Los profesionales de Jesús Abandonado hacen que Hospitalidad también se escriba con G de Generosidad".

El Hno. Martín Cuenca, desde Murcia, nos cuenta cómo se vive la pandemia de coronavirus en la Fundación Jesús Abandonado.  Nos detalla cómo ha afectado a la vida de Comunidadasí como al día a día de los diferentes proyectos que se llevan a cabo en Jesús abandonado para atender las necesidades de personas en situación de sin hogar, un colectivo que le ha sorprendido por la manera cómo ha aceptado el confinamiento. También destaca el Hno. Martín la capacidad de adaptación y disponibilidad del equipo de profesionales para seguir cuidando a estas personas de la mejor manera posible. 

¿En qué medida habéis sufrido los efectos del coronavirus en vuestra comunidad de Hermanos?

En una situación como la que estamos viviendo de confinamiento, donde se han de guardar medidas de prevención siempre hay cosas que se modifican y se trastocan queramos o no. Los espacios físicos de nuestra comunidad son ya de por sí muy reducidos para las cinco personas que convivimos y en este tiempo intentamos juntarnos lo menos posible, sobre todo por guardar las distancias preventivas y evitar así el contagio de unos a otros. Si se diera el caso de ser alguno vector de contagio, tengamos en cuenta que de los cuatro hermanos que formamos la comunidad y el hermano del Hno. Alfredo que vive con nosotros, más de la mitad somos de riesgo por edad y por patologías crónicas. Debemos añadir que, tanto el el Hno. Alfredo como yo mismo, seguimos en contacto con las personas que acogemos: el Hno. Alfredo en el comedor o acompañando a las personas de housing first y yo, que voy a la pensión social que tenemos en otro barrio de la ciudad donde viven un grupo de 20 personas, para atenderles en la comida, dar la medicación, cuidar que no pululen por la calle, acompañarles al médico… etc.

Así que para evitar y prevenir en lo que se pueda decidimos al inicio del confinamiento una serie de medidas:

1) que los Hermanos con más riesgo, por prudencia y puesto que los servicios de la Fundación donde colaboran habitualmente están funcionando de manera diferente este tiempo, evitaran el contacto en lo posible con el personal y las personas atendidas;

2) la oración comunitaria la estamos haciendo de manera individual porque compartimos la capilla con el centro y como es un espacio abierto la gente entra con mucha facilidad, toca picaportes, usa bancos, sillas… etc.;

3) no hacemos reuniones de comunidad desde el inicio del confinamiento;

4) en los espacios comunitarios, tanto al entrar como al salir y al hacer alguna tarea, utilizamos el hidroalcohol así como mascarillas cuando la distancia no es prudencial.

Como decía, por poco que sea, en una situación como la que vivimos siempre hay que modificar algunas cosas de la vida cotidiana y esto conlleva algunas incomodidades y restricciones de lo que era habitual. Pero lo bueno es que esta situación la llevamos bien a nivel comunitario y con responsabilidad, siempre en estas situaciones hay que dejar un amplio margen a la seriedad y responsabilidad personal, porque todos sabemos a qué nos enfrentamos.   

¿Y en la propia Fundación Jesús Abandonado, como centro de acogida de personas en situación de sin hogar?

Claro que afecta una situación como la que estamos viviendo en el día a día y en la dinámica general de la Fundación Jesús Abandonado, más cuando es una realidad con tanta actividad Centro de Acogida, Comedor Social, Viviendas Compartidas, Housing First, Pensión Social y muchos otros programas y servicios.

A mediados de marzo se cerró el centro de acogida una vez ocupadas todas las camas, no se podían recibir personas porque ya estaba completo. Así que la persona que de dentro quería salir, ya no podía volver para evitar así el trasiego de idas y venidas. Pocos días después, junto con la Consejería de Servicios Sociales y la Concejalía del Ayuntamiento, se organizó para trasladar a parte de nuestros usuarios a albergues habilitados en otras zonas de la Comunidad Autónoma de Murcia para que pudiera quedar sólo una persona en cada habitación. Al mismo tiempo se acordó cerrar el comedor social para evitar las largas filas de personas para entrar y los contactos entre ellos y se ha habilitado un sistema para dar todos los días la comida caliente y la cena fría personalmente a todas las personas que acudían al comedor pero sin usar las instalaciones.

También se están atendiendo a varios asentamientos de rumanos y búlgaros que hay en distintas zonas de la ciudad con la colaboración de Protección Civil con el fin de que no salgan a la vía pública a pedir o recoger chatarra, como lo suelen hacer.

Además se han tomado diferentes medidas de protección y desinfección en el centro de acogida, al igual que en todos los programas sociales y de viviendas que gestiona la Fundación, también como medida de prevención se aisló un espacio físico concreto para el caso de que alguna persona acogida tuviera síntomas de Covid-19.

Es evidente que una situación de estas características afecta al funcionamiento cotidiano de una organización de prestación de servicios sociales de dimensiones como nuestra Fundación, porque son muchas cosas las que hay que cambiar, las que hay que hacer de manera diferente, las que hay que priorizar en detrimento de otras…, no obstante la dinámica se ha seguido con mucha normalidad y con muy pocas incidencias a pesar de lo que supone un confinamiento tan estricto y de tantos días para personas que están tan acostumbradas a hacer de la calle casi su hogar y su manera de vivir.

En estas situaciones siempre se aprende y cómo es increíblemente cierta la capacidad que tenemos las personas para adaptarnos a situaciones nuevas, incluso las personas que nosotros atendemos, las personas sin hogar acostumbradas a vivir a su libre albedrío, pues sorprenden realmente.

A nivel de profesionales también se han tenido que hacer algunos cambios en los horarios y en la manera de trabajar. El equipo de voluntarios, muy importante en la Fundación Jesús Abandonado, no acuden a su tarea cotidiana, sólo algunos, muy pocos y a petición propia están apoyando en algunas tareas.

Personalmente, creo que nos ha hecho cambiar la manera de hacer las cosas, la manera de cuidarnos unos a otros y  considero que es un tiempo propicio para la HOSPITALIDAD, porque todos somos igual de vulnerables ante algo que no controlamos, aunque siempre como en todo, unos un poquito más que otros.

¿La ciudad de Murcia continua siendo generosa con vuestro centro en estos días?

La ciudad de Murcia y toda la Comunidad Autónoma siempre es generosa y es muy generosa con la Fundación Jesús Abandonado en todo momento y ahora también, quizá durante el confinamiento las personas tienen más dificultad para hace un donativo en el Banco o para venir al centro de acogida ya sea a dar en efectivo o en especie, pero es normal y seguro que están pensando que después de estos días su intención será de colaborar generosamente con nosotros. Lo que nunca se detiene es la colaboración, la donación de grandes y pequeñas empresas de toda la Región de Murcia, también de particulares que tienen huertos, panaderías…etc., incluso algunas asociaciones, conventos y particulares han confeccionado mascarillas para nosotros. En esto de la generosidad no nos podemos quejar, Murcia es muy generosa, más aún si cabe en situaciones complicadas como la que estamos viviendo.

¿Ha surgido alguna iniciativa entre los usuarios de Jesús Abandonado para ayudar a paliar esta crisis?

Pues entre los usuarios no me consta que haya surgido ninguna iniciativa concreta, pero si han surgido muchas iniciativas de los profesionales: educadores, trabajadores sociales…, con el fin de hacer más llevadero a los usuarios este largo tiempo de confinamiento. Han surgido iniciativas diversas para hacer talleres de pilates, gimnasia, taichí…, también aquí en el centro se han celebrado las fiestas de primavera de Murcia (Bando de la Huerta y Entierro de la Sardina) que han coincidido en el mes de abril y que, por supuesto estaban suspendidas en la ciudad; se han hecho dulces típicos, videos... Es decir, toda una serie de actividades propuestas y organizadas por los diferentes profesionales con todas las medidas de seguridad y protección y que aún continúan para hacer un poco más alegre este tiempo tristón, incluso acompañada por el tiempo gris cuando la primavera en Murcia siempre ha sido una explosión de sol, luz, color y olor.  

Ya que tengo la oportunidad, desde aquí quiero reconocer y agradecer a todo el personal de la Fundación Jesús Abandonado su capacidad de adaptación, de esfuerzo, de colaboración y la disponibilidad que tienen en todo momento. Y porque más allá de su obligación como profesionales, sé que lo hacen por atender de la mejor forma posible a las personas que acogemos, para cuidarles y ofrecerles todo lo que necesitan. GRACIAS porque hacéis que HOSPITALIDAD también se escriba con G de GENEROSIDAD.

Comunicación OHSJD Aragón