"He pasado de ser misionero in situ a ser misionero on line"

Fernando Aguilo

¿Cómo nace la idea de orientar tu vocación hacia África y cuál ha sido tu experiencia allí?

Desde que entré en la Orden siempre tuve latente la idea de ir algún día a las misiones. Así que cuando el Hno. Ramón Ferreró entonces Provincial me propuso estudiar medicina para ir a África no me lo pensé dos veces, acepte de inmediato. Estudié la carrera con este objetivo.
 
Mi primera experiencia en África fue un verano en Senegal, siendo estudiante de cuarto de medicina, y al terminar la carrera universitaria estuve unos meses en Sierra Leona donde me cautivó tanto la población local, como las posibilidades de trabajar en aquel Hospital. Regresé a Barcelona con dos objetivos: ampliar conocimientos en el campo obstétrico en el Hospital Materno Infantil de Esplugues y aprender inglés.
 
Mi estancia en África siempre ha estado ligada a Sierra Leona, por lo que mis lazos afectivos  con África son totalmente sierraleoneses. Mi estancia en Sierra Leona va de finales de 1982 a finales de 2001, cuando tuve que regresar definitivamente por enfermedad.
 
Mi labor allí fue fundamentalmente quirúrgica. Tuve que aprender las técnicas quirúrgicas sobre la marcha en parte fui autodidacta y en parte gracias al paso por el Hospital de cirujanos como el Dr. Raúl Liborio (Manresa), Dr. Isidro Claret, el Dr. José María Ribó… que me ayudaron a coger experiencia, a aprender técnicas  y a depurar mis habilidades quirúrgicas.
 
Quisiera hacer especial mención aquí a los han sido los dos grandes pilares de Hospital de Mabesseneh: el Hno. Ricardo Botifoll y el Hno. José María Perez. La Orden se hizo cargo de un pequeño Hospital a las afueras de Lunsar, en la población de Mabesseneh en 1967. Es decir, que el próximo año, el 6 de Enero se celebrará los 50 años de la presencia de la Orden en Sierra Leona.
 
El final de mi etapa, estuvo marcada por la guerra civil y por el inicio de mi enfermedad. La guerra civil asoló el país desde 1991 a 2001, aunque en Mabesseneh nos afectó de manera especial desde 1995 al 1998, donde estuvimos viviendo en zona de nadie y conviviendo entre los dos bandos enfrentados: el ejército gubernamental y el ejército rebelde del FRU (Frente Revolucionario Unido).  En 1998 el Hospital tuvo que cerrarse dos veces, pero continuamos nuestra presencia en el país, en Lungi, cerca del aeropuerto internacional del país,  donde abrimos varias clínicas para atender a la población desplazada por el conflicto bélico. El Hospital de Mabesseneh pudo abrirse en junio del año 2002. 

Tu vida sigue siendo África y ahora, aunque no estés físicamente allí, tu apuesta sigue siendo el Hospital de Lunsar donde tantos años has pasado. ¿De dónde surge la idea del Hermanamiento del Hospital Maternoinfantil con el de Sierra Leona?

Pienso que la experiencia de estar en continua tensión por el trabajo, la experiencia de la guerra civil que estrechó más los vínculos de la amistad con la gente y la fragilidad por una enfermedad fruto de un accidente laboral han marcado mi vida y en vez de cerrar una etapa, he buscado la forma más adecuada para seguir presente de alguna forma en Mabesseneh con mis nuevas circunstancias y posibilidades. La idea del Hermanamiento me ha dado esta oportunidad, la de seguir trabajando por Sierra Leona. He pasado de ser misionero “in situ” a misionero “on line”, con visitas cortas a Mabesseneh para introducir, fomentar y promover la cooperación entre ambos Hospitales.
 
La idea de los Hermanamientos nació en un capitulo general de la Orden en Roma 2004, donde se pidió a los diferentes centros de la Orden de los países desarrollados que estrecharan lazos con los centros de la Orden de los países menos desarrollados.
 
El Hermanamiento entre el Esplugues y el de Mabesseneh ha sido en cierto modo fácil, ya que existía un vínculo previo con Sierra Leona desde el antiguo Hospital Sant Joan de Déu de Les Corts. De allí salió la primera comunidad de Hermanos a Sierra Leona y se iniciaron, ya desde Esplugues, estancias cortas de cirujanos, ortopedas y otros profesionales que han dado soporte tanto profesional como económicamente. El Hermanamiento nos ha ayudado a reorganizar estas acciones esporádicas y encauzarlas en un proyecto de cooperación común y estable.

¿De qué manera interactuáis? Nos gustaría saber lo que aportáis a África pero también lo que África aporta a vuestro equipo. La epidemia del Ébola habrá sido una prueba difícil de superar en este flujo de trabajo. 

Desde el Programa de Hermanamiento creemos que lo importante es el concepto de  cooperación. Si buscamos la definición de cooperación en el diccionario de la Real Academia Española vemos que la define como “un obrar juntamente con otro u otros para la consecución de un fin común”. 
Esta definición nos da un medio y un objetivo: el medio es  trabajar juntamente con el personal local con el objetivo común de desarrollar el Hospital de Mabesseneh. Esto debe estar bien claro, pues por desgracia muchos programas de desarrollo se planifican desde Europa sin la intervención local o lo que puede ser aún peor… relegando sus aspiraciones y dejándolos en beneficiarios pasivos. Toda cooperación debe contar con el conocimiento local, la gestión local y la cultura local, si quiere ser eficiente.
 
Los objetivos que queremos aportar son desde el trabajo conjunto con el personal local, mejorar la asistencia, promover la formación de los profesionales locales, mejorar sus infraestructuras y equipamiento médico, y fomentar el uso racional de los recursos que disponen.
 
Y los que desde allí nos aportan: la oportunidad de conocer otras realidades y necesidades que tienen muchos países en vías de desarrollo, en concreto Sierra Leona. Trabajar conjuntamente con el personal local y ver sus necesidades nos ayuda a adecuar mejor los programas, la formación y acomodar los medios a la realidad concreta del centro, pero al mismo tiempo, es también formación para nuestros propios profesionales (se han hecho artículos, presentaciones, comunicaciones y posters para diferentes revistas y congresos médicos). Vivimos cada vez más en un mundo global donde el flujo migratorio por las razones que sean hace que patologías propias de zonas tropicales se puedan ver en nuestro país.
 
El Programa de Hermanamiento tiene también como fin propio promover la solidaridad entre nuestros propios profesionales en el Hospital de Sant Joan de Deu.
 
El brote de la epidemia de Ébola ha sido un durísimo golpe para los tres países afectados (Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona). Países con unas infraestructuras sanitarias muy deficientes que desconocían la enfermedad y la forma de hacerle frente lo que facilitó tanto su  expansión como la duración del brote.
 
En Sierra Leona y en concreto en nuestro Hospital fue devastador, dos cierres del centro por afectación del personal, la pérdida de doce profesionales y entre ellos nuestro apreciado Hno. Manuel Garcia Viejo, que era nuestro gran referente en el programa de Hermanamiento en el Hospital de Mabesseneh, siendo un gran apoyo, tanto en la introducción al país, como en el conocimiento de la realidad local, dando apoyo profesional como apoyo anímico en los momentos de impotencia causados más por falta de los recursos necesarios que por desconocimiento, a nuestros cooperantes.
 
Durante la crisis de Ébola no pudimos mandar profesionales, nuestro apoyo se centró en buscar recursos para ayudarles a hacer frente a la epidemia, con las mejores garantías. Cuando al final conseguimos permiso para viajar en Marzo 2015, nos sorprendió ver cómo estaba afrontando la epidemia el Hospital: el seguimiento de los protocolos, las medidas de seguridad tanto para el personal como para los mismos pacientes y la labor de sensibilización que estaban desarrollando en las comunidades externas del centro.

¿Qué destacarías de estos 10 años de Hermanamiento?

Lo que más destacaría desde una perspectiva de diez años:
 
La implicación de ambos Hospitales en el programa de Hermanamiento.  Desde Sant Joan de Déu, la respuesta de los profesionales y su disponibilidad en colaborar con el programa tanto en consultas médicas como técnicas y en buscar recursos. La generosidad, entrega e implicación de todos los cooperantes que se han desplazado a Mabesseneh durante el viaje y después… para mantener vivo el programa. Desde la parte local, la acogida, su interés por aprender y mejorar técnicas, protocolos y su paciencia con nuestro inglés.
 
La misma evolución del programa, desde un inicio muy asistencial hasta la situación actual en la que prevalece más la formación y promoción local que es lo que dará sostenibilidad al programa en el futuro.
 
Las placas solares han marcado un paso importante para mejorar la asistencia al disponer de energía eléctrica las 24 horas del día.
 
Los programas de formación específica de ecografía obstétrica, radiología, reanimación cardio-respiratoria, protocolos de enfermería…
 
La incorporación al programa de la Escuela de Enfermería Sant Joan de Déu dando apoyo económico y logístico a la Escuela de Enfermería del Hospital de Mabesseneh. Todo lo que es formación y promoción del personal local es una de las labores más importante a hacer si queremos realmente mejorar la calidad de la asistencia sanitaria en estos países en vía desarrollo donde el déficit de profesionales cualificados es alarmante.
 
[información sobre los programas provinciales de Hermanamiento]
 
Maite Hereu
Comunicación OHSJD Aragón