12 principios sobre los que fundamentar y proyectar nuestro modelo de atención

Pensar en la Enfermería. 2011
Autoría

Direcciones de Enfermería
Centros de la OHSJD Provincia de Aragón - San Rafael

Es importante subrayar que la base y el sentido sobre los que se sustentan el desarrollo de la profesión de enfermería es el cuidado.
Aunque otros profesionales de la salud, desde su propio ámbito, también tienen la responsabilidad de cuidar, lo esencial, específico y distintivo de la profesión de enfermería, es decir, el bien interno de ésta, lo que le da legitimidad social, es el cuidado.
Cuando el cuidar adquiere esta perspectiva, las enfermeras nos encontramos ante un compromiso moral con la sociedad en el que están en juego la legitimidad, el reconocimiento y el prestigio de la institución y de la profesión. Y, es en el esfuerzo constante en cuidar lo mejor posible, el modo en que este compromiso profesional se manifiesta. De esta manera, en la constante mejora de los cuidados, la enfermería como profesión hace suya la responsabilidad social en cuanto, por un lado, sitúa las necesidades del paciente en el centro de la atención y, por el otro, fomenta y proyecta una buena imagen de la profesión.

En este contexto, vamos a destacar: 

12 principios sobre los que fundamentar y proyectar nuestro modelo de cuidado al paciente: 

1. Establecer el valor de la hospitalidad como un pilar que da fundamento y acoge los valores de nuestra institución y profesión, valores que configuran nuestra hoja de ruta y dan un valor añadido de coherencia a nuestra misión en los centros y organizaciones.

2. Identificar nuestro modelo en el marco de los modelos humanistas, desplazando un modelo «medicalizado», centrado en los recursos, por un modelo basado en los cuidados donde el centro de nuestra mirada sea la persona.

3. Articular un modelo abierto que permita la fluidez, que se adapte a los nuevos modelos de sociedad y de usuarios, sin que ello signifique crear uno de diseño o de moda. Tenemos que consolidar el abandono del paternalismo para afianzar la autonomía y el empoderamiento de la persona, utilizando para ello la responsabilidad, no únicamente el modelo de los derechos. Entendemos que la supervivencia no es sólo el éxito de la tecnología y la técnica aplicada a la salud, sino el resultado de un deseo de preservar la vida y tratar de conseguir que ésta se exprese con el máximo de autonomía y dignidad posibles.

4. Potenciar un modelo de integración y servicio que enlace las necesidades de las personas con la voluntad de servicio y la profesionalidad de quienes lo prestan, en un ámbito bidireccional, teniendo en cuenta la transformación de una sociedad multicultural y con mayor interdependencia.

5. Generar un modelo con visión de recursos finitos, donde los profesionales deben ser conscientes y responsables del manejo de estos recursos, garantizando la calidad de la respuesta sin comprometer la viabilidad, calidad que, por un lado, aporta confianza y seguridad a la persona enferma y, por el otro, orgullo y satisfacción al profesional en la búsqueda de la excelencia.

6.Un modelo a desarrollar en una sociedad que debe evolucionar hacia un mundo más equitativo, plural y solidario, en una situación de Estado del bienestar que necesitará más atención sanitaria en materia de prevención y en todos los espacios sociosanitarios.

7.Un modelo para responder a niveles de eficiencia demostrables, para lo que necesitaremos desarrollar sistemas de información y comunicación que respondan a esas expectativas. En los cuales:

a) disminuya la variabilidad terapéutica y la tolerancia actual a ella;

b) apliquemos nuevos sistemas de gestión de procesos para que el trabajo enfermero confirme su validez, evite duplicidad, olvido y fragmentación y se sume al resto de aportaciones profesionales; 

c) hagamos de los resultados esperados del proceso de atención un objetivo común con el resto de profesionales vinculados;

d) se defina claramente la propuesta, una información clara del camino a recorrer, donde la persona/familia no sean un instrumento para nuestra acción;

e) se establezcan las bases para trabajar desde la ética, desde el paralelismo moral, imprescindibles para iniciar una nueva forma de relación con las personas a quienes vayamos a atender.

8. Un modelo donde se definan las áreas de ejercicio profesional, estructurando las funciones que se deleguen, sin perder la responsabilidad de las mismas y explorando espacios para adquirir nuevas competencias que desarrollar.

9. Actuar fomentando la incorporación del rol autónomo y potenciando la toma de decisiones desde un juicio clínico basado en la evidencia.

10. Ocupar una posición clara en el espacio interdisciplinar, con competencias y responsabilidades definidas en el equipo asistencial, mediante la construcción de un espacio de relaciones profesionales que permitan establecer procedimientos participativos y deliberativos de forma horizontal.

11. Promover la investigación para ofrecer la mejor forma de atención y prestación en los cuidados a la persona, así como constatar y transmitir el conocimiento enfermero.

12. Concebir la docencia y la formación continuada como partes integrantes e integradoras de unas competencias asumidas, inherentes a nuestra profesión y vinculadas a espacios de corresponsabilidad.

Son muchas las razones que justifican trabajar en esta línea. Entre ellas se pueden destacar algunas.

Razones que fundamentan una práctica basada en principios: 

1. La exigencia ética:  en primer lugar, la utilización de los servicios sanitarios es un valor social, por tanto la mejora de la calidad de los cuidados se convierte en una exigencia ética.

2. La seguridad: es indudable que la prestación de servicios sanitarios comporta un riesgo especial en relación con el resultado y, a veces, efectos adversos. Muchas de las decisiones que continuamente toman los profesionales de la salud tienen una respuesta directa e inmediata sobre la situación frágil, inestable y vulnerable por la que atraviesan las personas cuando demandan servicios sanitarios. Este hecho justifica la necesidad de mantener en permanente alerta al profesional de la salud mientras toma decisiones. Valorar y controlar los signos y síntomas de esos posibles efectos secundarios y poner en práctica los mejores cuidados para detectarlos y, si es posible, evitarlos, requiere la evaluación sistemática de los resultados de los cuidados de enfermería y la revisión constante de la práctica asistencial.

3. Razones económicas. De todos es conocido que los recursos destinados a los servicios sanitarios son limitados; en realidad siempre lo serán porque el consumo de servicios es ilimitado. Este motivo es suficiente para argumentar la importancia de un uso más consciente de los bienes sociales. Los servicios que se dispensen no sólo deben ser adecuados a las demandas sociales y coherentes con el nivel de desarrollo del conocimiento alcanzado, sino también razonables desde el punto de vista de sus costes. Así lo recomienda el Consejo Internacional de Enfermería cuando declara que las presiones económicas actuales sobre los sistemas de atención sanitaria en el mundo entero obligan a tomar en consideración los costes de esta atención.

4. Reconocimiento social. Hemos visto que el reconocimiento de una profesión por parte de los ciudadanos se fundamenta en la calidad de los servicios que esa profesión presta. La identidad, es decir, la imagen por la que sea conocida la profesión de enfermería dependerá de la capacidad y el interés que tengamos las enfermeras en desarrollar los conocimientos de nuestra disciplina y en mejorar continuamente la calidad de los servicios que prestamos.

 

Pensar en la Enfermería. Una reflexión a partir del modelo de San Juan de Dios. Orden Hospitalaria de San Juan de Dios Provincia de Aragón- San Rafael. VVAA. Barcelona 2011