"Hay que situarse en la verdadera realidad de ser reflejo de la bondad y de la verdad vivida en la Hospitalidad"

El Hno. Felix poco pensaba, allá en 1945 cuando ingresó en la Escolanía de Carabanchel, que pasaría 21 años de su profesión religiosa estudiando y preparando causas para los santos de la Orden Hospitalaria. 21 años en los que ha aprendido a considerar a los santos, verdaderos maestros de vida entregada, de conversión y combate, de labor fiel y constante, de auténtico apostolado evangélico.

Cuando descubre su vocación hospitalaria, ¿ya intuye también un interés por la vida de los santos?
Mi encuentro con la vocación hospitalaria fue un regalo muy sorpresivo del cielo para mí, en cuanto que me llegó siendo un muchachito (13 años y medio) y sin conocer todavía a San Juan de Dios ni a la Orden Hospitalaria, aunque ya con cierta inquietud interior de búsqueda, a la vez que negativo hacia otros religiosos conocidos.

En esa actitud me movía cuando se me presentó, allá por 1945, una ocasión luminosa en respuesta a mi inquietud al encontrarme en la calle de mi pueblo (Puente la Reina - Navarra) con un Hermano de San Juan de Dios, con su hábito, y sin yo conocerlo ni saber que tal religioso era un Hospitalario, al verlo me ilusioné mentalmente de que él era quien llenaba mi inquietud interna.

No muchos días después viajaba con el mismo Hermano a la Escolanía de Carabanchel, encontrándome desde el primer momento muy satisfecho del paso dado. Pero unos años después me llegó sobre el particular, un dato muy curioso. Siendo ya Hermano profeso, pues mi mismo padre, un tanto remiso ante mi primera opción, se me sinceró.  Me dijo: “he comprendido, Félix, por qué te cegaste en ser de San Juan de Dios. El tío Fr. Paulino Lizaso (un Hermano que falleció en Cholula, México, en el año 1936), desde el cielo intercedió sin duda y te inspiró la vocación, para que siguieras su ejemplo”. Yo me sorprendí plenamente, pues no llegué a conocer al tío, ni conocía que tuviera en la familia un antecesor hospitalario. Después siempre me he preguntado si tendría razón.

Y el interés por la vida de los santos, si bien de jovencitos nos agradaban sus estampas y libros, no se podía pensar entonces, ni aún después, en la línea de lo que uno se encuentra en el estudio canónico para el reconocimiento y la aprobación de su vida santa.

Mi interés, ya desde el primer momento de entrar en la Orden, estaba abiertamente dirigido por la Hospitalidad y en verdad fue dando respuesta plena a mis inquietudes y la iba intuyendo en los Hermanos de la casa de Carabanchel, al tiempo que sentía su cercanía asistencial a los enfermos, y ya definitivamente se me descubrió siendo postulante, novicio y profeso.

¿Cómo llega a ser Postulador General de la Orden?
También esto fue otra de esas sorpresas que el Señor pone en la vida de uno. En verdad ni lo pensaba, ni lo entendía, e incluso me excusé fuertemente de ello al Superior General, Fr. Brian, cuando me lo comunicó. Hasta me costó pasar una fuerte crisis, un tiempo más tarde.

Yo me encontraba, a finales de 1988, en el equipo de tres capellanes en la Basílica San Juan de Dios de Granada, y compartía mi tiempo libre en el Archivo de la Casa Los Pisa, cuando me lo comunicaron; y como a continuación pasó un tiempo sin llamarme, ya mi mente pensaba que todo había sido un sueño; mientras, yo seguía felizmente mi labor pastoral en Granada hasta que una llamada telefónica me hizo activarme urgentemente por obediencia.

¿Cuántas causas ha llevado durante esos años y de cuál se siente especialmente orgulloso?
21 años como Postulador pueden dar de sí mucho y fueron varias las Causas llevadas a cabo: unas que se hallaban ya en estudio como la de Ricardo Pampuri, con el milagro aprobado para la canonización, que culminó el 1 de noviembre de 1989; el primer grupo de los Hermanos Mártires, siguiendo el estudio de la documentación iniciada y celebrando la beatificación de 71 el 25 de octubre de 1992; y la de Eustaquio Kugler, elaborando su documentación y estudio de la Causa, y después del milagro, hasta su beatificación, que se celebró el 4 de octubre de 2009.

Otras, ya con la beatificación celebrada, a la espera del estudio de un milagro para su canonización, como se pudo culminar en los casos de Juan Grande, celebrada el 2 de junio de 1996, y la de de Benito Menni, igualmente efectuada el 21 de noviembre de 1999.

Otras, se iniciaron totalmente como la del P. José Olallo Valdés en Cuba en 1990; María Josefa Recio, fundadora de las Hermanas Hospitalarias, en Madrid también en 1990; los 11 Mártires de Valencia y los 8 de Málaga en 1995 en sus respectivas ciudades, que unidos a 5 Mártires del primer grupo, se formó una sola Causa de 24 mártires; y William Gagnon en 2000 en Canadá y Vietnam. De todas ellas se celebró en su momento el correspondiente Proceso diocesano, cuya documentación se elaboró para el estudio de su santidad o del martirio, según la entidad de cada Causa.

Mientras, la Causa de Olallo Valdés y la de Eustaquio Kugler se aprobaron con sus sendos milagros, celebrándose sus beatificaciones el 29 de noviembre de 2008, la de Olallo Valdés, en Camagüey (Cuba) y el 4 de octubre de 2009, la de Eustaquio Kugler, en Regensburg (Alemania).

Las otras Causas, o sea, el Grupo de los 24 Mártires, la de María Josefa Recio y la de William Gagnon, quedaron preparadas en la documentación para su estudio; pero así como la de los 24 Mártires fue estudiada y aprobada, y fueron beatificados el 13 de octubre de 2013 en Tarragona, las otras dos también fueron estudiadas y aprobadas, pero no han pasado a la beatificación por falta del correspondiente y necesario milagro.

Me ha hecho mucha gracia eso ¿de cuál se siente especialmente orgulloso? En realidad tengo que manifestar que todas y cada una de las Causas dejan al final un resabio de complacencia, como sucede cuando uno logra terminar felizmente un trabajo especial. A todas y cada una se les ha tenido que dedicar largo tiempo, y acaba uno por enamorarse del personaje. De todas estoy muy contento y orgulloso, porque cada Causa deja un recuerdo profundo. Pero si tengo que distinguir alguna, afirmaré que Olallo Valdés es quizás la preferida en cuanto que de no ser siquiera conocida la existencia del Hermano, hubo que dar muchos pasos para conocer y preparar la documentación de su santidad y del milagro, hasta llegar a la beatificación, y al fin ha quedado como un gran regalo del cielo a la Orden y a Cuba. También produjo gran satisfacción lograr la canonización de Juan Grande, pues impactó a la Orden en cuanto que tardó en llegar 143 años.

¿Qué aportan los santos a la fe de hoy?
Los Santos no son simplemente una riqueza espiritual para la Iglesia y para los Institutos a los que pertenecen, pues también son y hay que considerarlos verdaderos maestros de vida entregada, de conversión y combate, de labor fiel y constante, de auténtico apostolado evangélico.

Hay que situarnos en la verdadera realidad de ser reflejo y esplendor de la bondad y de la verdad vivida en la Caridad, para nosotros hospitalaria, de Jesús de Nazaret.

Ante los santos no nos podemos quedar en verlos, admirarlos y venerarlos en hermosas figuras de cuadros y estatuas, sino que deben entrar en nuestras vidas, pues son personas vivientes, “resucitadas”, con una auténtica actuación de Verdaderos mediadores e intercesores ante Dios por quienes se hallan en salud y servicio, y muy en particular los santos hospitalarios en favor de los que necesitan ayuda y esperanza.

Hospital Sant Joan de Déu - Palma de Mallorca