"Toda persona necesita un inmenso amor, silenciamiento personal y paz, de esta manera la sola presencia es sanadora"

Hno. Eladi Freixa

Hospitalia es el espacio del alma donde el cuerpo invisible es el espíritu y el espíritu visible es el cuerpo. Son dos entidades separadas, dos estados de vibración diferentes.

Cuando el cuerpo enferma las vibraciones afectan al alma. De igual manera, si el espíritu está enfermo sus vibraciones afectan al cuerpo. Es por ello que considero que no solo debe ser tratada la  enfermedad sino a la persona en su integridad.

Desde esta mirada Hospitalia desarrolla su actividad. El trabajo terapéutico se inicia con la acogida, ya que el soporte relacional es fundamental para una salud más plena. Por ello la persona debe ser atendida según sus necesidades físicas y espirituales.

La contemplación en la vida humana ayuda a  cuidar y mantener el equilibrio. El meditar en quietud y siendo conscientes de la respiración  es una buena metodología para hacer un proceso de crecimiento  interior  y eliminar progresivamente los desórdenes psicosomáticos que todos tenemos.

La sanación como proceso de liberar el cuerpo, el corazón y la mente; es por ello que se requiere de una entrevista personal para poder valorar los métodos y terapias más adecuadas para la persona. Se hace un diagnostico desde la kinesiología de los centros energéticos (chakras) y a partir de ahí utilizar los recursos terapéuticos como fisioterapia, osteopatía, acupuntura, fitoterapia, ayunos, dietas, trabajo con cuencos tibetanos, gongs, tambores…, todo ello como complemento a la sanación espiritual por medio de la imposición de manos.

Imposición que supone un acercamiento a la persona desde la humildad y reverencia, consciente  de ser un instrumento, un canal de la energía divina. El ser humano y su cuerpo  son el templo del Espíritu y santuario del mismo Dios.

Toda persona necesita un inmenso amor, silenciamiento personal y paz, de esta manera la sola presencia es sanadora.

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