de Almacelles, se alcanzaron los años de máximo esplendor, dando trabajo a más de veinte personas con discapacidad y ofreciendo talleres laborales vinculados a las labores agrícolas a otros tantos. Las casas viajaban hasta Almacelles para proveerse de alimentos de forma periódica. Allí se alternaban los cultivos intensivos de frutas y verduras con los cultivos extensivos de forrajes, que servían a su vez de alimento a los terneros, cerdos y gallinas que se criaban en la explotación.

Con la llegada de la democracia, en los años 80, llegaron las primeras leyes que regulaban los derechos de las personas con discapacidad que permitieron el desarrollo de toda la parte asistencial que, inevitablemente, se escindió de las labores agrícolas. Además, la alimentación ya no era un problema para las casas de la Orden y la infraestructura agrícola era muy costosa de mantener por la gran inversión que requería y la baja rentabilidad que se obtenía, ya que se vendían los productos a las casas a muy bajo coste. A finales de los ochenta, con el desarrollo de los dispositivos asistenciales, se empieza a pensar en un proyecto orientado a la inserción laboral más profesionalizada y que pudiera aprovechar toda la legislación que se había generado recientemente.

En 1993 la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios crea la Fundació Germà Benito Menni, ya con el objetivo de dar cobertura legal a los Centros Especiales de Empleo de la Orden. A mediados de 1994 se constituye CET El Pla, que iniciará su actividad en el mes de septiembre de ese mismo año con diez trabajadores con discapacidad intelectual en nómina.

Durante los primeros años, se fue profesionalizando la labor agrícola que tradicionalmente se venía realizando, adquiriendo maquinaria más moderna e realizando inversiones como la instalación de casi tres hectáreas de invernaderos. Esto permitió una actividad más constante, no solo durante la campaña de verano. Pronto se apostó por el cultivo ecológico, siendo un centro referente de producción de plantel y hortalizas en la provincia de Lleida. La evolución natural de este proyecto era lógicamente pasar de la producción hortícola al manipulado, distribución y venta del producto.

El empeño y la dedicación de todas y cada una de las personas que participaron de este proyecto hizo que pudiera concretarse dicha evolución natural en el año 2006, gracias a la implicación de una de las empresas agroalimentarias más potentes del territorio: BONAREA. Con la entrada en el proyecto de BONAREA, llega el procesado; primero de las hortalizas, frutos secos y fruta fresca (I Gamma) y más tarde de la preparación de productos alimenticios listos para el consumo (IV Gamma) como las ensaladas. En el año 2017 se abandona de forma definitiva el trabajo en el campo para profesionalizar el procesado alimentario y diversificar hacia nuevas líneas de trabajo que permiten a CET El Pla ser más competitivo. Se crean las áreas de limpieza sociosanitaria y de jardinería, esto permitió crear nuevos puestos de trabajo y aumentar la plantilla de forma considerable.

En la actualidad, CET El Pla es una entidad prestadora de servicios con valor social, que ofrece un trabajo estable a más de cien trabajadores, de los cuales el 85% poseen certificado de discapacidad y alrededor del 5% se encuentran en situación de riesgo de exclusión social. Las actividades principales se dividen entre la producción y la distribución alimentaria, la jardinería y la limpieza; pero además se ofrecen servicios de lavandería, mantenimiento, gestión de almacén, tareas administrativas y de recepción a través de la fórmula del enclave laboral (acuerdo entre un CET y una empresa ordinaria para prestar un servicio determinado en sus instalaciones).

El principal objetivo de El Pla es poder ofrecer oportunidades laborales y de inserción a personas con discapacidad, que se consigue gracias a la profesionalización de las tareas a través de formaciones específicas para cada puesto y destacando las potencialidades de todas las personas para poder afinar en la ubicación del puesto de trabajo para que el resultado sea óptimo tanto en términos de productividad como de realización personal del trabajador. Trabajamos desde el método de atención centrada en la persona, intentando ofrecer una atención integral desde el ámbito laboral también a través de la coordinación para alcanzar una dimensión más comunitaria. Esto se consigue gracias al seguimiento personalizado que ofrece la Unidad de Apoyo a la Actividad Profesional (USAP) compuesto por el monitor o monitora de referencia y profesionales de la psicología y el trabajo social.

La contratación del personal se lleva a cabo a través de los canales normalizados, guardando un gran parecido a los procesos de selección de la empresa ordinaria, pero teniendo siempre muy presente una dimensión más social que nos permitirá tener una visión en conjunto de la persona.

En el futuro se pretende poder dar continuidad a los proyectos que ya se encuentran en funcionamiento y consolidar las áreas de reciente creación como la limpieza y la jardinería, intensificando la acción comercial y estableciendo sinergias con otras empresas del territorio para poder dar a conocer el trabajo que se realiza en El Pla. También será fundamental la acción comunitaria para crear una red sólida de apoyo a las personas con discapacidad y establecer puentes efectivos de traspaso de personas en empresa ordinaria.

De todos modos, el objetivo principal sigue siendo garantizar la estabilidad laboral de las personas que trabajan en el centro especial de empleo, esto explica el motivo por el que, continuamente, se esté trabajando para buscar nuevas líneas de negocio que permitan ampliar la plantilla. De esta forma se pretender dar continuidad al proyecto para seguir sumando años y aportar nuestro pequeño granito de arena hacia la plena inclusión.

ENTREVISTA FRANCESC FARRÉ, DIRECTOR CET EL PLA

CET El Pla - Almacelles (Lleida)
  • "Durante estos veinticinco años, he crecido como persona"

  • "Juntos conseguimos los objetivos marcados"

  • "Somos una empresa con alma"