«Salirnos de nosotros mismos para darnos al otro»

Dice en El Principito que en una de sus aventuras se encuentra a un zorro con el cual quiere jugar pero éste le pide primero que por favor le domestique. El Principito, extrañado, le pregunta  ¿qué significa domesticar? a lo que el zorro le responde que significa crear lazos, algo ya olvidado por los hombres que no tienen tiempo (cosa importante) para crearlos.

El voluntariado en la Orden favorece esa vinculación en crear lazos, para lo cual se necesitan dos cosas muy valiosas en esta sociedad, tiempo y consciencia, no pasar por encima de las cosas sino profundizar en ellas, emplear tiempo en conocerse, sin prisas,  porque como dice el cuento anteriormente nombrado, sólo se conoce lo que se doméstica.

Desde hace muchos años en la Orden se ha dado un espacio importante a las personas voluntarias, personas que dedican su tiempo en dar pero también en recibir un aprendizaje, para que con ello podamos poner en valor a la persona que está en situación de vulnerabilidad. 

Lo importante en el voluntariado no es que yo me sienta bien realizando una acción solidaria, lo importante es la persona que vive una situación vulnerable, situarla en el centro de nuestra atención, domesticarnos conjuntamente y que sienta y vea que todavía tiene un gran valor para la sociedad.

En el congreso hemos aprendido el concepto de solidaridad, hacer sólido al otro, poder empoderarlo y ello exige  un alto grado de empatía, que sólo se consigue, no poniéndose en el lugar del otro sino sintiendo a través del otro (consciencia y tiempo).

Esto hará que, en ese ejercicio de vinculación con el otro, tengamos que emplear tiempo en Ser y Sentir el valor de la otra persona, aprender la mejor manera de empoderarlo, conocerlo y dejarnos guiar, en definitiva, es un acto de salirnos de nosotros mismos para darnos al otro. Es una manera de admitir nuestra vulnerabilidad, de comprobar que la única manera de ayudar al otro es ayudándonos a nosotros mismos, y es en ese momento donde se establece una relación de equidad donde dos personas se vinculan en una relación equilibrada. El voluntariado domestica en ambas direcciones para que al final podamos vivir en una sociedad sana y rica en valores como la Hospitalidad.

“Es tan hermano mío como tuyo”, decía San Juan de Dios.

Fundación Instituto San José - Madrid