Vivir la Hospitalidad desde el matrimonio

Rosa Perez

Cuando eres joven puedes apuntarte a todo lo que te apetece: estudiar en casa de amigos, ir a fiestas, quedadas por la noche... Cuando eres joven cristiano, además, puedes ir a una vigilia nocturna, participar en el coro de tu parroquia o vivir todas y cada una de las actividades preparadas de una Pascua. ¿Pero qué ocurre cuando estas casada y con hijos? ¿Cómo puedo cuidar mi fe si siento que no tengo tiempo para nada ni nadie? Pues es tan sencillo como que hay que empezar a disfrutar, celebrar y vivir la fe de otra manera, ni mejor ni peor, tan sólo, diferente.

Como joven perteneciente a la Orden Hospitalaria de San Juan De Dios, he podido disfrutar y recibir este carisma tan especial de los Hermanos: la Hospitalidad. Saber acoger y cuidar al hermano, especialmente a aquel que más lo necesita.

Antes de tener a mis hijas, he asistido a cada una de las actividades propuestas por la Pastoral Juvenil: pascuas, Nochevieja solidaria, campos de trabajo, caminando con San Juan de Dios en Granada, oraciones y vigilias varias... Todas y cada una de ellas pensada y cuidada especialmente para que pudiéramos reavivar nuestra fe, independientemente del momento espiritual de cada uno de los participantes. Al principio iba yo solita, después invité a amigos, luego a mi marido y ahora me apunto a lo que puedo, sabiendo que cada una de las actividades que proponen, me hacen enriquecer y mantener viva mi fe. Y para ello nos dan todo tipo de facilidades en cuanto a horarios, fechas o actividades alternativas, como no podía ser de otra forma.

Siempre trato de trasladar lo vivido con la Orden, a la pequeña iglesia doméstica que es nuestro hogar, intentado transmitir los valores del Evangelio que tan fielmente representan los Hermanos, a nuestras hijas y a cuantos nos rodean y por supuesto, tratando de ser testigo actual de ese "loco" que fue Juan de Dios en nuestras acciones cotidianas.

Para mí es una alegría formar parte de esta gran Familia Hospitalaria. ¡Gracias!