Queremos crear conciencia provincial y crecer en sensibilidad hacia las necesidades del otro

¿Cómo comprende la Orden la cooperación internacional y, en concreto, los Hermanamientos?

El esfuerzo por estrechar lazos con países en desarrollo ha sido una constante a lo largo de toda la historia de la Orden, fue en el siglo XX cuando desde la Iglesia se quiso dar un impulso misionero. Y también desde nuestra Institución se intensificó el compromiso con los países más empobrecidos y se fundaron centros en África, Asia y América. Todo ello desde la ilusión por irradiar y evangelizar desde el carisma de la hospitalidad al otro lado del Océano.

Se comenzó con el envío de Hermanos a misionar a aquellos países, poco a poco se iniciaron obras apostólicas, comunidades que fueron creciendo y fundando a su vez en otros lugares cercanos. Con el paso del tiempo surgieron vocaciones nativas, fueron creciendo y se constituyeron en Delegaciones que dependían de Curia General, más tarde en Viceprovincias hasta convertirse en Provincias Canónicas, cuando contaban ya con una mayor autonomía.

Eso ha supuesto que además de la presencia de Hermanos no nativos se mantenga el compromiso de colaboración por distintas vías.

¿Qué suponen los Hermanamientos para Curia Provincial y los centros de nuestra Provincia?

Los Hermanamientos son un reto en la intención de extender la solidaridad en nuestra Provincia. Y ello supone un trasvase continuo, no sólo económico, sino también de un saber hacer y vivir la Hospitalidad. En Occidente corremos el riesgo de reservarnos para nosotros el potencial formativo y económico, modernidad y avance de los Centros. Y no nos podemos quedar ahí, la universalidad de la Orden nos tiene que llevar a saber compartir los recursos y el saber hacer. Tenemos que ser conscientes de lo mucho que podemos recibir de nuestros Hermanos del otro continente, hace falta que sepamos estar receptivos, tener alerta los sentidos y cambiar nuestra mentalidad. Es cierto que no estamos atravesando una situación boyante, pero debemos alzar la mirada y ver más allá del horizonte más inmediato, de pensar en clave universal, sino corremos el riesgo de quedarnos en una visión muy reduccionista de la humanidad. Y lo remarcan muy claramente nuestras Constituciones: “En solidaridad con nuestros Hermanos, superamos el deseo de acumular y practicamos la comunicación de bienes entre las Comunidades y Provincias de la Orden”.

De ahí que nos podamos plantear como dar un nuevo impulso a los Hermanamientos. Esto no quiere decir que hasta el momento hayamos estado de brazos cruzados, aunque también es cierto que el camino recorrido es insuficiente, tendremos que esforzarnos por recorrer otro tramo del camino y actuar desde la globalidad. La solidaridad es una virtud cristiana y se manifiesta en una correcta distribución de bienes. Y hay problemas que sólo serán resueltos con la ayuda de todos. De nada sirve hacer alusión a la corrupción de los políticos de turno, cuando nosotros no cambiamos ninguno de nuestros hábitos por construir un mundo diferente.

El Hermanamiento nos tiene que llevar a preguntarnos: desde mis posibilidades como miembro de la Orden Hospitalaria ¿qué puedo aportar en beneficio de los países en desarrollo? ¿recursos económicos? ¿tiempo? ¿sabiduría? ¿habilidades sociales? Todos tenemos muchos dones que aportar, sólo hace falta ponernos manos a la obra. 

¿Podrías definirnos el papel de la Fundación Juan Ciudad respecto a los Hermanamientos de los centros de las tres provincias españolas de la Orden?

En la mayoría de casos los Hermanamientos se hacen directamente inter centros Norte y Sur, aunque para un mejor funcionamiento sería conveniente utilizar los canales establecidos. En nuestro caso el papel de la Fundación Juan Ciudad debería ser el de instrumento que ayude en el proceso. Y una vez establecido funcionar con autonomía, pero informando de todos los avances que se realizan entre los Centros. Es cierto que a nivel de toda la Orden se realizan muchas acciones de cooperación, pero faltaría una mayor fluidez en la comunicación.

Tal como recogen las líneas estratégicas de este cuatrienio y como plasma el Plan Estratégico Provincial, hay voluntad de consolidar y fomentar los Hermanamientos: ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado respecto al cuatrienio anterior?

Desde hace casi un año se ha venido elaborando un Plan Estratégico, el cual fue aprobado en el último Capítulo Provincial, en él se pretende impulsar ocho ejes transversales, y uno de ellos es fomentar la dimensión solidaria.

Queremos crear conciencia provincial y crecer en sensibilidad hacia las necesidades del otro. En la medida que todos nuestros colaboradores sean conocedores de las diferentes posibilidades que existen de ayuda, mayor posibilidad existirá que los Hermanamientos sean fluidos y permitan ayudarnos a crecer en solidaridad.

Por otro lado, en el también reciente Capítulo General se acordó: “compartir y colaborar como Orden en todos los continentes, para ayudarnos mutuamente en el desarrollo y promoción del carisma y misión de la hospitalidad”. Priorizando el intercambio de conocimiento y el Hermanamiento entre Obras que realicen actividades semejantes.

Para acabar, ¿Cómo ves los Hermanamientos de nuestros centros en 2018, al final de este cuatrienio?

En nuestra Provincia ya existen algunos Centros hermanados y funcionan de manera proactiva; hay otros en los que el Hermanamiento consta oficialmente pero viven “la paz de los cementerios”; otros se están planteando la posibilidad de hacerlo; y el resto habrá que estimularlos para que cuando finalice el cuatrienio todos estemos hermanados y funcionando al mayor rendimiento posible.

Podríamos decir que el Hermanamiento ha sido “la maría” de las asignaturas.

Por otro lado, venimos arrastrando unos años de crisis que ha afectado de manera notable y en mayor medida a todo lo referente a la solidaridad, han crecido las colaboraciones particulares, pero han disminuido, quedando “prácticamente” en nada, las ayudas gubernamentales. De ahí que nos gustaría que en estos años venideros todos nuestros Centros estuvieran hermanados, pero no un Hermanamiento que quede en el papel, sino real, donde los esfuerzos por hacer camino conjunto se hicieran patentes, es el momento de olvidar compartimentos y de avanzar hacia la universalidad de la Hospitalidad.

Lluís Guilera i Roche