Se propone la vivienda como un derecho de la persona, no como un premio por haber completado un circuito de pasos

El proyecto HousingFirst fue creado y desarrollado por Sam Tsemberis en la Ciudad de Nueva York en los años 90 como respuesta a la necesidad del colectivo de personas en situación de calle con problemas de salud mental y adicciones. La vivienda se convierte en el primer objetivo y el nivel de exigencia disminuye para garantizar el mantenimiento de estos en su nueva casa y así poder empezar su propio proceso de integración.

Posteriormente, el proyecto se exporta primero a Canadá y más tarde al continente europeo, motivado especialmente por los resultados positivos que lo avalan. Un 86% de las persones acogidas no vuelven a su situación anterior, consolidándose así en su vivienda y mejorando o incrementando al mismo tiempo aspectos básicos como la relación sana con el entorno más próximo, el contacto familiar, control de la salud… 

Este modelo no substituye al actual (modelo escalera de transición) sino que lo complementa y propone la vivienda como un derecho de la persona y no como un premio por haber completado un circuito de pasos. En muchas ocasiones este circuito hace que entren en un bucle del cual es difícil salir y acaban fracasando en la intervención en otros servicios de la red social.

En el HousingFirst, los servicios de soporte y la vivienda son totalmente independientes, de manera que las personas atendidas pueden decidir si aceptan o no un tratamiento psiquiátrico o abstenerse del consumo de drogas y alcohol sin que esta decisión ponga en peligro el acceso a su vivienda. Esta es precisamente la gran diferencia con los modelos tradicionales en que el acceso a la vivienda es el resultado final del paso por una serie de estados entremedios y sucesivos (deshabituación, vivienda compartida…) que en muchas ocasiones dificultan el proceso de mejora de las personas en fijar el objetivo muy alejado de sus posibilidades reales de recuperación.

Se presta acompañamiento a personas con una larga trayectoria de vida en la calle (o fluctuando entre los servicios de la red social, sin éxito), con una falta de adherencia a otros servicios o tratamientos y con algún problema de salud mental y/o adicción.

No se trata de un simple proyecto, se trata de un cambio de paradigma y un cambio en el rol de los profesionales, de esta manera, el participante es el protagonista de su vida y el profesional el acompañante que garantiza la libertad de elección de la persona y garantiza un vínculo sano para producir los cambios que sean más beneficiosos para la persona atendida. Este hecho, hace que la ansiedad profesional disminuya y el trabajo con la persona sea mucho más individualizado y efectivo que hasta ahora.