Todo lo vivo con gran alegría espiritual"

Nuestro Hno. Ciriaco nació en Usi (Navarra) un agosto de hace100 años. En 1945 ingresa en la Orden. Su profesión simple fue en Calafell, el 8 de diciembre de 1946, emitiendo sus votos solemnes en Granada el 16 de octubre de 1950, coincidiendo el 400 aniversario de la muerte de San Juan de Dios. Desarrolló las primeras actividades como hospitalario en el sanatorio psiquiátrico de Sant Boi de Llobregat y en 1953 pasó a ser el Superior del sanatorio marítimo de Calafell. Fue elegido 4º Consejero Provincial y Maestro de escolásticos en 1956. Y en 1965 fue elegido Superior Provincial. Durante su mandado se hizo efectivo el traslado de Les Corts a Esplugues y se abrieron las misiones a África. No podíamos dejar la ocasión para que dejara su testimonio en este cierre de la Provincia.

Hermano Ciriaco, ¿qué recuerda de sus tiempos de Provincial?
Cuando ingresé en la Orden nunca pensé en puestos de responsabilidad, sino trabajar de forma sencilla con los enfermos, pero he estado presente en los momentos que me ha pedido y necesitado la Provincia. He buscado siempre ser fiel; he sido una pieza en el engranaje de la Provincia y me he sentido siempre apoyado.

La Provincia se abre al África en su provincialato, ¿por qué?
En la Orden se vivía un ambiente misionero impulsado por el Superior General; Hno. Moisés Bonardi. Algunos Hermanos de la Provincia se formaron en nuestra Escuela de misionología en Roma y fueron los primeros impulsores. Yo, como Provincial, acogí el deseo de algunos Hermanos y facilité, no puse dificultad. Y la Provincia se hizo presente en Lunsar (Sierra Leona) con cuatro Hermanos: Rafael Perelló, Emilio García, Jesús Mª Goñi  y Ricardo Botifoll. Era el mes de enero del año 1968.

Hablemos ahora del Hospital infantil de Barcelona, de su traslado a la ubicación actual y del reto o retos que esto suponía entonces para la Provincia.
Fue un momento delicado. Era un paso, mejor, un salto grande de apertura: seguir haciendo lo que se hacía en el antiguo hospital o abrirse a las nuevas necesidades en pediatría. Y escogimos la segunda opción. Naturalmente había muchos religiosos implicados; también contábamos con profesionales laicos de prestigio que nos apoyaban. Ahora vemos que no estábamos equivocados, que el paso fue providencial, acertado, importante y no solo para el centro, sino también ha servido de referencia de cambio para otros centros de la Provincia. Todo esto lo vivo con gran alegría espiritual, obra de Dios, y nosotros como instrumentos suyos.

Hermano Ciriaco, una última pregunta: ¿cómo ve la transición de las tres Provincias de España a formar una sola?
Creo que si se sabe hacer, se debe hacer. Veo apertura suficiente, tanto en los Hermanos como en los laicos. Es decir, no veo mayores prejuicios, hay una tendencia y cierta necesidad de hacerlo, se ha trabajado en ello. Creo que es el momento. Son pasos históricos que normalmente se hacen bien estudiados, sin precipitaciones; se hacen con asesoramiento y prudencia. A veces son signo de crecimiento. La unión hace la fuerza. Esperemos que esto sea para bien, porque eso es lo que se busca.