Sigo estando abierto al proceso y al crecimiento que supone en mí la vida religiosa"

Siempre involucrado en el ámbito social, ha vivido su vocación de un modo especial. Ha procurado darle a esta disposición mucho contenido y mucha experiencia de Dios y de Juan de Dios desde la vivencia de la Hospitalidad. Ha servido a la Orden desde el lugar más sencillo al más comprometido, intentando colaborar siempre, todo lo mejor, para el bien de la Orden desde nuestra Provincia.

¿En qué momento entras en contacto con la Orden Hospitalaria?
Formaba parte de un grupo juvenil de mi parroquia, los sacerdotes y las religiosas de la misma cuando estaba discerniendo mi vocación (1975-76) y sentía que mi llamada era vivir la vocación religiosa en una comunidad de Hermanos y al servicio de los necesitados, me facilitaron el conocimiento del centro de la Orden en Valencia, entonces el Hospital San Juan de Dios de la Malvarrosa. Allí fue el primer contacto, después seguí el proceso en Sant Boi (Barcelona), donde empecé en el Postulantado y posteriormente, pasé al Noviciado en la Fundación Instituto San José de Madrid.

¿Cómo inicias tu camino en la Hospitalidad; hacia dónde te lleva?
Tras el noviciado y especialmente, en el Escolasticado, ya de vuelta a Sant Boi, se fortaleció en mí el deseo de plasmar cómo había descubierto en San Juan de Dios su preocupación, su acompañamiento, su estar con las personas y el no hacerlas dependientes, de él o de las otras personas que las ayudaban, sino que fueran autónomas, protagonistas de su propia vida, e intente que mi formación fuese en ese sentido, y así he intentado llevarlo a cabo en las diversas realidades de servicio que me toco desde aquella época, tanto en el mundo de la discapacidad, especialmente en Sant Boi y también en Carabanchel; en la presencia comunitaria en una realidad rural en Terriente (Teruel), en centros para personas sin hogar en Valencia y Barcelona, donde tuve ocasión de estar en los inicios de la Unidad de Cuidados Paliativos para personas que provenían de las prisiones.

He trabajado en la Pastoral Juvenil Vocacional, en la formación de Hermanos y también en otras tareas de animación y gobierno de alguna Comunidad y a nivel de la Provincia, en la Curia y en ámbitos de la Formación, del Voluntariado, Misiones y Cooperación Internacional, y posteriormente a nivel interprovincial como director de Juan Ciudad ONGD.

¿Hacia dónde me lleva? Eso no lo sé, lo que sí sé, es que mi proyecto sigue siendo el que inicie hace ya unos cuantos años…, como religioso hospitalario, que quiero seguir estando abierto al proceso y al crecimiento que supone en mí esta vida, y por supuesto, a poder seguir compartiendo y ofreciendo la vocación y el servicio, en cada realidad concreta que vaya aconteciendo.

Tu  trayectoria empieza en la Provincia de Aragón pero te lleva primero a Madrid, para hacerte cargo de Juan Ciudad ONGD, y luego a Roma, para dirigir la Oficina de Misiones y Cooperación Internacional, ¿qué valoración haces de esa etapa?
Si, durante seis años fui director de Juan Ciudad ONGD, en la que ya había participado como miembro del Patronato y posteriormente, me toco estar más centrado en esta realidad pero desde la Curia General.

Durante el Capítulo Provincial de abril de 2007, el Hno. Donatus Forkan, Superior General, pensó que podría colaborar en la línea de trabajo que trazó el Capítulo General de 2006, sobre este ámbito, así es que tras celebrarse los Capítulos Provinciales en España y nombrar un nuevo director de Juan Ciudad ONGD, comencé con este nuevo reto, habiendo pasado de la Provincia, a un nivel interprovincial y esta vez, este nuevo servicio a nivel de la Orden.

El objetivo era, empezar a trabajar de una manera organizada, ya teníamos contactos y algunas acciones a nivel de distintas organizaciones/asociaciones de la Orden, pero ahora se pretendía favorecer una estructura más acorde con los tiempos actuales y seguir dotando de profesionalidad el ámbito de la Cooperación Internacional, sin perder la peculiaridad de la Hospitalidad que ha tenido desde su nacimiento nuestra Orden a la hora de universalidad, como tan tempranamente hicieron nuestros primeros Hermanos, y que aprendieron de la forma en que se prodigaba Juan de Dios.

Como valoración de esta esta etapa, diría que se ha conjugado en ella lo fácil, lo atractivo y entusiasmante, y lo no tan fácil. Lo fácil porque cuando se comienza algo nuevo, cualquier pequeña acción, es un escalón que ayuda al siguiente y lo difícil, porque a veces motivar y conseguir aunar criterios y acciones desde la realidad tan plural que es nuestra Institución, conlleva mucho esfuerzo y renuncia a nuestros propios criterios y maneras de hacer.

Pero dicho esto, ha sido para mí una oportunidad de conocer y saborear más de cerca la valiosa diversidad de nuestra Hospitalidad y las peculiaridades tan juandedianas, que me han enriquecido y ayudado a seguir creciendo como religioso y como Hospitalario.

El año que viene, según lo decidido, se procederá a la unificación de las tres Provincias, ¿qué opinión te merece? 
Estoy convencido que es una oportunidad, que se nos propicia, para seguir desarrollando el carisma de una forma nueva o renovadora, asumiendo la actual situación de la sociedad, de la iglesia de nuestra vida religiosa, acompañándonos, en esa etapa de todos los que formamos y queremos serlo, la Familia de San Juan de Dios, y que nos sea más fácil “crear redes samaritanas en favor de los más débiles” como nos invitaba el papa Francisco, durante el último Capítulo General. 

Soy consciente que es también un reto, pero ¿acaso no fue un reto, salir de casa un día, dejar el trabajo, cambiar el estilo y la forma de vivir la fe y hacerse religioso?, y además puede ser la manera y ocasión de ser parte del nuevo rostro de la iglesia y de la Orden, ante esta sociedad que cuando crean alianzas o se unen, buscan sus INTERESES que, nosotros queremos mostrar y ser esos testigos, nuevos samaritanos que, “no nos dejamos vencer” ante lo que puede ser aparentemente difícil, porque nuestro interés no es otro que seguir siendo fieles al don Hospitalidad recibido en favor de los demás, e interpretarlo hoy como lo hizo San Juan de Dios en su momento histórico.

Hospital Fundación San José - Madrid / centro participado y gestionado