De la necesidad a la capacidad: una nueva visión de la espiritualidad en la asistencia sanitaria

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Durante las últimas décadas, las ciencias de la salud han ido ampliando progresivamente su visión del hombre y la enfermedad. La asistencia sanitaria ha ido evolucionando desde un modelo biologicista hacia un modelo bio-psico-social. En los últimos años, ese modelo se ha ampliado y ha incluido una nueva dimensión: la espiritual. Comprender la enfermedad implica comprender a la persona enferma, y comprender a la persona enferma implica comprender todas sus  dimensiones: la física, la psicológica, la social y la espiritual.

La atención a la vertiente espiritual se ha centrado en el concepto de necesidad. Toda la reflexión y el análisis sobre la dimensión espiritual ha estado dirigida a cubrir las necesidades espirituales del paciente. Ese planteamiento ha sido y es útil y fructífero, pero tiende a centrarse sólo en las carencias del paciente, en aquello que le falta. Es posible -y necesaria- otra perspectiva: una perspectiva que tenga en cuenta y se centre en las capacidades espirituales del paciente. La espiritualidad del paciente puede ser vista no sólo como una esfera de carencias sino como una fuente de capacidades y recursos para que éste pueda afrontar mejor la enfermedad. Este trabajo es un ensayo cuyo objetivo general es analizar y fundamentar el papel de las capacidades espirituales del ser humano en el ámbito de la asistencia sanitaria. Dentro de ese objetivo general, este trabajo tiene los siguientes objetivos específicos:

  • Describir el concepto de espiritualidad en la literatura médico-enfermera.
  • Señalar las carencias del modelo centrado en el concepto de 'necesidad espiritual'.
  • Definir una lista de capacidades espirituales del ser humano.

En el ámbito de la salud y la asistencia, durante el siglo XX, especialmente durante la primera mitad, fue imponiéndose paulatinamente el modelo biomédico. Este modelo, entre otras características, se centra o tiende a centrarse más en la
enfermedad que en el enfermo y en la parte más biológica de la enfermedad. Gracias al desarrollo de la ciencia y la tecnología, se fue haciendo más fácil el abordaje biologicista de la enfermedad.

Sin embargo, las ciencias de la salud fueron percatándose de que abordar la enfermedad requería, en muchos aspectos, abordar al enfermo. Pero dicho acercamiento hacía necesario, entonces, introducir más elementos en la asistencia sanitaria y la salud. Por ello, la medicina y la enfermería empezaron a atender a los aspectos psicológicos y sociales del enfermo. Entender la enfermedad implicaba entender al enfermo, y entender al enfermo requería atender a otras dimensiones además de la dimensión más biológica de la patología. Empezaron entonces a considerarse conceptos como 'determinantes sociales de salud', 'estilo de vida', 'vivencia subjetiva de la enfermedad', etc.

En ese marco, aunque de una manera más segmentada y latente, fue abriéndose camino la consideración de otra faceta del ser humano: la espiritualidad. Dicha consideración era más segmentada porque, durante la segunda mitad del siglo XX, la espiritual no era una dimensión del hombre ampliamente aceptada o tratada en la cultura (en filosofía, antropología, sociología, etc.) y, por otra parte, la atención a dicha dimensión en las ciencias de la salud era muy parcial (tan sólo en el ámbito de la enfermería) y, si lo era, lo era de una manera poco sistemática y profunda.

A medida que el llamado 'Estado del bienestar' fue afianzándose, las dimensiones psicológicas y sociales del enfermo y la enfermedad fueron objeto de un estudio mayor, más profundo y más sistemático. Con más lentitud, lo mismo ocurrió con el estudio de la dimensión espiritual del enfermo. El interés por ella provino, por una parte, de ciertos cambios culturales, cambios que conllevaron una mayor aceptación de temas relacionados con la espiritualidad y la religión; y, por otra, dentro del mundo de la asistencia sanitaria, de una actitud de apertura hacia dicha dimensión más extendida que en las décadas  previas.

De esta manera, a partir de los años 70-80 del siglo pasado, la dimensión espiritual empezó a ser objeto de atención clínica y académica en las ciencias de la salud. Se desarrolló la reflexión teórica sobre el tema y la conciencia del deber de
abordar esa faceta de la persona en la práctica clínica. El concepto en torno al cual gravitó ese cambio fue el concepto de necesidad. Las ciencias de la salud se centraron entonces en cubrir las necesidades espirituales del paciente. Se asentó, pues, un modelo centrado en el concepto de 'necesidad espiritual'. Esta perspectiva generó la elaboración de listas de necesidades, estudios sobre cómo detectarlas y describirlas, escalas para medirlas, el progresivo reconocimiento y la exigencia institucional de la atención a esa dimensión, etc.

El desarrollo de la investigación y la reflexión en torno al concepto 'necesidad' continúa de manera intensa y fructífera. No obstante, durante los últimos años, en el ámbito de la cultura en general, la dimensión espiritual del ser humano ha sido tratada o enfocada también desde otra perspectiva: la de las capacidades. Esa visión o enfoque ha empezado a permear el ámbito de las ciencias de la salud y, como veremos a lo largo de este trabajo, ya hay voces que abogan por considerar la espiritualidad desde el punto de vista de la capacidad, no -o no sólo- desde el punto de vista de la necesidad.

Desde esta perspectiva, la relación clínica y la asistencia sanitaria no deben abordar o considerar la espiritualidad del paciente como una esfera de necesidades sino también -y sobre todo- como una fuente de potencialidades, de capacidades, en las cuales apoyarse y con las cuales contar para que el paciente pueda afrontar mejor la enfermedad. No obstante, esta nueva visión está tan sólo apuntada o esbozada por algunos sectores o autores y no es objeto aún de investigación y propuestas profundas ni de un interés extendido dentro de las ciencias de la salud.

Este trabajo es un ensayo que pretende reflexionar sobre esa nueva visión y la importancia teórica y práctica del concepto 'capacidad' en las ciencias de la salud y la asistencia sanitaria. Dicha reflexión se estructura en seis grandes partes. En esta parte inicial (parte 1), "Introducción", se presenta el trabajo y se indican sus objetivos. Seguidamente, en la parte 2, titulada "La consideración de la espiritualidad en la cultura y en la asistencia sanitaria", se analiza cómo la dimensión espiritual del ser humano ha sido considerada en la cultura occidental yen la asistencia sanitaria en las últimas décadas. En la parte 3, "Concepto y tratamiento de la espiritualidad en ciencias de la salud", se expone el significado que el término 'espiritualidad' ha recibido en la 3 literatura médico-enfermera y cómo éste se ha abordado, de manera predominante, desde el concepto de necesidad.

A continuación, en la parte 4, titulada "La perspectiva 'capacitista''', se describe y se defiende el tratamiento de la dimensión espiritual de la persona -del paciente desde el concepto de capacidad, para lo cual se analiza el concepto de espíritu y se presenta la propuesta de una lista de capacidades espirituales. En la parte 5, "Las capacidades espirituales ante la enfermedad", se propone una aplicación de dichas capacidades al perfil de una persona en una situación de enfermedad. Seguidamente, la parte 6 ("El personal asistencial ante las capacidades espirituales") presenta sugerencias prácticas dirigidas al personal asistencial para favorecer el ejercicio y desarrollo de las capacidades espirituales del paciente. Por último, en el apartado "Conclusiones", se exponen las conclusiones a las que este ensayo ha llegado tras el análisis y desarrollo de los distintos conceptos y apartados. 

[TEXTO ORIGINAL COMPLETO]*

*Trabajo de fin de postgrado "Humanización y atención espiritual en sociedades plurales". David Lorenzo. Junio 2018