2015, año de las vocaciones hospitalarias

Revista IN, nº 240 (2014)
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Este año 2015 la Iglesia celebra el Año de la Vida Consagrada. Por este motivo la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios celebrará en todo el mundo el Año de las Vocaciones Hospitalarias bajo el lema "SÚMATE A LA HOSPITALIDAD". Es período de tiempo que los Hermanos de San Juan de Dios queremos vivir como una oportunidad para dar a conocer nuestra vocación en la Iglesia y en el mundo, así como nuestra vida al servicio de los más necesitados. Para todos los que formamos parte de la Familia Hospitalaria este año ha de ser también un estímulo para vivir nuestra vida con mayor compromiso y entrega haciendo presente la Hospitalidad de San Juan de Dios allí donde estemos presentes.

¿Qué es la vocación?

“Vocación” significa “llamada”. Sentirse llamado por Dios o bien escuchar que Dios llama es una experiencia que se viene repitiendo a lo largo de toda la historia. Dios ha llamado a hombres y mujeres de todos los tiempos para manifestarse, para darse a conocer a los demás a través de ellos, para hacernos constructores del Reino, realizándolo en nuestra historia actual.

La vocación antes que nada y previo a nuestra escucha y respuesta es una iniciativa de Dios. Todo lo que viene de Dios es don y es por ello que hablamos también del don de la vocación. Un don es algo que se nos da gratuitamente, por amor, a modo de obsequio que Dios pone en nuestra vida. Tener presente la iniciativa de Dios, acoger su entrada en nuestra vida como Don, nos hace vivir confiados y agradecidos.

Es importante recordar que la vocación es una llamada personal de entrega para los demás. Dios nos llama como cristianos a ser hijos suyos. Pero el compromiso de nuestra fe, el ser llamados por Jesucristo, nos lanza a realizar su mismo proyecto: anuncio y construcción del Reino.

Todos seguimos a Jesús y participamos del gran proyecto pero lo hacemos desde compromisos y actividades distintas según nuestras sensibilidades, características, posibilidades, intuiciones… En definitiva, según a lo que nos hayamos sentido “llamados”. La vida religiosa es sobre todo la vivencia de un carisma antes que una tarea concreta. Los fundadores de los distintos grupos religiosos sintieron la llamada a realizar su tarea en un campo determinado y en él a hacer presente a Dios, construyendo el Reino.

Nosotros, los Hermanos de San Juan de Dios, hablamos de vocación hospitalaria siguiendo las huellas de San Juan de Dios porque es en esta dimensión en la que nos hemos sentido llamados a desarrollar la misión de evangelización.

En el momento de la enfermedad y de la marginación, las personas nos hacemos grandes interrogantes, pasamos por experiencias de soledad, dolor, limitación… y en estas circunstancias es importante descubrir que Dios sigue preocupándose de cada uno de nosotros a través de personas que se empeñan en hacerle presente y en ser, o al menos intentarlo, presencia de Dios.

Llamados a ser Hermanos

La vida desde la fe, no nos deja demasiado tiempo parados. Uno va escuchando, entrando, descubriendo… Y, si verdaderamente quiere seguir creciendo, la exigencia de la fe comporta hacerse planteamientos bien fundados para la vida.

El arte de vivir comporta la reflexión, y la meta de todo cristiano consiste en intentar descubrir desde dónde y cómo uno es llamado a seguir a Jesucristo. Este es el reto al que nos lleva nuestra fe.

La llamada de Dios no siempre es algo claro y fácilmente entendible, suele precisar tiempo y decisión para descubrirla, acogerla y responder. Pero sin embargo está presente en cada uno de nosotros para distintas y variadas opciones. Distintos compromisos, estilos de vida, campos de actuación. A veces son tantas las llamadas que nos llegan, que incluso nos puede parecer dificultoso descubrir en cuáles y en dónde Dios nos habla, se nos hace presente y se nos manifiesta.

Plantearse con seriedad proyectar la vida desde una opción vocacional y no evadirse ignorando esta posibilidad, supone ya de por sí un primer acto de responsabilidad cristiana.

La Hospitalidad, un estilo de vida

La Hospitalidad se convierte para nosotros en una manera concreta de seguir a Jesús. Es a ello a lo que nos sentimos llamados y es para ello que hacemos una opción de nuestra vida, una opción que abarca a toda la persona. Vivimos para intentar ser expresión de “Hospitalidad” en el mundo. Esta es la herencia que captamos de Jesús, quien pasó por el mundo “haciendo el bien y curando a los enfermos”, como buen samaritano (Lc. 10. 29-37).

Juan de Dios, en siglo XVI, captó con fuerza la misericordia de Dios y la expresó en forma de caridad, atendiendo a enfermos y necesitados, viviendo en perfecta unidad el amor a Dios y al prójimo. Este fue su gran “encuentro” y el fundamento de una manera de vivir que se ha ido prolongando, desarrollándose y adaptándose a cada época hasta nuestros días.

Un estilo de vida va más allá de la necesidad de un trabajo bien hecho, de una dedicación desinteresada, de un compromiso en el mundo de la salud o de la marginación. Un estilo de vida supone, además de estas exigencias, una manera de situarse ante los demás y ante la realidad, una manera de entender y sentir, unas actitudes a cultivar, una identificación con una manera de ser caracterizada por el “ser misericordioso”.

Nuestra vida de comunidad

Los Hermanos de San Juan de Dios vivimos nuestra vocación religiosa en comunidad. Hemos sentido la llamada de Dios a vivir un proyecto común con otros hermanos que también han sentido esta misma llamada de Dios para dedicar su vida al servicio de la Hospitalidad.

Para ello nuestras comunidades están integradas dentro de los centros que la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios tiene por todo el mundo. En España somos 250 hermanos distribuidos en 40 comunidades. En nuestra Provincia de Aragón-San Rafael existen 12 comunidades de Hermanos repartidas por toda la geografía que intentan ser testimonio vivo de la misericordia de Dios hacia la persona que sufre.

En todas las comunidades locales está presente la figura del superior local que es quien anima y coordina la dinámica diaria de la vida comunitaria y al mismo tiempo representa a la Orden en el centro donde está.

Compartir la vida en comunidad nos hace descubrir la presencia de Dios a través del Hermano que tenemos al lado y al mismo tiempo nos posibilita el poder construir un proyecto conjunto de Hospitalidad que engloba toda nuestra vida.

Vivir en comunidad nos hace descubrir la verdadera razón de nuestra vocación hospitalaria y al mismo tiempo nos abre a la solidaridad con los Hermanos, con quienes compartimos cuanto somos y vivimos así como las esperanzas y el fruto de nuestra misión. “Los Hermanos de San Juan de Dios estamos llamados a vivir personal y comunitariamente, de tal manera que, quienes nos contemplen, descubran en el Hermano y en la Comunidad, las características propias que animan a la existencia de hombres que han decidido seguir la llamada de Jesús de Nazaret a vivir la consagración a Dios en el servicio a los enfermos y necesitados, al estilo de San Juan de Dios”. (El estilo de vida de los Hermanos de San Juan de Dios).

Vida de oración

La oración es la relación personal que tenemos con Dios: es un tiempo privilegiado para el diálogo y la escucha. Diariamente nos reunimos en comunidad para dar gracias a Dios por el don de nuestra llamada y para poner ante Él aquellas inquietudes, deseos o preocupaciones que nos rodean.

Los Hermanos de San Juan de Dios acudimos a la oración con una gran confianza, sabiendo que en la presencia de Dios, que nos quiere y nos conoce, podemos iluminar nuestras vivencias, proyectos e ilusiones.

Acudimos a la oración con humildad, pidiéndole a Dios la luz que necesitamos para poder ver algo mejor. Acudimos a Dios presentando nuestras limitaciones e incoherencias, convencidos de que Dios es misericordiosamente infinito.

A través de la oración podemos entender mejor -y quizá intuir- cuáles son los signos que Dios nos va poniendo en nuestro camino. Incluso podemos leer de otra forma los acontecimientos que van sucediendo a nuestro alrededor. En definitiva la oración nos permite encontrarnos diariamente, tanto personal como comunitariamente, con el Dios que nos llama y pronuncia nuestro nombre.

A lo largo del año los Hermanos dedicamos algunos tiempos concretos para la oración y el encuentro con Dios desde el silencio. Son encuentros que realizamos en fin de semana que nos ayudan a seguir profundizando desde la fe nuestra opción de consagrados. En verano también dedicamos una semana a realizar ejercicios espirituales para evaluar y proyectar nuestra vida. Estas iniciativas están abiertas también a los colaboradores.

Somos conscientes de que la vida de oración va transformando poco a poco nuestro corazón de tal manera que Dios va modelando en cada uno de nosotros su proyecto.

¿Cuál es nuestra misión?

Toda vocación comporta una misión. Y es en esta dimensión de apertura hacia los demás, donde se expresa y pone de manifiesto la actividad apostólica de nuestra vida. La llamada de Jesús a los primeros discípulos era bien clara en este sentido: “salid y predicad, cuidad de los pobres y sanad a los enfermos”.

La historia de Jesús, tal como se nos presenta en los evangelios, está llena de gestos y actos de curación, de acercamiento a los enfermos, de acogida y comprensión.

Si lo que pretendemos es ser coherentes con nuestra fe y dar un sentido cristiano a todo aquello que hacemos no podemos ni debemos separar acción y contemplación, seguimiento y servicio. Es así como lo entendió Juan de Dios, quien supo vivir la perfecta unidad entre el amor a Dios y el amor a los hermanos.

En un primer acercamiento nos podemos preguntar cuál es la peculiaridad de nuestra forma de actuar e incluso de trabajar respecto a otras personas u otros grupos. La especificidad no reside tanto en una mejor o peor profesionalidad, ni siquiera en un talante de trabajo más o menos esforzado, ni en las horas que podamos dedicar gratuitamente en el servicio al prójimo. Siendo todo ello válido, lo más específico estriba en el lugar de origen de nuestra motivación y en la voluntad evangelizadora de nuestra vida, a partir de nuestra opción vocacional.

Nosotros somos Hermanos que hoy estamos aquí en esta realidad intentando ser testigos de Hospitalidad y que quizás mañana estaremos en otro lugar desarrollando otra tarea pero siempre con el mismo fin y sentir. No se trata de lo contrario. “Quien entra en los Hermanos de San Juan de Dios no lo hace por una elección profesional, sino por una vocación interior…. Nosotros no llegamos a ser religiosos, superiores, provinciales, generales para ser “managers” sino para testimoniar, para orientar, para formar a nuestros colaboradores para la misión de atender de forma integral al enfermo, al necesitado, la gran tarea que nos espera en el futuro próximo es precisamente ésta. Ser, dentro de nuestras Obras, guía moral, es decir, conciencia vigilante y, si es necesario, crítica, a fin de que nuestros colaboradores se alíen con nosotros en el servicio al enfermo” (La Hospitalidad de los Hermanos de San Juan de Dios hacia el año 2.000, pág.60-61).

Se trata de armonizar y unificar la vida a partir de un gran ideal, de una llamada a vivir desde una forma concreta, un proyecto de Dios en cada uno, que nos lleva a seguir a Jesús, preocupándonos y sirviendo al enfermo y necesitado al estilo de Juan de Dios.

Pastoral juvenil vocacional               

Jóvenes San Juan de Dios está formado por un pequeño grupo de jóvenes y Hermanos de San Juan de Dios que intentan ofrecer a otros jóvenes la oportunidad de entrar en contacto con el carisma de la Hospitalidad.

No somos una asociación, ni un movimiento, simplemente somos un foro y un lugar de encuentro donde lo pensado, vivido y orado pueda plasmarse en una realidad que abarca un sin fin de posibilidades: compromisos personales en asociaciones, parroquias, ONGD, voluntariado...

Nuestra finalidad es promover y difundir valores y actitudes que fomenten desde la fe la sensibilización y compromiso con el mundo de la salud y la marginación.  Para ello, ofrecemos diferentes espacios y tiempos que ayuden a vivir la vida desde la fe, el servicio y el compromiso.

A lo largo del año promovemos diferentes propuestas para acercar el carisma de la Hospitalidad como son los campos de trabajo, experiencias de voluntariado, oración y crecimiento personal, experiencias en misión y acompañamiento y discernimiento vocacional, entre otros.

Abrimos las puertas de nuestros centros y comunidades para que los jóvenes puedan vivir la experiencia de un Dios misericordioso que se hace presente en las personas enfermas y necesitadas que son atendidas diariamente en cada una de nuestras casas. También en la experiencia sencilla de cada Hermano de San Juan de Dios.

El acompañamiento a los jóvenes que se plantean la Hospitalidad como una opción en su vida es algo que intentamos cuidar. Cuando un joven se plantea que Dios le está llamando para dedicar su vida al servicio de los demás le ofrecemos la posibilidad de un acompañamiento personal que le ayude a clarificar y descubrir si puede tener vocación de Hermano de San Juan de Dios.

Súmate a la Hospitalidad

Desde hace unos años la Orden ha intuido que el Carisma de la Hospitalidad no era exclusivo de los Hermanos y por ello comenzó a dar pasos con el fin de clarificar el concepto de Familia Hospitalaria. Es ahí donde todo el que se sienta llamado e identificado con los valores y actitudes de San Juan de Dios puede desarrollar su misión y vinculación con nuestra Institución.

Somos conscientes de que hay múltiples formas de vincularse a la Hospitalidad: trabajando en un centro concreto, siendo voluntario en alguno de los programas que se impulsan, colaborando económicamente con nuestra Obra Social, sintiendo la espiritualidad de la Orden…

Hermanos, colaboradores, voluntarios, bienhechores, enfermos, familiares… estamos llamados a seguir mostrando al mundo, con nuestros pequeños gestos de Hospitalidad, el verdadero rostro de la Orden a ejemplo de San Juan de Dios: “Si consideraseis lo grande que es la misericordia de Dios, nunca dejarías de hacer el bien, mientras pudieseis”.

365 testimonios de Hospitalidad: 

Con el fin de mostrar algunos testimonios de los que formamos parte de la Familia Hospitalaria a nivel mundial, este Año de las Vocaciones Hospitalarias hemos impulsado un espacio digital que recoge experiencias personales en primera persona.

En este espacio podrás leer cada día algún testimonio de Hermanos, colaboradores y voluntarios de cualquiera de las presencias que la Orden tiene en todo el mundo con el fin de que conozcas un poco más la gran riqueza de esta gran familia.

Queremos que sea una oportunidad para dar a conocer y profundizar en el carisma de San Juan de Dios y en como a lo largo del tiempo se ha ido encarnando en las diferentes culturas.

Algunos enlaces de interés:

http://365hospitalidad.wordpress.com

www.jovenessanjuandedios.org

https://www.facebook.com/#!/groups/jovenessanjuandedios

Hno. Luis Marzo, Secretario Provincial

[leer entrevista]

  • Vivir la Hospitalidad como Hermano

  • Vivir la Hospitalidad desde el matrimonio

  • Vivir la Hospitalidad desde el acompañamiento