Cada día estoy dispuesto a descubrir el sueño que Dios tiene preparado para mi

¿Cuál es el programa de acompañamiento vocacional que ofrece la Orden?

Cuando una persona siente el deseo de ser Hermano de San Juan de Dios se pone en contacto, normalmente, con uno de los Hermanos animadores vocacionales, sea local o provincial. El papel de éste es proporcionar información sobre cuál es la vocación del hermano en la Iglesia y ayudar a la persona interesada a relacionar sus cualidades y talentos con los valores y exigencias de la vida y misión del Hermano de San Juan de Dios. Esto se realiza normalmente a través de una serie de entrevistas personales y de reuniones de grupo, con visitas a alguna comunidad de los Hermanos de su zona y con la participación a través del servicio concreta en alguna realidad social o sanitaria.
El programa de acompañamiento vocacional tiene en cuenta siempre las necesidades del individuo: está adaptado a su edad, estudios y situación personal. Incluye entrevistas periódicas del candidato con el Hermano acompañante y reuniones con otros candidatos, profundización en la vida cristiana y lectura de documentos de la Iglesia y de la Orden, participación periódica en la vida de una comunidad de Hermanos y algún compromiso apostólico al servicio de los pobres.
 
El objetivo del acompañamiento vocacional es llegar a discernir y clarificar la propia vocación del joven.

 ¿Cuáles son las etapas de formación del Hermano de San Juan de Dios?

Cuando un joven decide iniciar el camino dentro de la Orden se le ofrece un itinerario formativo progresivo que le ayude a discernir su llamada. En cada una de las etapas formativas el joven no sólo va confirmando la vocación a la que ha sido llamado sino que se prepara para vivirla plenamente. Durante todo el tiempo de formación está acompañado por Hermanos formadores que le ayudaran desde su experiencia y formación a discernir la llamada a la Hospitalidad.
 
El postulantado es la primera de todas las etapas que el joven vive. Esta etapa consiste en vivir una experiencia de acercamiento a la Orden donde este podrá descubrir su vocación hospitalaria a través de ejercer un servicio concreto en una realidad social o sanitaria. Además esta experiencia la vivirá en una comunidad para que pueda descubrir la riqueza de la vida fraterna comunitaria.
 
La siguiente etapa es el noviciado. Esta etapa dura dos años y su finalidad es poder establecer los fundamentos de la vocación, la espiritualidad de los Hermanos de San Juan de Dios y confirmar desde dentro si la Orden Hospitalaria es para el individuo y si el individuo es para la Orden. En esta etapa uno se hace familiar con Dios en la oración y va conociendo y aprendiendo a querer a la Orden a la que ha decidido entrar. El noviciado termina con la confirmación, por parte de la persona, de la certeza de su vocación; y si la Orden lo considera apto, le permitirá hacer los votos simples de pobreza, castidad, obediencia y Hospitalidad.
Realizados los votos simples se inicia esta etapa denominada Escolasticado, cuya duración es de 5 años y durante la cual el Hermano realiza algunos estudios académicos en los ámbitos sanitarios, sociales o teológicos, con el fin de conseguir una preparación para su misión de servicio dentro de la Orden. Terminados los 5 años de la etapa del Escolasticado, si la persona ha considerado que este es su camino y la Orden así lo considera por el proceso formativo que ha realizado será el momento de realizar la Profesión de votos solemnes donde se comprometerá de por vida a vivir los votos como Hermano de San Juan de Dios. Una vez que el Hermano ha realizado los votos solemnes se encuentra listo y dispuesto para ser enviado a colaborar donde la Orden considere oportuno para el servicio de la Hospitalidad. 
 
Y no me gustaría olvidar la formación permanente. El Hermano de San Juan de Dios no puede dejar de formarse si quiere estar preparado y formado. Por eso, aunque la etapa de formación inicial termina con los últimos votos, el Hermano de San Juan de Dios ha de mantenerse actualizado a lo largo de toda su vida. 

Hno. Luis, la tercera pregunta sería sobre tu experiencia personal.

Creo que lo más importante en la vida es descubrir cuál es tu misión en el mundo. En mi caso un día descubrí que Dios me pedía optar por dedicar mi vida al servicio de la Iglesia y de las personas que más sufren. Es por ello que después de un tiempo de discernimiento descubrí en la vocación de Hermano dentro de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios una respuesta a tantos interrogantes que llevaba dentro.
 
Ser Hermano de San Juan de Dios es para mí una oportunidad de crecimiento tanto humano como espiritual. Me siento dichoso de poder dedicar mi vida al servicio de la Hospitalidad allí donde me encuentre.
 
Soy consciente de que la vida nos la jugamos en lo cotidiano, en lo sencillo y en el encuentro con los Hermanos. Es por ello que cada día intento estar alerta y dispuesto a descubrir el sueño que Dios tiene preparado para mí.
 
Lluís Guilera Roche