La humanización de los cuidados de enfermería. Una visión antropológica

Labor Hospitalaria, n. 291 (2009)

Hablar de la humanización de los cuidados en Enfermería desde una visión antropológica es hablar de la atención a la diversidad. Antropología y Enfermería comparten unos mismos protagonistas: la persona y los grupos humanos. 

La Antropología se ocupa, fundamentalmente, de entender la diversidad humana. Por su parte, el objetivo de la Enfermería es el cuidado de personas con diferentes cosmovisiones, y por tanto, diferentes maneras de vivir la salud, la enfermedad y los cuidados.   

La humanizacion de los cuidados de enfermeria.

La humanización de los cuidados significa centrar nuestra atención en la relación humana. La persona y su dignidad como prioridad máxima.

"La práctica del cuidado de la salud y la enfermedad se sustenta en componentes éticos y como tal se basa en principios humanistas, fundamentalmente, comprensión, implicación y compasión, entre otros, materializados a través de la ayuda, la promoción de la salud y la protección como acciones más importantes (Medina, 1999: 52).  La empatía hace posible el desarrollo de estos atributos. Se trata de la capacidad de sentir con el 'otro '". (Roca, N. Vega, C. 2007: 3). Las personas somos vulnerables y la enfermedad quiebra el orden interno de la persona, confiriéndole mayor vulnerabilidad emocional, física y psicológica.

El enfermo es un ser frágil que deviene dependiente de nuestros cuidados. Muchos enfermos sufren soledad. Vivir la enfermedad solo o sola supone aumentar el sufrimiento. Debemos ser sensibles al sufrimiento. Para ello, la atención a las personas debe trascender el aspecto tecnológico de los procesos asistenciales y recuperar la dimensión social, cultural y humana. No debe ser un acto rutinario ni automático. En este sentido, es fundamenta l la relación que establecemos con la persona objeto de nuestros cuidados y la manera en que procedemos.  Individualizar los cuidados significa adecuarlos a cada persona según su situación y necesidades. El acto de cuidar implica acompañamiento en todas las dimensiones de la persona (Torra lba, l998: 5).

Para cuidar y acompañar es necesario conocer a la persona y su contexto, todo aque llo que influye y determina su situación de enfermedad. En este acto y en la relación que se establece es imprescindible comprender al "otro" y explorar nuestro posicionamiento ante él. Sabemos que ante el "otro" la tendencia es sobredimensionar las diferencias. La comunicación nos ayuda a conocer y apreciar mejor las similitudes.  

Dice Todorov (1988: 27) que "el conocimiento de Lo ajeno sirve para el enriquecimiento propio: en este campo, dar es recibir. La falta de curiosidad por los otros es un signo de debilidad, no de fuerza". En la sociedad actual, tan diversa, nuestra actividad profesional la debemos dirigir hacia un enfoque incercultural.

Dos procesos son necesarios. Primeramente la descentración, es decir, tomar distancia del sistema de uno mismo relativizando la propia cultura, nuestro universo simbólico, para después entrar en el sistema del otro. Conocer al "otro" nos permite abrir nuestra mirada a otros horizontes, a otros patrones y modelos culturales. Nos hace ser más flexibles y abiertos. Recordemos que nuestra profesión se basa en el respeto a la persona y a su sistema de valores. Debemos tratar a los enfermos y usuarios como sujetos con dignidad y capacidades. Es cierto que tenemos limitaciones y dificultades. Es preciso vencerlas. Para que nuestra relación tenga la calidad humana que precisa nos debemos plantear: ¿cómo vive la persona su enfermedad?, ¿cuál es su opinión?, ¿nos ha encendido?, ¿sabrá hacerlo?, ¿qué necesita?, ¿cómo puedo ayudarla? ... ¿De qué manera conseguir esta calidad humana?, a través de la escucha y el diálogo, creando un clima de confianza.

El acto básico de la comunicación es la escucha. Dejar que el "otro" pueda expresar sus dudas, preocupaciones, miedos y ansiedades y se sienta escuchado. El diálogo, la aceptación de la pluralidad y diversidad, el derecho a la igualdad de traro y el respeto mutuo son valores que trascienden nuestra práctica para erigirse en los pilares sobre los que descansan unos cuidados de Enfermería humanos de calidad. Dice Jahanbegloo (2007: 36) que "el diálogo entre culturas significa aprender a enfrentarse con las diferencias, no a negarlas".

 

Labor Hospitalaria N.291, Año: 2009

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