En San Juan de Dios encontré lo que buscaba, un lugar donde trabajar a gusto rodeada de excelentes personas y profesionales"

¿Desde cuándo quisiste ser enfermera?
Desde pequeña he convivido con la enfermedad de mi madre, médica y luchadora nata, y tenía claro que quería dedicarme a la rama sanitaria para ayudar a muchas personas. De ella aprendí la parte más humana de esta bella profesión con la que tanto bien se puede hacer, y gracias a su ejemplo de superación me resultaba fácil empatizar con los pacientes y su familia.

¿Cómo fue tu incorporación al Hospital san Juan de Dios de Zaragoza?
Recuerdo mis inicios en el hospital con mucho cariño, pues desde el primer día me he sentido como en casa. Pronto experimenté lo que sabiamente me habían advertido: "se trabaja mucho, pero estarás muy bien". Realmente, encontré lo que buscaba, un lugar donde trabajar a gusto rodeada de excelentes personas y profesionales, sin perder la sonrisa y las ganas de seguir aprendiendo. Es muy gratificante y cada día me siento más afortunada.

¿Qué es lo que destacarías de este Hospital?
Me llamó la atención el ambiente familiar, la cercanía entre profesionales y la labor que estos realizaban en equipo atendiendo a un sector de la población muy vulnerable. Creo que de forma especial combina una buena calidad asistencial de los cuidados más técnicos, con la parte más humana de la atención integral.

Formas parte del Eje Solidario. ¿Qué te motivó para integrarte en él y qué acciones destacarías?
Para mí el Eje es una oportunidad de enriquecer la gran labor asistencial realizada a diario, promoviendo acciones solidarias desde dentro.

Gracias a la confianza de mi compañero, Manolo Vela, que me propuso formar parte del equipo interdisciplinar, he descubierto personas estupendas e iniciativas muy diversas en las que aportar mi granito de arena y mi visión como enfermera, en contacto directo.

Realmente me resulta difícil elegir una de las acciones. Quizás en estos tiempos difíciles destacaría tantos gestos solidarios recíprocos de empresas zaragozanas y vecinos, las frases motivadoras en los pasillos, la reciente creación de espacios verdes y la zona del árbol de los sueños que han permitido realizar paseos saludables con los pacientes que podían, y muchos más gestos... Que por pequeños que parecieran, como la flor entregada a las pacientes por el día de la madre, han sido muy positivos, suponiendo incluso para alguna paciente un antes y un después en su estancia en el Hospital.

Has sido una de los profesionales del Hospital que impulsó el proyecto Cartas que Curan y Conecta2, dos acciones para aliviar el sentimiento de soledad que experimentaron los pacientes ingresados, ya que no podían recibir visitas durante la pandemia por COVID-19. ¿Cómo has vivido esta experiencia?
Me emociono al recordar la cara de alguna paciente que no entendía por qué no iban sus seres queridos a verla. Sin duda han sido tiempos duros, en los que todos hemos vencido nuestros propios miedos, superándonos continuamente para dar lo mejor de nosotros mismos. La tecnología nos ha permitido acortar distancias con sus familiares mediante videollamadas y sentir más de cerca el apoyo de tantos niños y niñas y personas que desde sus casas nos mandaban unas palabras de ánimo que llegaban al corazón. Mientras tanto, les hemos cuidado como si de nuestros abuelos, madre o padre se tratara. Me siento muy afortunada de contar con un equipazo que estos meses más que nunca se están dejando la piel, batallando en primera línea, más juntos que nunca, a pesar de todo.

Mª José Mozota. HSJD Zaragoza
Hospital San Juan de Dios - Zaragoza