"En el trato diario es fundamental trasmitir seguridad, profesionalidad y rigor, la base de la confianza de los pacientes en nuestro trabajo"

mercedes garcía mena

Es licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Zaragoza, donde además realizó su tesis doctoral sobre los factores relacionados con la mortalidad de los pacientes en hemodiálisis, siendo distinguida con el Premio Extraordinario de Doctorado. Ha desarrollado su carrera en varios hospitales españoles. Finalmente recaló en Zaragoza, donde ella quería estar, y desde hace más de doce años está trabajando en el Hospital San Juan de Dios de Zaragoza.

¿Siempre pensaste en la Nefrología como tu especialidad?

La verdad es que nunca pensé en esta especialidad. Mi idea inicial era dedicarme a la medicina interna porque pensaba lo interesante que podía ser abordar al paciente de forma global, aunque el temor a no poder abarcar en profundidad la especialidad me hizo valorar otras opciones. La Nefrología la descubrí estudiando el MIR, sin conocerla demasiado, pero me gustó muchísimo y además tuve la posibilidad de elegirla para hacer la formación. Estoy muy contenta de mi decisión.

¿Qué supone dirigir el servicio de Nefrología de un hospital como éste?

Creo que supone una doble responsabilidad. Por un lado está la vertiente de la gestión de personas, y es estimulante cuando tienes un equipo que responde. Y por otra parte el trabajo asistencial, ya que es importante combinar la eficiencia de un tratamiento altamente especializado con el trato individualizado y más personal. Pienso que es nuestro rasgo diferencial y del que me siento especialmente orgullosa. El tratamiento integral del paciente es uno de los objetivos fundamentales en la Orden, y para mí es un reto conseguirlo día a día en nuestro servicio.   

¿Qué es lo que se trata a la vez que un tratamiento de hemodiálisis?

Además del control de la sesión de hemodiálisis y de las complicaciones de la insuficiencia renal, se realiza un seguimiento de la patología responsable del deterioro renal y de la patología asociada. Intentamos no descuidar la parte emocional: para nosotros es muy importante la detección precoz del estado de ánimo depresivo. También fomentamos hábitos de vida saludable y de protección cardiovascular, como una adecuada nutrición o el ejercicio físico dentro y fuera de la sesión de hemodiálisis. Además, intentamos tener un conocimiento de la realidad sociofamiliar de nuestros pacientes, para detectar carencias e intentar suplirlas con los medios a nuestro alcance.

¿Qué suponen los trasplantes para la unidad?

Para mí el trasplante renal es la parte más bonita de la Nefrología porque es la parte que da esperanza de vida, y para nosotros es importante cuidar y tratar a esos pacientes que luego van a ser trasplantados. Su preparación y mantenimiento en la lista de espera es un trabajo que requiere colaboración continuada con el Hospital público Miguel Servet. Vivimos con emoción la llamada a un paciente para ser trasplantado y son muy gratificantes las visitas de los pacientes ya trasplantados, y el agradecimiento y la alegría que nos trasmiten.

¿Cómo se plasma ese trato tan directo con el paciente en vuestro día a día?

A veces banalizamos lo que supone el tratamiento mediante hemodiálisis, pero hay que tener en cuenta que el paciente tres días a la semana, durante cuatro horas, está viendo salir la sangre fuera de su cuerpo. Es un tratamiento altamente especializado que hay que realizar con sumo cuidado y que requiere la puesta en marcha de muchos mecanismos de seguridad. Es importantísimo que los pacientes confíen en las personas que les tratan, que se sientan seguros en la sala de tratamiento y que sepan que ante cualquier incidencia hay un equipo interdisciplinar preparado para actuar. En el trato diario es fundamental trasmitir seguridad, profesionalidad y rigor, la base de la confianza de los pacientes en nuestro trabajo. La comunicación con las familias también es uno de nuestros rasgos diferenciales: intentamos mantener con ellas un trato directo, ser asequibles para cualquier duda o consulta a través sobre todo del teléfono, lo que refuerza la sensación de seguridad y confianza.

¿Cuál es la parte más satisfactoria de tu trabajo?

El trato con el paciente sin lugar a dudas. También es la parte más difícil, porque estás en contacto con el dolor, la desesperanza, el sufrimiento…, y muchas veces te lo llevas a casa o te sientes impotente en ciertas situaciones. Pero también es la más gratificante, la que te hace sentir viva, la que te estimula profesionalmente, la que te hace sentir que la vocación sí que existe cuando un paciente te dedica una sonrisa. Realmente, después de unos años dedicada a la medicina, me doy cuenta que curar en nuestra especialidad quizá no curamos mucho, pero sí podemos aliviar la parte física y, muchas veces y aunque no nos demos cuenta, la parte emocional.

Hospital San Juan de Dios - Zaragoza