Nuestros valores en cuidados paliativos

Revista IN, nº 262 (2018)
Autoría

En la Orden Hospitalaria siempre se ha orientado el cuidado de la persona con el ideal de la humanización, avalado por la historia vivida por San Juan de Dios desde 1539

A lo largo de la vida procuramos guiarnos por aquello a lo que le damos valor y si conseguimos actuar en consecuencia nos sentimos realizados. Si no lo conseguimos nos desorientamos y actuamos con torpeza y desorden, incluso con emociones desequilibradas...

En la Orden  Hospitalaria  siempre se ha orientado el cuidado de la persona con el ideal de la humanización, considerado en muchas ocasiones como utópico, pero avalado por una historia vivida por San Juan de Dios desde 1539 (P. Luigi Marchesi OH, 2006) y dándole continuidad durante siglos desde la “Medicina del Servir” (J. Sánchez-Martínez OH, 2004)

Cuando uno se acerca al final de la vida, recibir los cuidados adecuados en todas las dimensiones de la persona: biológica, psico-emocional, social y espiritual, facilita la vivencia personal del paciente, de la familia y de los profesionales.

La calidad humana percibida por todos es la garantía de que nos mantenemos en nuestros valores.

Profesionales de los centros de San Juan de Dios, pioneros en España en los cuidados paliativos, afirman: “En el cuidado del enfermo en fase terminal todos estamos en el mismo barco, todos hacemos el mismo camino, cada uno desde su papel, para llegar a una meta común: conseguir la mejor calidad de vida posible y el alivio del sufrimiento tanto del enfermo como del cuidador” (J.Bátiz, I.Becerra, I.Santisteban, M.Gómez, 2003)

Sin duda, cuando nos acercamos al final de la vida, la desorientación se hace presente: dudas, incertidumbre, miedo, dolor, incapacidad, sentimientos de inutilidad... tarde o temprano todo esto desemboca con mucha facilidad en el “des-ánimo”, esto es, falta de ánimo, de principio vital, de vida...

Ante esta realidad ¿Cómo ayudar a mantener el sentido y la esperanza? ¿Qué parte de responsabilidad tienen los profesionales ante un objetivo como este? 

Respetar la esencia del otro, reconocer su historia sin prejuicios, descubrir los valores vividos y los que han entrado en juego desde lo teórico. Todo nos descubre al ser que tenemos delante, nos desvela su interior, sus deseos de vida… 

En la tarea de acompañamiento en cuidados paliativos, es fácil encontrar expresiones como ¿Qué sentido tiene todo esto?; ¿Quién soy yo?; no me reconozco; ya no sirvo para nada; para vivir así, prefiero no vivir...

Conocerlo para comprenderle ¿cuáles son o han sido sus dificultades? ¿Cuáles sus fortalezas? ¿Necesita reconciliarse ante las incoherencias vividas en algún sentido con él mismo, con los demás, con su fe…?

¡Qué importante es en esta etapa ayudar al otro a reencontrarse con la propia “ánima”!, esa esencia que nos define interiormente.

Y es que somos seres entrenados en una vida de productividad, de utilidad, hacer cosas para conseguir algo: trabajar, ser un buen padre, ayudar a los nuestros, tener éxito, disfrutar de los pequeños y grandes placeres de la vida... una vida implicada siempre desde la acción, una acción palpable y externa que nos alumbra el sentido de nuestra vida.

Y ahora, ante una enfermedad que no se puede curar y que en muchas ocasiones te lleva a la no acción ¿Cómo puedo encontrarme a mí mismo si no puedo hacer lo que me propongo, lo que siempre he hecho?

En las situaciones en las que experimentamos nuestro límite, los valores espirituales toman especial protagonismo y son necesarios para afrontar la conclusión de una vida con sentido. Observación, contemplación,  agradecimiento, sencillez, humildad, perdón, confianza...

Encontrar la energía vital en el amor es todo un reto para ayudar a paliar el sufrimiento y especialmente en los cuidados al final de la vida

No podemos dejar a un lado todo esto. Atender a la persona para que se reencuentre con sus valores, con sus deseos de bien, con sus creencias... es una gran responsabilidad para los profesionales y es lo que seguirá dando calidad a nuestra atención.

[Reportaje Cuidados Paliativos]

Parc Sanitari Sant Joan de Déu - Sant Boi de Llobregat (Barcelona)