Los valores de la Orden

Información y Noticias, n. 213 (2010)
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El Consejo General, celebrado en París del 11 al 15 de Enero, aprobó los siguientes valores de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, para todos sus Centros: Hospitalidad, Calidad, Respeto, Responsabilidad y Espiritualidad.

El tema de los valores, de su necesidad y de su repercusión en las organizaciones y en nuestra sociedad, es algo con lo que cada vez estamos más familiarizados y que en los últimos tiempos se ha ido universalizando.

Varios autores y analistas, comentan que la recesión económica ha llevado a un resurgimiento de los valores, plantean que nos encontramos no solo en una crisis de tipo económico sino más profunda y en este sentido, se conecta con todo lo que tiene que ver con los valores.  Habréis escuchado  también, que esta crisis mundial debe superarse con un incremento de los valores humanos. Esto es lo que la Orden Hospitalaria lleva haciendo desde hace más de cinco siglos: desde que Juan de Dios fundó su primer hospital en Granada y acogió al primer enfermo. De ahí nuestro nombre, Orden Hospitalaria, y de ahí también nuestro valor supremo, la Hospitalidad. Es desde la opción por este valor y su desarrollo que nosotros, los que formamos la Familia Hospitalaria, queremos contribuir al desarrollo y bienestar de nuestra sociedad.

Nuestra Provincia lleva años trabajando sobre Valores y tomó como propios, bajo el paraguas de la Hospitalidad, la Acogida, el Respeto, la Solidaridad y la Profesionalidad. Paralelamente, ya desde el Capítulo General de 2006, la Curia General ha trabajado intensamente para conseguir la definición oficial, universal, de los valores de la Orden. El Consejo General, celebrado en París del 11 al 15 de Enero, aprobó los siguientes valores de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, para todos sus Centros: Hospitalidad: Calidad, Respeto, Responsabilidad y Espiritualidad.

Son distintas maneras de expresar una misma realidad que tiene su eje central en el valor de la Hospitalidad y todo lo que supone su desarrollo. Nuestra Provincia, debe ahora iniciar un proceso de adaptación de la nomenclatura de valores que veníamos utilizando a la que se nos propone para toda la Orden. En realidad son muy afines a los que ya teníamos e incluso, en algún caso, los mismos. La Hospitalidad, se expresa a través de la Calidad que es la base esencial de nuestro servicio y de nuestra gestión. A través de la excelencia y de la profesionalidad de nuestros Colaboradores tomamos conciencia de las nuevas necesidades para llevar a cabo el modelo de atención juandediano.

La calidad se traduce en Respeto por todas las personas que acuden a nuestros servicios y a nuestros centros. El respeto es por otro lado condición indispensable para poder actuar de forma hospitalaria en todo lo que tiene que ver con acogida y acompañamiento. Respeto al prójimo, al “otro”, ofreciéndole una atención a toda su dimensión humana con una actitud comprensiva y justa en nuestro ámbito sanitario y social. Acoger con respeto al otro, nos lleva irremisiblemente a la Responsabilidad, criterio fundamental para nuestro servicio y gestión siguiendo fielmente los ideales de San Juan de Dios basados en la justicia, la ética y la sostenibilidad. Sin duda “hacerse cargo” comprometerse con la realidad del otro, de personas y colectivos en situación de enfermedad, vulnerabilidad o riesgo social, exige una gran dosis de responsabilidad.

Y finalmente, desde esta responsabilidad se explica la dimensión o valor de la Espiritualidad para guiar a cada persona en su búsqueda de significado, de religión y de trascendencia.  Desde los centros y casas de la Orden, se ofrece atención espiritual a todas las personas de manera independiente de que en algunos, ésta sea vivida o expresada a través de otras confesiones. Como Juan Ciudad, nos ofrecemos a los demás sin distinción de sexo, raza o religión. La dimensión espiritual de la persona la presentamos como algo constitutivo del ser humano y por tanto con derecho a ser contemplado, atendido y acompañado.

En definitiva, desde Curia General nos invitan a la práctica de la hospitalidad que hermanos y colaboradores debemos traducir en cercanía, amabilidad, sensibilidad, actitud de escucha, honestidad, positividad y solidaridad, componentes todos ellos de lo que nosotros entendemos como nuestra forma de atender y servir a las personas.

IN n. 213 (mayo-junio 2010)