"La solidaridad es necesaria siempre y a ella me dedico todo el año, en cuerpo y alma"

El Hno. Francisco Vallejos es uno de los Hermanos que más se ha dedicado a recaudar fondos para los centros de la Orden en países en vías de desarrollo. La enorme voluntad del Hno. Vallejos y el profundo conocimiento que tiene sobre la realidad de los países empobrecidos, debido a su entrega personal y profesional hacia los más necesitados, le lleva año tras año a recaudar fondos a través de la solidaridad de muchísimas personas, y a transformarlos en toneladas de productos de primera necesidad como aceite, gasas, alimentos... que se envían en los contenedores de ayuda humanitaria a los centros hospitalarios de los Hermanos de San Juan de Dios en Latinoamérica y África.

¿Cuándo despierta su vocación hospitalaria?
Al ingresar en el servicio militar en 1953, en el cuerpo de sanidad y una vez pasados los tres meses del período de instrucción, nos destinaron a hospitales militares y a mí me tocó en un destacamento del hospital civil de Estella (Navarra).

Al llegar, me recibió una Hermana de la orden de Santa Ana con la que estuve durante unos meses y que me trató muy cordialmente hasta que fue trasladada al Hospital San Juan de Dios de Pamplona. Una de las veces que tuve que trasladar a un enfermo en ambulancia hasta el Hospital Militar de Pamplona, me acerqué a saludarla.

Yo, por aquel entonces, desconocía la Orden de San Juan de Dios pero ella me contó quienes eran los Hermanos y la obra que realizaban. Ella también me presentó al Hno. Auspicio Ochoa, superior provincial entonces, porque yo por aquel tiempo ya empezaba a sentir la necesidad de ayudar a los demás y una vocación que hasta entonces no había tenido: ser hermano hospitalario.

¿Cómo fueron sus inicios en la Orden?
Terminado el servicio militar, regresé a casa para ingresar en la Orden. Llegué a Sant Boi el 20 de octubre de 1954 con 23 años. El 7 de marzo del año siguiente inicié el noviciado en Calafell, regresando a Sant Boi tras mi profesión simple el 8 de junio de 1956 hasta que dos meses después, me trasladaron al Hospital infantil de Barcelona.

¿Dónde ha desarrollado su labor?
En el hospital de Les Corts me destinaron como “limosnero”, durante 9 años estuve encargado de ir a los domicilios de los bienhechores de la Orden a cobrar el recibo de las limosnas.

Tras esos años estuve un tiempo de reclutador vocacional hasta que me destinaron a Palma de Mallorca para realizar la misma labor limosnera. Allí, dos días a la semana, me cuidaba de los preparativos del quirófano y alguna que otra cosa más que, por aquel entonces, quedaba por cubrir.

Tras mi paso por Mallorca fui destinado, por poco tiempo, al quirófano del Hospital San Juan de Dios de Pamplona y allí fue donde empezó mi colaboración con el mundo de las misiones, de la mano del Hno. Goñi. Mi primer envío fueron 30.000 agujas desechables, que yo mismo limpié y esterilicé para aprovecharlas para el hospital de Sierra Leona.

De Pamplona me enviaron a fundar el que después sería el Centre Assistencial Sant Joan de Déu de Almacelles (Lleida). Fueron inicios muy duros en los que faltaba de todo aunque los pacientes colaboraban en todo: desde la limpieza hasta el cuidado de los animales.

De allí me volvieron a mandar a Barcelona, al nuevo hospital que ahora está en Esplugues. Esta vez mi cometido fue encargarme de la ropería. Tras un largo período entre sábanas y ropa me trasladaron de nuevo a Palma de Mallorca colaborando como auxiliar de planta.

Otro nuevo cambio me lleva a Valencia como supervisor de quirófano para después irme al hospital de Manresa (Barcelona) donde estuve de auxiliar de quirófanos durante 14 años. Finalmente, mi último destino hasta la fecha es Sant Boi desde donde sigo con mi gran vocación de ayuda a los más necesitados desde que en Pamplona empezaron mis contactos con las misiones.

Desde entonces, además de mis tareas oficiales, siempre he buscado tiempo para reunir comida y todo lo que en nuestros hospitales de África y Cuba podían necesitar, con el único fin de hacer más llevadera la vida de todas esas personas que tanto nos necesitan.

Ahora que llegan estas fechas tan entrañables se organizan campañas solidarias y fiestas benéficas que están muy bien pero hay que tener presente que la solidaridad es necesaria siempre y a ella me dedico todo el año, en cuerpo y alma.

Parc Sanitari Sant Joan de Déu - Sant Boi de Llobregat (Barcelona)