Trabajar en esta área crítica, con poblaciones altamente vulnerables conlleva reflexión acerca de los propios valores, prejuicios, ideales y limitaciones.

Dra. Ana M. Mardones Coordinadora del Hospital de Día Infantil y Juvenil

Inicio mi trabajo clínico en Sant Joan de Déu Lleida hace cuatro años cuando fui convocada para realizar la actividad asistencial en el campo de la psiquiatría y en los dispositivos sanitarios del Hospital de Día Infantil y Juvenil (HDIJ) y del Centro de Salud Mental Infantil y Juvenil (CSMIJ). En los últimos dos años colaboro en tareas de gestión y coordinación de HDIJ.

En este tiempo hemos constatado en la clínica cambios en las configuraciones familiares, llevados a su expresión paradójica familia “monoparental”. Apreciamos también el declive de los referentes simbólicos, de las referencias universales y estables, recursos que habitualmente nos permiten afrontar las contingencias de la vida, y que al no tenerlos dejan sobre todo al adolescente en la incertidumbre, extraviado, desorientado en la angustia pudiendo optar como salida a las denominadas patologías del acto.

El bullying, la hiperactividad, los diversos tipos de adicciones, se presentan como nuevas maneras de ruptura del lazo social con efectos y consecuencias en su relación con los otros. Episodios de violencia, crisis psicóticas, atraviesan la clínica con niños y adolescentes. Situaciones críticas que requieren en muchos casos intervenciones judiciales.

La variabilidad de las presentaciones sintomáticas, el hecho de que son los padres quienes vienen a hablar de sus hijos o en otras ocasiones instituciones como la escolar, los Equipos de Atención a la Infancia y a la Adolescencia (EAIA), los Centros Residenciales de Acción Educativa (CRAE) o los servicios sociales. Nos lleva a preguntarnos en primer lugar, ¿cuál es la localización del síntoma?, esto constituye una particularidad de la clínica con niños. En segundo lugar, es de señalar que estas consultas tienen lugar sobre todo como “urgencias” eso sí, subjetivas. Todo ello requiere de una respuesta en dos niveles, por un lado respetando la singularidad de cada caso. Por otro, la utilización de diferentes recursos: entrevistas familiares, intervenciones en crisis, tratamientos psicofarmacológicos, ingresos en unidades hospitalarias, hospitalización parcial, informes, derivaciones, solicitud de interconsultas y de seguimientos ambulatorios.

Trabajar en esta área crítica, con poblaciones altamente vulnerables conlleva por nuestra parte una reflexión acerca de los propios valores, prejuicios, ideales y principalmente de nuestras limitaciones. Una clínica que nos confronta con nuevos y permanentes desafíos, en este sentido agradezco al grupo humano, compañeros, responsables de áreas, coordinadores y directora de Sant Joan de Déu Lleida por la disponibilidad, compromiso y respeto que hacen posible por un lado, sostener la práctica clínica y por el otro, el enriquecimiento humano y profesional.

Sant Joan de Déu Terres de Lleida - Hospital de Lleida