La inserción laboral de las personas con discapacidad

Revista IN, nº 268 (2019)
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La idea fundamental que configura la personalidad de El Pla es la de poner el foco en las potencialidades de las personas, siguiendo los valores de la Orden.

Según el INE, en el año 2016, en España había un total de 1.840.000 personas con certificado de discapacidad en edad laboral, de la cuales el 35% son población activa, mientras que en personas sin discapacidad está en el 78%. Esto se produce principalmente por la dificultad en la búsqueda de empleo en los miembros este colectivo, hecho que contribuye a un desánimo que provoca que muchas personas cesen en la búsqueda de empleo o que directamente no se atrevan a iniciarla.

Es cierto que en España se han producido una serie de esfuerzos, por parte de las administraciones públicas, en materia legislativa para fomentar la inserción laboral de las personas con discapacidad, con leyes tan ambiciosas como la conocida LISMI (13/1982), la primera norma que intentaba desarrollar el artículo 49 de la Constitución Española sobre el compromiso de los poderes públicos de realizar políticas de integración. En la actualidad, el marco regulador del derecho al trabajo de las personas con discapacidad – que sigue en esencia, el modelo diseñado por la LISMI. Aún con todo esto, la realidad actual nos hace pensar que éstos, por si solos, no han sido capaces de garantizar una mejora en la empleabilidad y la inserción laboral de las personas con discapacidad.

Siguiendo con los datos de ocupación, nos encontramos con que el 29% de la población activa con discapacidad se encuentra en situación de desempleo. Teniendo en cuenta que las empresas de más de cincuenta trabajadores deben reservar cierto número de puestos de trabajo a personas que acrediten una discapacidad superior al 33% (LISMI) y el elevado número de población inactiva, se dibuja un panorama en el cual el acceso al empleo no se garantiza en un gran número de ocasiones.

Afortunadamente, existe una cierta evolución social que muestra una creciente sensibilidad hacia colectivos tradicionalmente olvidados, reconociendo la necesidad de medidas activas para la integración de estos grupos en todos los ámbitos de la sociedad. El empleo es fundamental, no solamente como sustento económico, sino como elemento integrador en sí mismo: configura un espacio de sociabilización, nos hace sentir útiles y realizados, nos mantiene activos mental y físicamente, nos permite adquirir una serie de hábitos y rutinas favorables en cualquier proceso de recuperación, y lo más importante, se establece un nexo de conexión con la sociedad, fundamental en el colectivo que hoy nos ocupa.

Para garantizar una inserción sociolaboral efectiva, nace CET El Pla en 1994, bajo el amparo de la Fundació Germà Benito Menni. El Pla es un Centro Especial de Trabajo, entidad sin ánimo de lucro en que ofrecemos oportunidades laborales a personas con discapacidad y/o riesgo de exclusión social.

A través de itinerarios de inserción sociolaboral personalizados, se procura la promoción de las personas que trabajan en CET Pla más allá del ámbito estrictamente laboral, acompañándoles en el proceso de inserción laboral, pero también reestableciendo – en la medida de lo posible- los vínculos “dañados” a nivel social y comunitario.

La idea fundamental que configura la personalidad del Pla, es la de poner el foco en las potencialidades de las personas, siguiendo los valores de la Orden como la Hospitalidad realizando la acogida y acompañamiento de la persona para que se sienta acogida en todo momento. O a través de la calidad, pues nuestro trabajo se construye a través de la profesionalización y la formación para proporcionar un empleo estable con la intención de poder hacer un proceso de inserción en empresa ordinaria a futuro. El respeto a la diversidad, integrando a las personas tal y como son, y la responsabilidad de dar importancia y creer en lo que hacemos, son otros de los elementos que configuran nuestro sino.

Para hacer efectivo nuestro trabajo y seguir sumando historias de superación personal a nuestro anecdotario, es imprescindible que las administraciones y la sociedad en general tomemos conciencia de la importancia de garantizar el acceso a los derechos fundamentales a toda la ciudadanía,  respetando la diversidad y poniendo énfasis en estos mismos valores, solo así podremos alcanzar una sociedad madura e integradora.

CET El Pla - Almacelles (Lleida)