Experiencia de atención en residencia de religiosos ancianos

Labor Hospitalaria, n. 312 (2015)
Autoría

DESCRIPCIÓN

Nuestra Residencia data de finales de 1999. Pensada para la atención de nuestros Religiosos ancianos y enfermos. Hermanos que necesitan seguimiento médico y terapéutico, más personalizado.

Aunque nuestra filosofía era de envejecer y morir en la comunidad llega un momento que resulta imposible llevarlo a término: por envejecimiento general de las comunidades, falta de vocaciones, disminución del número de religiosos hábiles para hacerse cargo. Todo esto nos lleva a plantearnos, cómo podemos asistir a nuestros Hermanos mayores y enfermos de la forma más digna posible.

¿Por qué Zaragoza? La Comunidad de Zaragoza, está ubicada en el centro geográfico de la Provincia Religiosa, dispone de un edificio anexo al Hospital, suficiente para una comunidad numerosa. Donde podemos decir que, con espacios adaptados, vivimos los Hermanos de la Residencia y los que llamaríamos Comunidad activa.

Somos una única Comunidad. Con diferentes ritmos, pero compartiendo varias actividades como la oración litúrgica, comidas en algunas fiestas, reuniones informativas y formativas; algunos Hermanos de la Comunidad activa ofrecen sus servicios a los Hermanos de la Residencia: dar las comidas, salidas a médicos, paseos,… Desde siempre hemos querido que esto sea así y creemos que es una riqueza para todos y, sobre todo, un apoyo moral para los Hermanos de la Residencia.

La Residencia cuenta con 17 plazas. Espacios amplios, con luz, alegres, limpios, accesibles. No está totalmente separada del resto de la comunidad, ni tampoco del Hospital. Esta proximidad facilita el acceso en eventuales ingresos y de ambiente para nuestros Hermanos  que siempre han vivido en enfermerías. Diríamos “huelen a enfermería”.

DINAMICA

No somos partidarios de abrir la Residencia a otros usuarios. Los Hermanos, cuando optaron por este estilo de vida, lo hicieron para vivir en comunidad y acabar sus días con sus Hermanos.

Por tanto, se intenta que la vida en la Residencia, sea lo más parecido posible a la vida que ellos han vivido:

  • Vivir en comunidad.
  • Rezar en comunidad.
  • Asistir juntos al comedor.
  • Salidas comunitarias.
  • Terapias comunes.

Contamos con el personal asistencial adecuado, que son los que día a día se hacen cargo del funcionamiento de la misma. Ellos aseguran la presencia en los tres turnos, Con su coordinador, director, equipo médico, de enfermería y de limpieza, así como un grupo de voluntarios.

Los días suelen ser muy dinámicos, con arreglo a sus posibilidades.  Ejercicio físico, hora y media dedicada a terapias varias, según el día de la semana: Todos los días resumen de noticias de interés, prensa, Orden, Iglesia,… y según el día de la semana una actividad diferente, Conferencia, ejercicios de memoria, trabajos manuales, bingo, película,…

Una vez al  mes se programan visitas culturales: Museos, exposiciones, monumentos y una de estas salidas es más lúdica y se come en un restaurante. En verano una vez por semana, salimos al parque por la mañana y una vez al año hacemos una salida de una semana, a la casa de Ejercicios que tiene la Provincia, donde disfrutamos de una semana de vacaciones, recibiendo allí la visita de familiares, amigos y hermanos de las comunidades cercanas. Para todo ello contamos con el personal de la Residencia, hermanos  de diferentes casas y voluntarios.

Como decíamos más arriba, intentamos que los Hermanos que están en la Residencia puedan participar de los actos comunitarios junto con todos los Hermanos de la Comunidad. Para que esto fuera posible hemos tenido que adaptar horarios: rezar juntos, sobre todo Laudes, Eucaristía y Vísperas, así como algunos encuentros, algunas reuniones informativas y comidas en días de onomásticos. También, como ya hemos dicho, implicándonos en ayuda en comidas y acompañamientos a médicos.

VIVENCIAS

Es normal oír a los Hermanos la expresión: “este es mi último destino, mi última obediencia”. Aunque esto es real, hay que trabajar para que la adaptación sea lo menos traumática posible y trabajarlo, a ser posible, desde la comunidad de origen.

Nosotros confeccionamos un protocolo de acogida para que nos facilite esta adaptación y es el siguiente:

  • Aviso con bastante antelación de la propuesta de envío del Hermano a esta comunidad.
  • Informe médico y hábitos de conducta del hermano. antes del ingreso.
  • Valoración del equipo asistencial junto con el superior, su puesto, ubicación y adaptación.
  • Información al resto de hermanos de la llegada del hermano. y trabajar la acogida con ellos.
  • Preparar la bienvenida con el equipo y los hermanos (Alguna actividad de entrega de presente, carta de bienvenida,…etc.)
  • La llegada del Hermano. se programará para que llegue a una hora en que el resto de los  hermanos puedan recibirle y acogerle.
  • Será recibido por el superior y el coordinador para dar la bienvenida.
  • Enseñar instalaciones y presentar al equipo asistencial que esté en ese momento.
  • Presentar al hermano la habitación que va a ocupar.
  • NUESTRA INTENCIÓN ES: TRANSMITIR MUCHA CONFIANZA AL HERMANO PARA QUE SE SIENTA ACOGIDO.

Es normal que la adaptación en los primeros momentos sea difícil y hasta dolorosa, pero por lo general, pasadas las primeras semanas y de una forma progresiva, todos reconocen que es el sitio donde mejor están. Están rodeados de Hermanos,  compañeros de toda la vida; algunos han vivido en la misma comunidad; por tanto, no llegan a un sitio extraño     .

Con cierta frecuencia oímos expresiones de ellos mismos, como las siguientes:

“Es lo mejor que ha podido hacer la Provincia”.

“Si no estuviéramos aquí, no estaríamos tan bien cuidados”.

“Me extraña que se resistan a venir aquí“.

RESULTADOS

Podemos decir con orgullo que, después de varios años, podríamos hacer un balance positivo de la marcha de nuestra Residencia. Naturalmente, con el tiempo vamos cogiendo experiencia que nos ayuda a nuevas adaptaciones.

Finalmente presentamos aquí un documento que nos sirve de orientación. Su titulo es el siguiente: “Residencia de Hermanos: planificación y desarrollo”. Se trata de una recopilación de lo que hemos realizado hasta este momento y abierto a nuevos programas.

  • Protocolo de Acogida.
  • Protocolos del personal para cada turno.
  • Manual de procedimiento ante la defunción de un Hermano.
  • Adquisición de material para las actividades: Psicomotricidad, trabajo de la memoria, Material sobre lenguaje y escritura, asociación de objetos, puzles.
  • Calendario de salidas.
  • Reuniones mensuales del equipo asistencial.
  • Utilización de Internet
  • Conexión a la red/Intranet Provincial y del Hospital.
  • Formación del personal en Valores, Bioética y Técnicas Asistenciales.
  • Historia Médica Electrónica de los Hermanos Residentes.