Espiritualidad “In situ”. Anhelos espirituales en las personas sin hogar

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Este trabajo final de postgrado pretende evidenciar la importancia que tiene para los profesionales que trabajamos en el ámbito social la atención integral a la persona que comporta el acompañamiento de su dimensión espiritual.

Se recogen algunas de las necesidades y anhelos espirituales que expresan las personas sin hogar a las que acompañamos siguiendo el modelo de Housing First.
Se presenta la forma de acercarse a las personas para acompañarlas espiritualmente.

A partir de aquí se hace una propuesta de trabajo de campo a través del cual se recogerían datos para un análisis de esas necesidades y anhelos expresados por las personas participantes que permitieran una categorización de la información obtenida a partir del marco teórico.

Si hay algo que podemos notar a día de hoy, en pleno siglo XXI, es que estamos en una época en la que la importancia del individuo como ser único es máxima. Estamos ante un individuo consumista, que parece no tener ninguna clase de problema a la hora de estar solo y que, con un buen acceso a internet, parece tenerlo todo resuelto. Vivimos en una sociedad que históricamente ha sido consumista y en la que, en la mayoría de los casos, con dinero se consigue un objeto de propiedad individual y que normalmente supone una posterior destrucción tras su utilización, aún cuando podría ser aprovechado.

Desde hace años, se ha producido esta necesidad de consumismo, si bien de manera diferenciada según el momento de la historia y el tipo de sociedad, puesto que desde la prehistoria se nos ha educado para producir y consumir. Aun así, nuestra sociedad se diferencia de las anteriores por el énfasis tan grande que se hace al consumismo.

Con las diversas revoluciones industriales se consiguió un aumento en la productividad, acompañado de un descenso de empleo, cosa que provocó un cambio en el tipo de profesiones y en la generación de nuevas necesidades de consumo, un consumismo cada vez más voraz.

Las necesidades actuales de consumo impuestas por las empresas han de ser inmediatas, puesto que caducan con el tiempo al ir generándose otras nuevas. Actualmente interesa generar una impaciencia al consumidor para adquirir un nuevo producto cuanto antes, sin pensar. La espera de obtención de un objeto muchas veces conlleva una falta de interés por él. En este sentido, la idea de la adquisición de la novedad genera un entusiasmo que hace aumentar la necesidad de consumismo. (Bauman, 2000)

Por todo ello, para aumentar la capacidad de consumo, las empresas no deben dar descanso al consumidor, ofreciéndoles constantemente nuevos productos y generando así nuevas necesidades al comprador. Todo esto se incrementa con la idea que la sociedad actual impone al individuo, según la cual, el éxito en la vida y el hecho de ocupar un lugar en la sociedad se consigue con la adquisición de todo lo nuevo que el mercado ofrece.

Si en la antigüedad el ideal de la sociedad humana era el de ser productor para después consumir, en la sociedad actual impera el de ser consumidor para después poder convertirse en cualquier otra cosa.

La sociedad actual nos genera unas necesidades constantes que nos hacen ser ante todo consumistas. Las empresas, con la gran ayuda de la publicidad, nos generan constantes necesidades, que cambian constantemente y que inducen a la compra compulsiva, y por ende a un consumismo desmesurado y constante, muchas veces sin necesidades reales para ello. El éxito personal actual se obtiene con la posesión de la novedad. Una novedad en constante regeneración, obliga a un consumismo voraz y constante.

En el I Congreso de Solidaridad organizado por Sant Joan de Déu, Joan Melé, conocido economista y creador de la Banca Ética, exponía en su conferencia, que el ritmo frenético que nos hemos impuesto las persones para lograr más bienestar material, conviertiendo nuestra sociedad en consumo, nos produce un vacío espiritual porque no cuidamos esa profundidad que nos constituye como seres humanos. Es curioso que la vida cuanto más vacía más pesa. El hombre cuando siente ese vacío existencial, trata de llenarlo con todo tipo de adicciones y parches. La sociedad es como un parque de atracciones diseñado para mantenernos entretenidos en busca de placeres instantáneos a través del entretenimiento, consumismo, el materialismo, internet, etc. Nos estamos escapando de nosotros mismos porque no estamos en contacto con nuestro ser, con nuestra esencia que nos permite reconectar con esa dimensión espiritual. La espiritualidad ayuda a reconectar con la vida, es vivir en contacto con tu yo más profundo e íntimo que es sinónimo de vivir presente y consciente, porque es aquí cuando se puede empezar a ver la vida con otros ojos. La espiritualidad no es lo que haces sino desde donde lo haces y por qué lo haces. Ese “desde donde lo haces” solo lo sabe cada uno.

Pero la espiritualidad y el crecimiento personal están tomando gran relevancia en nuestra sociedad, ¿por qué? Para cuidar nuestra salud espiritual tenemos que saber lo que nos nutre y darnos tiempo para ello. Las cosas esenciales son de orden diario: el comer, el dormir, la higiene. Pero también ha de ser diario el tiempo de nutrirse interiormente si queremos tener salud.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud es un estado de completo bienestar físico mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

La concepción que se tiene actualmente del concepto de salud, provoca que todos nos podamos considerar como enfermos y muchos requiramos tratamientos médicos para evitar esa "enfermedad". En los países desarrollados, la obsesión por una salud perfecta se ha convertido en el factor patógeno predominante, convirtiendo en un problema sanitario situaciones que realmente no lo son, medicalizando a muchas personas sanas, confundiendo sufrimiento con enfermedad.
Se entiende la enfermedad como la falta de salud y este concepto es el que está cambiando, influenciado por las nuevas tecnologías y por la presión comercial que ejercen las industrias farmacéuticas. Hay remedio para casi todo, generando una necesidad de medicación por cosas que se aceptaban como normales en el ser humano (Pérez, 2011). Hay muchas " no enfermedades" que no requieren tratamientos médicos, sino autoaceptación, puesto que son situaciones propias de la condición humana, como puede ser la calvicie, la vejez, las arrugas, etc. Pero en una sociedad basada en el consumo, se da un excesivo culto por la imagen personal, favoreciendo la aparición de la no-enfermedad, la sensación de estar enfermos y de la medicación para conseguir los cánones actuales de belleza. Considero que una parte de la belleza depende del paisaje y la otra mitad de la persona que mira. Creo que no hay que correr detrás de las mariposas para poder observar su belleza, hay que cuidar de tu jardín para que ellas vengan a ti.

Por otro lado, hay personas que acuden al médico y salen más contentas del trato recibido si el profesional les prescribe alguna cosa y se les reconocen que sufren alguna enfermedad. La sensación de bienestar del paciente aumenta cuando recibe un tratamiento que no siempre es necesario. Si los profesionales pudieran dedicar más tiempo a sus pacientes para poder explicarles el origen de sus supuestas dolencias, quizás la necesidad de medicinas sería diferente.
Vivir conlleva momentos de infelicidad, de angustia, de sufrimiento etc, pero ¿deberíamos tratar con medicamentos dichos momentos?

Sin embargo, si profundizamos un poco más en el propio concepto del ser humano, se puede ver que un hombre o una mujer necesitan mucho más que un acceso digital al mundo o mucho más que medicaciones que los mantengan estables o tranquilos. Todavía, por muy tecnológica que sea la sociedad, el ser humano necesita tener contacto con otras personas. Es por ello que las relaciones sociales y, más concretamente, el amor, juegan un papel clave. Quizás no podamos hacer grandes cosas, pero sí pequeñas cosas con gran amor.

“Algunos piensan que el dolor sólo se combate con la medicina, sin embargo, hay dolores que se curan con el amor” (Madre Teresa de Calcuta)

La necesidad de compartir sentimientos, vivencias o malos y buenos momentos es algo que no se puede dejar de lado en el día a día del ser humano. Quizá por ello, desde el pasado de los tiempos, hasta el día de hoy siempre se trata de buscar atajos y caminos alternativos para que ese amor que tanto se anhela llame a la puerta. Quizás no existan caminos equivocados, sino que se trata de giros inesperados que todos nos vamos encontrando de una forma u otra en la vida.
 

[TEXTO ORIGINAL COMPLETO]*

*Trabajo de fin de postgrado "Humanización y atención espiritual en sociedades plurales". Josep Maria Mohamed Merzok. Septiembre 2018
Sant Joan de Déu Serveis Socials Barcelona (Hort de la Vila)
Sant Joan de Déu Serveis Socials Barcelona (Creu dels Molers)