Es imprescindible un adecuado acompañamiento espiritual y religioso para dar una buena atención"

¿Cómo has afrontado los retos que encontraste como responsable de Pastoral Provincial y Coordinador de los Servicios de Atención Espiritual y Religiosa (SAER)?

Mis primeros pasos en la Pastoral empezaron en el Hospital de San Juan de Dios de Manresa en el 2004 como responsable local del SAER. Posteriormente, en el año 2010  me incorporo al  Consejo  Provincial y entre otras responsabilidades asumo la Pastoral Provincial.

Históricamente en la Orden tanto los responsables de Pastoral local, ahora SAER, como el responsable de la Pastoral de la Provincia, siempre habían sido hermanos sacerdotes. Yo era el primer hermano que asumía esta responsabilidad sin ser sacerdote.

Después de lo dicho, entendía yo que esta dimensión espiritual y religiosa de la persona era y es muy importante en la Institución ya desde los inicios de nuestro Fundador Juan de Dios. Todos los Superiores Generales y Provinciales, en sus circulares y reflexiones, siempre han dejado bien claro que en el cuidado y atención de toda persona enferma y necesitada, que acude a nuestros Hospitales y recursos diversos, es imprescindible un adecuado acompañamiento espiritual y religioso para dar una buena atención. En los primero pasos, me ayudó mucho el Hno. Pascual Piles, entonces Hno. Provincial. Además, al ser sacerdote, tenía unas ideas claras de cómo abordar el acompañamiento espiritual y religioso de las personas que acogemos en nuestra Institución.

En una de las reflexiones del Consejo Provincial  constatamos la necesidad que nuestra institución reforzara el ámbito de la pastoral provincial en un momento de cambio generacional importante que afectaría a los SAER de todos los centros. Vimos pues que sería bueno contratar a una persona que pudiera dedicarse exclusivamente a impulsar este ámbito conmigo. Es a partir de aquí, cuando se contrata a Mercè Puig-Pey en enero del 2011 como colaboradora de la pastoral provincial. Como equipo hemos acompañado, animado  y apoyado el desarrollo de los SAER de la Provincia lo largo de estos años.

Estoy contento de nuestra labor por la evolución que han hecho todos los SAER. Podemos decir que la atención espiritual y religiosa de cada centro ha ido desarrollando una estructura sólida y una profesionalidad que le permite integrarse en los equipos asistenciales, ofreciendo su servicio específico en una sociedad muy variada y plural.

¿Que ha supuesto para ti el trabajo junto a los profesionales del  SAER?

Pues diré que ha sido muy  grato ir descubriendo sus inquietudes, su gran capacidad de reflexión y motivación para trabajar en equipo, su interés por ver cómo dar la mejor y más adecuada respuesta a las personas que atendemos. También me ha hecho bien el compartir junto a todos ellos nuestros orígenes como Orden y la vida del fundador así como la diversidad de sensibilidades que hemos ido sumando.

Agradezco muchísimo, desde estas líneas, la profesionalidad, el empeño e ilusión que siempre ha manifestado Mercè en toda esta trayectoria común.

¿Qué crees que puede aportar nuestra Provincia a la Próxima unificación de la Orden en España en el ámbito de la atención espiritual y religiosa?

Pues creo que podemos aportar los pequeños logros que hemos ido conquistando, receptividad para el diálogo y mucha ilusión para seguir avanzando todos juntos