Ser enfermero desde el compromiso ciudadano

Albert es enfermero de urgencias de un hospital de primer nivel y actual Presidente del Col·legi d'infermeres i infermers de Barcelona. Las dos labores las hace entregado y con responsabilidad. Es un presidente cercano a sus colegas y también a sus problemas. Promueve el trabajo en equipo. Tiene una sonrisa limpia y transparente. Percibe y se preocupa por el bienestar del colectivo enfermero. 

"Ese 17A, creo que eran sobre las 16:00h, volvía de la playa en coche. Vivo en el Raval, en una calle paralela a las Ramblas. Recuerdo de ir en coche y ver a la gente parada, quieta, como si se hubiera parado el tiempo", explica. Albert iba con chanclas y pantalón corto y cuando llegó a la calle donde vive empezó a ver que en el trozo de las Ramblas no había nadie, no pasaba nadie..."Pero hay un punto de inflexión en mi actitud... y es que cuando me acerco a las Ramblas veo el cordón policial y un chico que venía hacia mí. Cuando pasa por mi lado y me giro es cuando veo su camiseta llena de sangre. En ese momento es cuando le digo a aquel policía que soy enfermero", relata.

"Al girar la esquina me encuentro con un chico semi inconsciente que estaba con otro chico que lo acariciaba. Era italiano y tenía un aspecto... Su color de piel no auguraba un buen presagio y entonces hizo una parada cardiorespiratoria. Lo intentamos reanimar pero fue imposible. Ante la incertidumbre que probablemente más abajo había más gente que me necesitaba, tuve un gran sentimiento de culpa por dejar aquel chico allí, sin poder decirle nada a su mujer. Lo único que pude hacer fue acercarme al hotel donde estaba ella y darle la bolsa... Les pedí, por favor, que me dieran una sábana", recuerda Albert.

"El silencio, eso es lo que más me impresionó. El silencio de las Ramblas, con las personas muertas allí en el suelo".

Albert explica que "había complicidad entre todo el mundo. Todo era como un caos... un caos al que no estamos habituados pero a pesar de todo, había mucha complicidad.. Es lo que me reconfortó".

"Al día siguiente, me levanté temprano y volví a las Ramblas. Tenía que volver otra vez porque vivo allí, porque veo las Ramblas cada día, porque la vivo. Fui y encontré a la alcaldesa de Barcelona, sola, no la acompañaba nadie, eran las 8:15h de la mañana, había muy poca gente y ella estaba andando sola por las Ramblas, sin cámaras sin fotógrafos, me pareció un bonito gesto", recuerda.

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