"Tenemos una Familia Hospitalaria con muchas potencialidades y con muchas ganas de seguir respondiendo a las necesidades actuales"

Hermano Jesús, ante todo, nuestra más sincera enhorabuena por la reelección. ¿Cómo has afrontado este Capítulo desde los seis años como Superior General?
El Capítulo General lo he afrontado con mucha serenidad y disponibilidad a la voluntad de Dios expresada mediante las decisiones que pudiera tomar el Capítulo. Los seis años pasados como Superior General fueron intensos, aprendí mucho de los Hermanos y Colaboradores, viví experiencias muy enriquecedoras en lo personal y también tuve que afrontar importantes desafíos y algunas dificultades no sencillas de resolver. Por mi parte como digo estaba disponible a dejarlo y si así hubiese sido, contento para seguir dando todo lo que soy y tengo a la Orden en la Provincia, y si debía seguir, también contento por entender que el Señor me llamaba de nuevo a realizar este servicio, sin duda muy consciente de la responsabilidad que significa.

Por otra parte siempre tuve importantes expectativas en este Capítulo. De hecho había dicho muchas veces que no debía ser un Capítulo más, por la trascendencia de los tiempos que vivimos y los desafíos que tendremos que afrontar en los próximos años. Espero que los resultados que han salido del Capítulo nos ayuden a todo ello, es decir, a seguir construyendo el futuro de la Hospitalidad, que era el lema capitular

La elección de seis consejeros para el Consejo General, con la particularidad, que cada uno representa una parte de mundo, no ha dejado indiferente al grueso de la Orden, ¿qué te ha llevado a conformar un gobierno tan internacional?
En realidad la composición del Consejo General no es tan diferente al anterior. Sí por el número, porque son dos Consejeros más, pero en el sexenio pasado además de los Consejeros Generales contábamos con dos Delegados Generales, uno para América Latina y otro para la región de Asia Pacífico. En esta ocasión hemos querido que estos Delegados también fueran Consejeros Generales, sobre todo porque queremos intesinficar el trabajo de animación y gobierno de la Orden desde las Regiones donde estamos presentes, dotando a las Comisiones Regionales de más espacio de organización, animación y decisión. En ese sentido y después de la experiencia del sexenio anterior pensamos que era mejor integrar a los Delegados como Consejeros Generales, miembros del Definitorio General.    

Dos de los retos que se presentan más próximos son la puesta en marcha del Noviciado Europeo y la unificación de algunas Provincias.
La puesta en marcha del Noviciado Europeo fue una decisión tomada casi al final del sexenio anterior, aunque estuvimos varios años trabajando y preparando esta decisión. Nuestra idea es seguir con el plan previsto para que se constituya a lo largo del presente año e inicie su funcionamiento. Es una decisión importante, por un lado porque ayudará a la formación de los Hermanos Novicios y en general a toda la formación inicial de los Hermanos en Europa, y por otra parte porque significa dar un paso adelante en la colaboración y en la internacionalidad de la Orden en Europa, que ha sido la última región en tomar esta decisión ya que en África, América y Asia Pacífico ya están en marcha, algunos desde hace bastantes años.

En cuanto a la unificación de Provincias, seguiremos según lo previsto con las que ya están haciendo el proceso y promoveremos otras. La unificación de Provincias no tiene su fundamento solo en los datos estadísticos, sino que es una oportunidad para discernir y responder adecuadamente en la actualidad y en el futuro a lo que el Espíritu del Señor y la Iglesia nos piden a los Institutos Religiosos. Se que no es fácil y crea incertidumbre, pero tenemos que ser valientes y estar abiertos también a estos cambios como nos recordó el Papa Francisco en la Audiencia que concedió a nuestro Capítulo el día 1 de febrero en el Vaticano. 

¿Y que más nos va a ofrecer este sexenio?
Seis años parece que pasan deprisa, pero son largos y en el mundo actual en ese tiempo sucederán muchas cosas, algunas de ellas que todavía no conocemos. Pero tengo claro que serán años muy importantes para la Orden, para los Hermanos, para toda la Familia de San Juan de Dios. El Capítulo General apenas ha terminado y ahora comienza un nuevo periodo para seguir construyendo cada día la Hospitalidad del presente y del futuro. Hay mucho por hacer en todos los sentidos. Pero lo hemos de acoger sin miedos, al contrario, llenos de entusiasmo y esperanza porque en esta construcción tenemos unos cimientos rocosos en el carisma y la misión de la Hospitalidad. A partir de esos cimientos tenemos una Familia Hospitalaria con muchas potencialidades y con muchas ganas de seguir respondiendo a las necesidades actuales y de seguir sirviendo a las personas enfermas y necesitadas, con mucha creatividad y sensibilidad hacia las nuevas pobrezas o nuevas necesidades sociales.

Estoy seguro que entre todos, en comunión, lo podremos hacer posible. Cuento todos, Hermanos, Colaboradores, Voluntarios, Bienhechores y amigos para seguir expandiendo el legado evangélico de la Hospitalidad, cuyo icono es la parábola del Buen Samaritano, como lo hizo San Juan de Dios y tantos otros muchos Hermanos y Colaboradores a lo largo de la historia. Ahora nos toca a nosotros. A todos mi agradecimiento y mi disponibilidad.