Queremos atender la fragilidad desde la Hospitalidad de Juan de Dios inspirada en el Evangelio de Jesús

¿Qué impacto está teniendo la crisis en nuestra Provincia desde el punto de vista social?

La crisis en nuestra Provincia está suponiendo un gran aumento en la demanda de atención a personas en exclusión social y un cambio en el perfil de las mismas: aumentan las personas de nacionalidad española, que en unos años han pasado a ser más que los extranjeros; los jóvenes, las mujeres y los colectivos de especial vulnerabilidad como enfermos mentales, discapacitados y enfermos crónicos, que carecen de vínculos sociales. 

¿Cuál es la respuesta de nuestros centros dedicados a la atención social?

Nuestros centros han respondido incrementando notablemente la oferta de atención en los servicios básicos de alojamiento y manutención. Como ejemplo podemos decir que el comedor de Jesús Abandonado de Murcia ha pasado de dar 99.113 servicios en el año 2007 a 212.870 en 2014, para ello ha habido que invertir en mejora de instalaciones, cocina y comedor, en dotación de personal y en un incremento notable de voluntarios. En el mismo periodo 2007-2014 Sant Joan de Déu Serveis Socials-Barcelona hay crecido en unas 130 plazas de alojamiento entre el nuevo centro residencial de Hort de la Vila y pisos, estando en estos momentos con capacidad de acoger 192 personas. 
 
También nuestra Provincia ha apostado por el crecimiento creando nuevos centros sociales. En Mallorca ya está en funcionamiento el centro “Es Convent”, dependiente de la Fundación Sant Joan de Déu Serveis Socials Mallorca, para familias sin hogar, con cincuenta plazas. Por otro lado, la Fundación Tomas Canet ha sido la encargada de poner en funcionamiento Serveis Socials Manresa, que acogerá diversos servicios en colaboración con entidades del territorio. En este momento ya está en marcha un servicio de duchas, durante el año se irán abriendo nuevos servicios y esperamos poder contar con el primer servicio residencial.
 
La misma Fundación Tomás Canet ha puesto en marcha un proyecto de vivienda para enfermos metales que en este momento ya cuenta con 19 plazas. En total nuestros centros y fundaciones ofrecen diariamente un total de 576 plazas de alojamiento.
 
Esto en cuanto a lo cuantitativo, pero a pesar de la crisis también hemos aumentado la calidad de nuestra atención. Hemos procurado mejorar los servicios residenciales y a través de los programas de pisos facilitar vivienda digna, asequible y estable a personas sin hogar, haciendo más eficaz nuestra intervención. Hemos procurado acercarnos a las necesidades del entorno de nuestros centros creando programas de soporte como “Menú en Familia” de Valencia. Hemos trabajado en red con otras entidades desarrollando proyectos comunes: el de Cañada Real en Madrid o con la Fundación Mambré que en 2008 tenía tres viviendas con 28 plazas y a finales del 2014 tenía 75 con 226 plazas. Este trabajo en red nos ha ayudado también a que nuestra labor sea más eficiente.

Como institución estamos presentes en algunos foros y alianzas dedicados al tercer sector social. ¿A qué nivel trabajamos con otras entidades que actúan en la atención y defensa de los más vulnerables?

La sociedad en la que vivimos está asentada en la desigualdad, una desigualdad que genera exclusión. La inequidad en el reparto de la riqueza, la nueva idolatría del dinero, como dice el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium, nos hace perder de vista la verdadera dimensión del ser humano, su dignidad, reduciéndolo a mero sujeto de consumo. Esta economía de la exclusión mata. “No puede ser que no sea noticia la muerte de frio de un anciano que tiene por casa la calle y que si lo sea la caída de dos puntos en la bolsa” (Evangelii Gaudium 53)
 
Es por eso que no nos podemos conformar con prestar más y mejores servicios a las personas que padecen las consecuencias de esta crisis que tiene sus raíces profundas en la injusticia. Nuestra vocación de transformación social nos ha de llevar a estar presentes en los foros donde se trabaja por mejorar las condiciones de vida y por la dignidad de las personas excluidas, su causa ha de ser nuestra causa, a ello nos obliga el creer que todos tenemos la misma dignidad como Hijos de Dios y la Hospitalidad.
 
 
Esa ha de ser la razón profunda y no otras, como el lucimiento personal o institucional, de estar en plataformas de presión ante los poderes públicos y de defensa de los más vulnerables. El hacerlo, junto con otros, nos da más fuerza. Por ello estamos presentes desde la proximidad en las redes municipales de atención a las personas sin hogar o de entidades tutelares y e centros especiales de empleo, hasta en organismos más generales como ECAS (Entidades Catalanas de Acción Social) y la Taula del Tercer Sector o redes nacionales como FEPSH (Federación Española de Personas sin Hogar) e internacionales como FEANTSA. 

Como responsable de esa área, ¿qué debemos plantearos en este cuatrienio sobre la realidad de los centros sociales?

Manteniendo y aumentando, si es necesario y posible, el nivel de atención a las necesidades básicas y de soporte, creo que debemos seguir profundizando en nuestro modelo de atención para que sea más acorde a las verdaderas necesidades que presentan las personas a las que atendemos. Una atención que tenga en cuenta las diferentes dimensiones de la persona, materiales y espirituales, una atención más eficaz que de soluciones estables, que permitan a la persona vivir dignamente.
 
Por qué o cuándo podemos decir que una persona está reinsertada socialmente; cuándo cumple una serie de parámetros que como sociedad tenemos establecidos trabajo, casa, familia… o cuándo puede vivir con dignidad. Para mí una persona esta insertada socialmente cuando puede vivir con dignidad según sus posibilidades.
 
Otro tema que debe ocuparnos en este cuatrienio es el de la financiación. Hemos de conseguir más complicidades sociales con nuestros proyectos de atención a personas vulnerables. Hemos de comunicarnos mejor, para que la sociedad conozca lo que hacemos, que es mucho, y quiera formar parte de nuestro proyecto implicándose económica o personalmente. Hemos de promover también la solidaridad interna: en la Provincia somos muchos y debemos tener conciencia de la pobreza y el sufrimiento en que viven muchos; tenemos mecanismos para poder ayudarles dentro de nuestra propia Institución, sería una buena forma de practicar la Hospitalidad.
 
Pero por encima de todo creo que debemos profundizar en lo que somos y en porque hacemos lo que hacemos. Mantener la identidad hospitalaria para ser fieles a nuestra misión es imprescindible si no queremos terminar siendo una mera entidad prestadora de servicios, bien gestionada. Cuando en nuestro vocabulario nos referimos a las personas que atendemos como clientes o usuarios, pienso que nos estamos acercando a esto segundo. Formarnos y formar a los que lleguen a trabajar con nosotros se convierte en algo esencial, si queremos entender todos lo mismo cuando decimos que queremos atender la fragilidad desde la Hospitalidad de Juan de Dios inspirada en el Evangelio de Jesús.
 
 
Maite Hereu y Alba Felip
Comunicación OHSJD Aragón