Vivir la Hospitalidad como Hermano

Hno Rafael Martinez

El inicio de mi vocación como Hermano de San Juan de Dios empieza a perfilarse durante mi juventud cuando tantas realidades en las que me desenvolvía no acababan de “llenarme” y tantas cosas relacionadas con Dios, con la Iglesia, me atraían.

Me parece que todo comenzó con un “deseo” que con el tiempo se clarificó, se purificó. Sobre todo deseo de parecerme a Jesús de Nazaret, de hacer el bien, de entregarme, de servir a los demás. Este deseo llegó a concretizarse después de hacer el servicio militar, cuando con 24 años y con la profesión de enfermero, “engañe” a mis padres, que no acaban de entenderlo, y estuve haciendo una experiencia en Sant Boi, que supuso una clarificación y un afianzamiento vocacional. Poco después iniciaba el postulantado, en Sant Boi, seguido del noviciado en Madrid y el escolasticado, de nuevo en Sant Boi.

Sin conocer a Juan de Dios, “me decidí” por la Orden Hospitalaria porque creía que debía desarrollar mi vocación con el ejercicio de mi profesión como enfermero e intuía que este era el “lugar” más adecuado. En la Orden pude conocer a Juan de Dios y sobre todo, conocer más y mejor a Jesús de Nazaret y su paso por este mundo haciendo el bien a las personas necesitadas. Eso mismo es lo que deseaba hacer yo al estilo de Juan de Dios. Conocer y amar a Jesucristo fue lo mejor que me pudo pasar, lo mejor que me está pasando.

He podido desarrollar mi vocación hospitalaria en distintos centros y comunidades de la Provincia. Actualmente me encuentro en Madrid, en la Fundación Instituto San José, en donde se hace tan patente la expresión y la vivencia del carisma de la Hospitalidad, ese don divino recibido por Juan de Dios y que los Hermanos hemos heredado de nuestro Fundador. Aquí y ahora es donde los Hermanos de la comunidad, los colaboradores, los voluntarios y nuestros bienhechores hacemos presente los valores de la Hospitalidad, la responsabilidad, la calidad, el respeto y la espiritualidad. En mi caso, como agente de pastoral, acompañando a tantas personas que lo pasan mal y sufren a causa de la enfermedad y aprendiendo cada día de las personas con las que me relaciono.

Nuestra comunidad también es actualmente la casa de formación de la Orden en España y en ella tienen lugar las etapas formativas del postulantado y el noviciado. A nuestra comunidad se le ha encomendado acompañar y formar a las personas que actualmente se plantean su vocación como futuros Hermanos de San Juan de Dios.

Se trata de una tarea apasionante y a la vez exigente, pues lleva consigo un estilo de vida que necesariamente ha de ser evangélico y hospitalario, porque, de alguna manera, para las personas en formación, somos los espejos en los que se miran, los referentes a los que imitar. Intentamos ser los “facilitadores” en su proceso de discernimiento vocacional y del seguimiento de Jesucristo.

Todos los años vividos como Hermano de San Juan de Dios no han estado exentos de dificultades y dudas pero he sentido siempre la cercanía y la presencia de Dios a mi lado, muchas veces con el rostro de personas con nombre y apellidos. La fe y la oración han sido mi principal soporte. Pero sobre todo, han sido años de agradecimiento a Dios y a tantas personas que dentro de la Orden y también de fuera, me han acompañado en la vivencia y la fidelidad a mi vocación, en mi entrega como Hermano de San Juan

Fundación Instituto San José - Madrid