Propuesta de mejora

Fragmento extraído de "La intervención social en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios". Provincia de Aragón - San Rafael
Autoría

La clave es facilitar a las personas con discapacidad herramientas para desarrollar sus capacidades así como recursos para sus limitaciones.

 

Proponemos decir adiós a un antiguo sistema centrado en la discapacidad y en las limitaciones de las personas para centrarnos exclusivamente en la persona, sobre todo en su apoyo para tirar adelante sus proyectos de vida y sus esperanzas de futuro; la consideración singular de cada persona como un ser único, frente a la consideración general del colectivo de las personas con discapacidad. Este hecho ha posibilitado que nos podamos nutrir de experiencias verdaderamente positivas. Demos valor a las capacidades, ya que resaltándolas y utilizándolas se crean oportunidades para descubrirlas aún más, fomentando la autodeterminación, la autonomía y el desarrollo personal de las personas con discapacidad.

La complejidad de trabajar con un gran número de personas con discapacidad y múltiples expectativas, deseos, necesidades y deseos personales es enriquecedora para la Institución, que ha participado en los procesos organizativos ayudando a sistematizar el cambio en el modelo de atención. Las personas ya no se adaptan al servicio, es el servicio el que se adapta a las personas atendidas en él. La calidad centrada en la persona tiene presente los derechos de las mismas, facilitando a la vez la expresión de la propia voz, por lo que se considera a la persona por encima de la patología por la que está afectada. En consecuencia las intervenciones profesionales dependen de las actitudes personales y se fundamentan por el acompañamiento cotidiano envuelto de compromiso profesional y congruencia en los planteamientos desarrollados conjuntamente. El acompañamiento será transversal, incorporando todos los ámbitos, personas y espacios de vida que hayan elegido las personas atendidas.

La clave es facilitar a las personas con discapacidad herramientas para desarrollar sus capacidades así como recursos para sus limitaciones. La preocupación de cómo conjugar las decisiones propias de las personas con aquellas que son lejanas es una de las reflexiones a las que nos enfrontamos desde la ética y la moralidad. Entendemos la autodeterminación cuando la persona es el agente principal en la vida de uno mismo, sin verse influenciado por agentes externos determinantes, potenciando su conjunto de habilidades, conocimientos y valores personales, siendo él mismo el hilo conductor que gestione el acompañamiento necesario para conseguir su fin. El acompañamiento es especialmente importante para facilitar a las personas con discapacidad una comprensión realista de su situación, es decir, contemplando juntos sus fuerzas y debilidades, y las del entorno, para la posible búsqueda de recursos alternativos, si existen.

La calidad de vida del colectivo se experimenta realmente cuando se tienen las mismas oportunidades que el resto de perseguir y conseguir metas personales. La participación es un derecho que todo ciudadano tiene, no un programa a prestar por los organismos. La Institución San Juan de Dios vela por su cumplimiento. La misión es tener en cuenta la presencia y la participación inclusiva de las personas con discapacidad para que esta población pueda crecer en su entorno. Volvemos a remarcar la importancia del acompañamiento con sus medidas de apoyo para poner enfatizar el refuerzo de las capacidades personales y sus propias biografías; este es el modo de dejar ejercer al máximo su autonomía moral.