"Quiero servir a todos con el compromiso y la ternura que me posibilita el ejercicio de la Hospitalidad"

¿En qué momento entras en contacto con la Orden Hospitalaria?

Podríamos decir que como el pequeño Samuel en el templo, yo entro en contacto con la Orden Hospitalaria desde mi más tierna infancia, pues hace ya 57 años que salí de mi casa rumbo a la Escuela Apostólica San Juan de Dios de Calafell. Llegué a ella acompañando a un sobrino del Hermano Matías de Mina, natural de mi pueblo. Al curso siguiente el prefirió quedarse en su casa y yo me fui en solitario a seguir mi camino. Hablo del año 1960.

¿Cómo inicias tu camino en la hospitalidad; hacia dónde te lleva?

Durante el período de siete años que duró mi formación básica en la escuela apostólica, postulantado y noviciado fui vislumbrando y enamorándome de lo que podría significar la entrega de mi vida al Señor en el cuidado de los enfermos. Algo conocía ya de mi futura misión por haberlos visto y tratado puntualmente durante esos años en Calafell, Pamplona y Sant Boi. Y me había dejado impresionar por el buen ejemplo de muchos Hermanos.

Luego vendrían los años de formación académica en enfermería y psicología. Mucho tiempo después la teología en la Universidad Comillas-Madrid, a raíz de un año sabático que disfruté durante el curso 1990-91. Todo ello para poder entregarme decididamente a la misión hospitalaria como animador de comunidades durante 15 años y como responsable de centros u otros organismos durante 19 años.

¿Que a dónde me llevó?  Pues mira, después de pelear voluntariosamente en favor de la hospitalidad con todas mis fuerzas, un día me llegó como a todos la famosa edad media de la vida en la que suelen acaecer las temidas crisis existenciales y en mi caso no fue una excepción. Pero en medio de ella el Señor me protegió y me sugirió una nueva forma de ejercer la hospitalidad. Ahora como sacerdote de la Orden al servicio de los enfermos, necesitados, ancianos, personas privadas de libertad, enfermos mentales y personas discapacitadas física e intelectualmente. Y también al servicio de la comunidad y de los colaboradores de los centros en los que he sido destinado.

El año pasado has celebrado tus 50 años de profesión religiosa ¿qué sentimiento te produce haber llegado hasta aquí?

Un profundo sentimiento de gratitud a Dios y a la Orden y un sentimiento de plenitud y de felicidad en el ejercicio diario de la hospitalidad. En este año tan singular quiero afirmar que mi opción fundamental sigue totalmente centrada en Dios, mediante el seguimiento de Jesús la estilo de San Juan de Dios y que aún sabiendo que nada puedo por mis propias fuerzas, ratifico un decidido “sí quiero…hasta el último día de mi vida”, tal como manifesté hace 50 años, pero con mucha mayor conciencia de causa por lo vivido en este tiempo

Habeis decidido en Capítulo, que hace pocos días ha terminado, la unificación de las tres Provincias para el año 2020, ¿qué opinión te merece?

Aunque intuimos que no va a ser una tarea fácil siento que es una decisión acertada porque nos brinda una nueva oportunidad de sumar fuerzas, tanto en las comunidades como en los centros asistenciales. Así lo afirmaron los hermanos y los colaboradores en los sondeos previos al Capítulo y así lo decidimos los asistentes por mayoría cualificada.

¿Cómo te gustaría ser recordado?

Quiero servir a todos con el compromiso y la ternura que me posibilita el ejercicio de la hospitalidad y quiero seguir profundizando en las entrañas misericordiosas de Dios Padre. Una imagen muy querida para mí y por la que me gustaría ser recordado es la de haber sido una especie de mano acariciadora de Dios.