"Lo importante es vivir compartiendo y regalando a los otros la experiencia de vida"

¿Cómo fueron sus inicios?

Cuando me di cuenta que era inevitable dar una respuesta a la llamada del Señor a seguirle, con toda libertad, dije que sí y me puse a su disposición. Y de una forma que no puedo explicar con la razón, me llegó la luz de San Juan de Dios. Recuerdo que me puse en contacto con los Hermanos en Granada y ellos me indicaron que también estaban en San Vicente de Raspeig, en Alicante y, a partir de aquí, fue todo un proceso de acercamiento, de conocimiento mutuo, de ir descubriendo aspectos que cada vez más me ratificaban la llamada del Señor a seguirle desde el carisma de la Hospitalidad. Lo veía en los Hermanos: su manera de atender a los enfermos y a los necesitados, su manera de estar con ellos, de acogerles y de acogerme.

¿Cómo valora la trayectoria de estos 25 años?

Es mucho lo vivido en este tiempo, lo importante para mi es que todo lo vivido ha sido un regalo en forma de experiencia de vida, de crecimiento en la fe y de proceso donde se ha configurado mi historia de vida y de salvación. Estoy seguro que es una obra de Dios aunque en ocasiones por mi parte haya puesto algunas resistencias por mi condición humana.

Siempre he considerado una bendición, un privilegio, poder tener como referencia, asumir y participar de la espiritualidad de San Juan de Dios y del carisma de la Hospitalidad como estilo de vida. Esto ha sido fundamental y lo que me ha dado sentido a todo este tiempo en la Orden.

Durante todos estos años ha sido el encuentro con los enfermos y con las personas y pueblos más vulnerables lo que ha ido cambiando mi vida desde lo profundo, me he humanizado más. Y no ha sido por casualidad, soy consciente de que el sí hay que darlo cada día para que Dios pueda configurar su proyecto en mí.

En estos 25 años nunca he tenido la sensación de estar solo, me he sentido y me siento parte de la Institución porque los Hermanos estamos convocados a una vida en común y a una misión también compartida, lo que hace el camino más agradable aunque no por ello más fácil.

He disfrutado, he aprendido y he tenido muy presente mi vocación de servicio. Siempre intento vivir el presente, intentando hacer presente que el Dios en el que yo creo, se hace Hospitalidad para todos, nos hace libres y está aquí y ahora.
He vivido tantas cosas bonitas en este tiempo: en los albergues, en África… En todos los centros donde he estado, haya sido con uno u otro colectivo de personas, siempre me han parecido lugares de fiesta y de esperanza, desde el sentido profundo que tienen estas dos palabras y acogiendo con delicadeza la realidad en muchas ocasiones sufriente de la vida de las personas.
 
 
Estoy muy contento de cómo han transcurrido estos más de 25 años en la Orden y le doy gracias a Dios por haberme llamado y haberme regalado el carisma de la Hospitalidad, porque me ha concedido vivir como Hermano de San Juan de Dios y estar en los lugares donde las personas tienen más necesidades y son más vulnerables. 

¿Y ahora, en la actualidad? 

Ahora estoy muy bien, contento con lo que toca vivir y estar en Almacelles. Este centro es un espacio de ternura. Llegué en 2008 y parece que fue ayer. Es una casa con mucha vida, con mucha actividad y, a la vez, es un lugar tranquilo. Creo que es un lujo estar aquí.
 

Y en lo más personal me encuentro en un momento bueno de mi vida, quizá porque la evolución personal, la experiencia y los años me permiten vivir con más serenidad, observar con una mirada más tolerante, actuar con más prudencia, ser más objetivo, más emotivo, con una experiencia de fe más insertada y todo esto me ayuda a valorar más lo fundamental que son las personas.
Doy gracias a Dios por este momento presente y como dice el salmo “no pretendo cosas grandes que superen mi capacidad”. Pienso que lo importante es vivir compartiendo y regalando a los otros la experiencia de vida. 

¿Cómo se plantea el futuro? 

El futuro siempre es incierto y no se puede prever, pero no me preocupa, pienso que la vida es ahora. Creo que lo más importante es poder vivir la vida en plenitud en cada momento y todo lugar. Hay que tener un talante positivo para ir recibiendo el futuro, y en el futuro quiero ser yo, quiero ayudar a vivir y quiero vivir con sencillez, seguir trabajando, participando, estando disponible y apoyando el proceso del centro donde estoy, de la comunidad de Hermanos, de la vida religiosa, de la Orden y de la Provincia. Y por su puesto mi futuro más inmediato es seguir siendo Hermano de San Juan de Dios que es a lo que estoy llamado.

 
Comunicación Centre Assistencial Sant Joan de Déu - Almacelles