Por un mundo más justo, practica solidaridad

Revista IN nº249
Autoría

Cuando me disponía a preparar estas palabras, el primer pensamiento que vino a mi mente fue una pregunta que me he formulado en otras ocasiones: ¿la Orden de San Juan de Dios es conocida como una Institución solidaria? Y os invito a que todos nos  podamos hacer esta pregunta en algún momento. Seguro que descubriremos que no somos tan conocidos, ni tenemos tan desarrollada esta parte social o solidaria, que nos impulse a vivir en una continua inquietud e implicación, en pro de un mundo más justo.

Hoy podemos decir que la Orden cuenta con numerosos centros muy cualificados, con unas instalaciones muy dignas y con una asistencia muy profesional y humanizada. Pero ¿Qué pasos deberíamos dar para estimularnos, reilusionarnos y no quedarnos solo en lo bien que hacemos las cosas? El año pasado recibimos innumerables premios, incluido el premio Princesa de Asturias por toda nuestra trayectoria y bien hacer, pero no podemos vivir de premios, sino de la fortaleza y carisma que nos han transmitido aquellos que nos han precedido en la Hospitalidad, de los que han dedicado lo mejor de sí mismos para socorrer y atender a los demás, y  desde la necesidad de continuar extendiendo nuestro carisma, como una forma de presentar nuestra cultura de Hospitalidad, como alternativa a la cultura de hostilidad que vive nuestro mundo…

Como Familia Hospitalaria estamos llamados a avanzar en el camino de la solidaridad, como bien dicen nuestras constituciones: a trabajar en la promoción de los más débiles, comprometiéndonos evangélicamente contra toda forma de injusticia y manipulación humana, ayudando a despertar conciencias frente al drama de la miseria. Y con ello no quiero decir que no estemos haciendo nada, sino que deberíamos apostar por darle un mayor impulso a nuestra solidaridad.

Esto viene ya de antaño, cuando hace 500 años Juan de Dios gritaba por las calles de Granada: “Hermanos, haceos bien dándoos a vosotros mismos” era una forma de inquietar y provocar conciencias para no dormirse sobre las miserias humanas. Una invitación que se nos presenta hoy a nosotros, partiendo desde una mayor concienciación personal hasta llegar a contagiar a la sociedad con nuestro estilo de vida.

Os invito a que a nivel personal os hagáis la pregunta: ¿y yo?, ¿qué aspectos de mi vida puedo compartir?, ¿qué puedo hacer para inquietar conciencias?, nos daremos cuenta de la cantidad de cosas que tú y yo podremos realizar por los otros, descubriremos que la solidaridad es cuestión de ponerse manos a la obra y salir al encuentro del Otro con mayúsculas.

Es cierto que cuando pensamos en solidaridad se nos va la mente al otro lado del Océano, pero la solidaridad hoy se viste de muchos colores y se hace vida en nuestro entorno personal más próximo. ¡Tenemos tantas posibilidades de contribuir en la construcción de un mundo diferente!

Nuestra implicación pasa por “dejarnos afectar” por la realidad del otro, es decir conocerlo y solidarizarnos efectiva y eficazmente con él. Esto tiene mucho que ver con la mirada y con el corazón, con que aquello que le ocurra al otro me afecte, porque es mi hermano y me importa. Como diría Francesc Torralba: “el rostro del otro pobre, humillado, y ofendido, reclama justicia y exige una respuesta responsable. No podemos desentendernos de él, no podemos mantenernos al margen de su dolor. La mirada del otro tiene tal potencia que nos hiere profundamente, y por ello bajamos la mirada o cerramos los ojos. El rostro del otro que me mira atentamente, con solicitud, me exige superar la indiferencia e implicarme en su suerte”.

Ante esto tenemos dos opciones: la de implicarnos, comprometernos y darle sentido a nuestra vida o quedarnos en la autojustificación, acerca de quién lo debería hacer, a quien le corresponde tomar decisiones, etc,

Como sabéis uno de los ejes estratégicos para este cuatrienio a nivel provincial es trabajar conjuntamente la cooperación, el voluntariado y la obra social, con la finalidad de poder avanzar de forma más compacta como Institución, con el propósito de implicarnos desde la Hospitalidad en nuestra sociedad. Y así cooperar con hechos, no solo de palabra, en la construcción de un mundo más justo.

Ojalá que podamos tomar conciencia y dar pasos en la contribución de un mundo más fraterno, más igualitario y sobre todo más hermano. Una oportunidad para descubrir en el Otro, pobre, enfermo y desvalido, un camino de Hospitalidad donde poder alcanzar nuestro sueño.