"Cuando llegué al Hospital de Palma todo lo hacíamos los hermanos. Ahora es una familia un poco más grande"

Hno. Miquel Pons
Menorquín de nacimiento le llamó la vocación cuando vio acoger con alegría a su padre a aquellos hermanos que pedían en su isla natal “para hacer el bien”,  allá por los años 50.  En ese momento, explica el Hno. Miquel Pons, se dio cuenta de que esa era la vida que deseaba para él mismo. Ahora, 50 años después admite que volvería a tomar la misma decisión.

¿Cómo y cuando descubrió su vocación?

Allá por los años 50 los hermanos iban por las casas en Menorca dando información y pidiendo para hacer el bien, dando estampas. Mi padre tenía una fábrica de calzado y los recibía. También solían ir al hospital municipal de Ciutadella. Viendo a los hermanos y su manera de hacer me di cuenta de que esa vocación de cuidar de los demás me gustaba y que eso era lo que yo quería hacer.

¿Cómo fueron sus primeros años en la orden?

Cuando decidí que quería ser hermano escribí al hospital de Palma y desde aquí me dijeron que debía contactar en Barcelona con el hermano que se encargaba de las vocaciones.  Yo ingresé en Sant Boi. Luego me fui a Calafell a hacer el noviciado y profesé en el año 1967, hace ahora 50 años. Luego fui a Carabanchel, al Hospital de epilépticos, donde estudié enfermería.   Después estuve 7 años en el Hospital de Zaragoza ejerciendo de  enfermero. Luego vine a Palma al Hospital  y estuve 7 años (1985-1993). Mi siguiente destino fue el albergue de Valencia y luego ya  volví a Palma en el 2004.

Y a su vuelta  ¿cómo encontró el hospital?

Cuando volví estaban empezando las obras de la primera fase. La primera vez era muy familiar. Todo lo hacíamos los hermanos. Ahora es una familia un poco más grande. Las condiciones han mejorado mucho. Entonces eran años difíciles, desde las curas a fregar lo hacíamos nosotros. El hospital estaba pasando un momento complicado, incluso estuvo a punto de cerrarse. 

En estos 50 años, ¿cómo ha vivido la evolución de la Orden?

En estos 50 años la orden ha evolucionado mucho. Creo que el cambio ha sido para bien. Estoy contento. Aunque estoy jubilado me gusta ayudar en lo que puedo.  La vida religiosa también ha variado mucho. En estos 50 años me he sentido muy feliz, si volviera a nacer creo que volvería hacer lo mismo.

¿Qué le gustaría ver en el futuro de la Orden?

Me gustaría ver la unión de las provincias, cada vez somos menos hermanos y es necesario que nos unamos para que el espíritu, el carisma de San Juan de Dios no se pierda. Ahora que aquí tenemos un nuevo hospital en proyecto deseo que en todos los centros que se vayan abriendo se respire la esencia de San Juan de Dios, que se note la diferencia.