Desde el primer momento nos sentimos acompañados en el dolor que estábamos sufriendo"

A Arnau le diagnosticaron una malformación cerebral severa. Aunque ya sospechábamos que había algo que no iba bien, nunca piensas que un diagnóstico de este tipo le pueda tocar a uno de tus hijos. El golpe fue muy fuerte. A partir de aquel momento la tristeza más absoluta se apoderó de nosotros. Parecía que el pozo no tuviera fondo. Laura, madre de Arnau, era la que peor lo llevaba. Por suerte, estuvimos ingresados en Sant Joan de Déu. A parte de la excelente atención que tuvo Arnau en todos los aspectos, nosotros también pudimos tener un apoyo que nunca hubiéramos pensado que algún día necesitaríamos.

No tenemos palabras para agradecer lo que desde el Servicio de Atención Espiritual y Religiosa del hospital hicieron por nosotros para ayudarnos a superar el trance. Evidentemente, no conocíamos a Olga ni a Elisabet, pero desde el primer momento que entraron por la habitación 962 nos sentimos acompañados en el dolor que estábamos sufriendo en aquellos momentos. Arnau tuvo que estar ingresado durante quince días para controlarle los ataques epilépticos que la malformación le provocaba. No recuerdo cuántas veces vinieron a vernos. Lo que sí que recuerdo y no olvidaremos nunca, es lo que sentíamos cuando alguna de ellas estaba con nosotros.

Era como si nuestro inmenso dolor menguara. Sus palabras y gestos eran un tipo de bálsamo que nos ayudaba a encarar el diagnóstico de nuestro hijo en los momentos más difíciles de nuestra vida. Arnau está evolucionando favorablemente dentro de su diagnóstico, pero nadie sabe hasta dónde llegará esta evolución. Lo que sabemos, es que pase el que pase, no olvidaremos nunca lo que desde el Servicio de Atención Espiritual y Religiosa de Sant Joan de Déu se hizo por nosotros. Hay situaciones en la vida para las cuales no puedes estar nunca preparado. Personas como Olga y Elisabet hacen que estas situaciones se puedan llevar de la mejor manera posible.

Siempre las llevaremos en el corazón y nunca, nunca, olvidaremos lo que hicieron por nosotros.

Hospital Sant Joan de Déu Barcelona