Llaman a la puerta

Revista IN, nº 270 (2019)
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El gran sociólogo Zygmunt Bauman, en su obra Extraños llamando a la puerta, reflexiona sobre las migraciones masivas y las defensas que Occidente erige, consecuencia del miedo y el rechazo.

Pues bien, en febrero del 2018, la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia de Cataluña (DGAIA) llamó a nuestra puerta, con la propuesta de poner en funcionamiento un recurso de atención a jóvenes migrantes. Un crecimiento exponencial y sostenido de estos menores, tras dos décadas de cifras estables, tensionaba el sistema a un nivel sin precedentes.

Llegó el encargo de acoger a unos “extraños” en nuestro entorno asistencial, así que les abrimos la puerta y pusimos en funcionamiento un recurso de Primera Acogida y Atención Integral.

Estos jóvenes son menores de edad, inmigrantes y sin referentes adultos, vulnerables, así que es indiscutible que deben ser objeto de nuestra hospitalidad. Pero no podemos olvidar que estamos ante lo que Engelhardt denomina “extraños morales”: aquellos que se rigen por otros valores y tienen unas convicciones distintas a las nuestras.

Podemos calificar los primeros meses de extraordinarios, aunque la actividad incesante no nos apartó del objetivo a medio plazo de conseguir un funcionamiento óptimo: la excepcionalidad no justifica un descenso de la calidad. Y aquí debemos felicitar a todo el equipo por su dedicación y motivación en todo el proceso. Un proceso en cambio y aprendizaje permanente.

Nuestra función legal es la de guardadores, lo que supone una enorme responsabilidad, puesto que lo habitual es que sus familias se encuentren en los países de origen. Como profesionales asumimos esa responsabilidad, pero también la exigimos a los jóvenes; ellos han decidido emprender un viaje complejo y lleno de riesgos, pero decisiones inadecuadas les pueden llevar al fracaso.

Intentamos, desde el respeto, que adapten sus expectativas iniciales –normalmente muy sesgadas- a la realidad que se encuentran y les animamos a estudiar y aprovechar el tiempo que están bajo el amparo de nuestra institución. Esta es su oportunidad.

La descripción del colectivo que atendemos no se diferencia de los datos oficiales publicados: alrededor de un 80% de jóvenes de origen marroquí y el resto de otros países del Magreb o del África subsahariana. La gran mayoría de los jóvenes, por tanto, son de religión musulmana.

El respeto a su espiritualidad pone en juego diferentes estrategias: adaptamos aspectos del funcionamiento al respeto a su religión y cultura. También incorporamos a nuestra plantilla diversas personas árabes, con el objetivo de ejercer de traductores y mediadores, ayudando al resto del equipo a comprender aspectos culturales básicos.

En definitiva, en los diferentes recursos estamos llevando a cabo una acción educativa con los jóvenes. En ocasiones son chicos que han abandonado el hábito del estudio muchos años atrás, por lo que la tarea se convierte en un reto enorme. Y en algunos casos fracasamos, porque algunos chicos abandonan voluntariamente nuestros recursos en busca de algo mejor.

Algunos chicos llegan con ilusión y esperanza, otros están desorientados, muchos tristes…, y nuestra misión se basa en ofrecerles orientación.

Una vez que tenemos sus necesidades básicas cubiertas y hemos hecho lo posible por conseguir tramitarles un NIE que les abra las puertas de la integración real, abrimos pisos de autonomía en la ciudad de Lleida y comenzamos cursos formativos reglados de aprendizaje de oficios. Queremos que tengan una inclusión social efectiva y para ello es necesario estar preparados para obtener empleo, conocer la cultura de acogida y tener las habilidades necesarias para vivir con autonomía.

La acogida del entorno vecinal es buena y debemos aprovechar la ocasión; actualmente el foco mediático está excesivamente centrado en este colectivo, así que debemos tener la habilidad de conseguir una integración positiva y generar ejemplos positivos. Si lo hacemos bien, el rechazo será menor y facilitará el camino a los que lleguen después.

En su ensayo sobre la Hospitalidad, Francesc Torralba la define como “acoger al otro extraño y vulnerable en la propia casa”. Pues bien, quizá ya no somos tan hospitalarios como en un primer momento porque, para nosotros, estos jóvenes ya no son unos extraños.

Sant Joan de Déu Terres de Lleida - Almacelles