La obra de Juan de Dios sigue estando más viva que nunca"

El Hno. Eduardo Ribes, además de sus responsabilidades provinciales, también es superior de la comunidad de Hermanos de Sant Boi. Esta comunidad, al ser la de Curia Provincial, siempre tiene mucho movimiento de visitas que se han visto completamente restringidas por la pandemia del coronavirus. No obstante, estan de enhorabuena pues los Hermanos estan pasando esta crisis sin contagiarse.  La preocupación viene cuando el centro (Parc Sanitari SJD) en el que está la comunidad gestiona un Hospital General y servicios de Salud Mental, lo que supuso al inicio de la crisis, extremas todas las precauciones. Pero, a pesar de ello, el Hno. Eduardo destaca la entrega de los profesionales por cuidar y salvar vidas y, también, por acompañar a los pacientes y a sus familias. Algo que los convierte en dignos sucesores de San Juan de Dios.

En la comunidad de Hermanos de Sant Boi, cómo os está afectado la crisis de la COVID-19 teniendo en cuenta que hay Hermanos con una cierta edad y también es la comunidad de Curia Provincial.

Partiendo de que somos una comunidad formada por 8 Hermanos y 3 de ellos son muy mayores, desde el principio acordamos crear espacios de separación física entre nosotros, tanto en la capilla, comedor y sala de estar, guardando las distancias, pero intentando hacer vida normal, respetando todos los horarios y actos de comunidad. Y  de momento no ha habido ningún hermano contagiado.

Continuando con la dinámica que nos propusimos, llegó Semana Santa y pudimos celebrar todos los actos del Triduo Pascual en la intimidad de la comunidad, pero al mismo tiempo cuidando con más esmero y desde un ritmo más tranquilo, viviendo en profundidad el momento presente que estamos atravesando.

Hemos continuado nuestro ritmo de reuniones comunitarias, incluso hemos dedicado espacios a compartir cómo estamos llevando a nivel personal esta pandemia. Los Hermanos mayores se han marcado sus ritmos de horarios y paseos por los pasillos de la comunidad, están haciendo uso de una pequeña terraza del primer piso, otros utilizamos  la terraza de la planta tercera.

Esta situación ha propiciado que hayan resurgido las dotes culinarias de algunos Hermanos, que nos ayudan a llevar mejor este periodo. Así como la posibilidad de prolongar las sobremesas y tener más espacios para compartir la vida.

Está suponiendo una oportunidad para rezar y tener más presentes a los colaboradores del centro que son los que  están día a día en primera línea. Así como aquellos que han perdido a algún familiar a causa de la COVID. Cuando pase el confinamiento queremos celebrar una Eucaristía-funeral por todos los familiares del personal y pacientes fallecidos durante este tiempo en nuestro hospital, que dada la situación no han podido despedir a sus seres queridos como a todos nos hubiera gustado.

Hemos sentido en todo momento muy cercana a la dirección del centro, que nos ha informado y proporcionado material de protección (EPIs). Y al mismo tiempo se han ido interesando en todo momento por la salud de los Hermanos, particularmente por los Hermanos más mayores.

Finalmente hemos pasado de ser una comunidad donde prácticamente nunca estábamos solos, puesto que al ser la comunidad de Curia Provincial, raro era el día que no había grupos de colaboradores, algún directivo, profesionales de otros centros que venían a Curia a realizar algún curso o reunión, a ser una comunidad casi de clausura. A destacar también la cantidad de llamadas de teléfono y de personas que diariamente se interesan por la salud de los Hermanos más mayores. Y ello es motivo de agradecimiento.

Como miembro del Comité de Dirección del Parc Sanitari, gestionar una crisis de este tipo en un dispositivo que cuenta con un hospital general y diferentes servicios de salud mental, no debe ser nada fácil. ¿Cómo lo estáis resolviendo?

Tuvimos el primer ingreso positivo en el hospital el 8 de marzo, esa misma tarde hubo reunión del Comité de Dirección y a continuación nos reunimos con la comunidad, donde se consideró que  lo más correcto era  suspender todos los actos de celebración de la fiesta de San Juan de Dios prevista para el lunes 9 de marzo. Por la noche se contactó con todas las personas implicadas para avisar de la situación y anular todos los actos. Posteriormente se creó el comité COVID-19, compuesto por el Comité de dirección y algunos profesionales de los más implicados: como puede ser calidad, comunicación, investigación, epidemiología, dicho comité nos reuníamos por video conferencia dos días a la semana para ver el estado de situación e ir tomando las medidas oportunas en cada momento.

Destacar la gran dedicación de los miembros del Comité de Dirección, la entrega incondicional de los profesionales, tanto los del Hospital General que son los que han estado en primera línea de fuego, como los de Salud Mental para contener a los pacientes en las unidades de psiquiatría (donde el contagio ha sido mínimo y no ha habido que destacar fallecimientos).

No ha sido fácil gestionar situaciones de vida-muerte en una sociedad occidental tan aferrada a la vida, que nunca había previsto una pandemia como la que estamos atravesando. No obstante, los profesionales han luchado como “titanes” por cuidar y salvar vidas, acompañar a pacientes y familiares. Incluso algunos profesionales de salud mental comunitaria han dedicado su tiempo a acompañar a los pacientes y al personal del Hospital General. Todos han sabido encarnar muy bien el carisma de Juan de Dios, intentando dar esa calidad asistencial, a pesar del desbordamiento de la situación.

Por otro lado, son  muchos los gestos de apoyo recibidos por parte del vecindario, de algunos comercios y panaderías, de las fuerzas de orden público, etc., que han sido un “chute motivacional” para los profesionales del Hospital. Y esto no puede quedar solo en los aplausos diarios de las 20.00h, si queremos cuidar y mimar a los profesionales de la salud, tenemos que ser todos responsables y cuidadosos en la desescalada, sin  saltarnos a la torera las medidas adoptadas por el Gobierno.

En referencia al ámbito solidario, del que eres responsable provincial, nos gustaría que nos hicieras una valoración sobre la respuesta social y empresarial hacia nuestros centros.

En primer lugar, destacar que se ha creado una comisión social, compuesta por miembros de Curia Provincial y del ámbito de solidaridad, para dar respuesta y coordinar las necesidades de EPIs de nuestros centros, principalmente de los centros sociales que inicialmente estaban más carentes de ellos. Y al mismo tiempo dar otro tipo de respuestas a necesidades de los diferentes colectivos que se atienden en la Provincia.

Unido a esto hay que destacar el papel de los voluntarios, que aunque no han estado presencialmente, continuamente han ido llamando a los usuarios, haciendo video conferencias para no perder el contacto y darles ánimo. Además de la dedicación de muchos voluntarios en sus casas a la elaboración de mascarillas y otro tipo de materiales para los centros.

Desde Solidaridad SJD se ha puesto en marcha una campaña en redes sociales, Las caras de la vulnerabilidadpara atender las demandas de situaciones críticas de nuestros centros. Se está trabajando con varias empresas para conseguir alimentos para familias y para viviendas de personas sin hogar. Y estamos gratamente sorprendidos de la solidaridad de las empresas como Unilever, Leroy Merlín, Fundación Zúrich, Nestlé, Supermercados CONSUM, Vueling, Sagardi, etc… que han contribuido con productos y económicamente. En definitiva, donaciones de grandes empresas y también de pequeñas empresas que contactan directamente con los centros. La campaña está funcionando bien y  los primeros donativos monetarios recibidos ya se han enviado a los centros de la Provincia para que puedan ir paliando necesidades que van surgiendo.

Ahora nos preocupa la situación post- COVID que está dejando a muchas familias sin recursos básicos y lo que nos lleva a replantearnos la solidaridad en un futuro inmediato. Pero en San Juan de Dios, a lo largo de la historia hemos tenido la capacidad de reinventarnos y de saber estar a la altura de las circunstancias, adaptando nuestras formas de actuar a las nuevas pobrezas y carencias del momento concreto. Y en esta ocasión no será diferente, puesto que no caminamos solos, confiamos en la Providencia, que se hace realidad tangible a través de muchas personas y empresas generosas.

Hoy, la obra de Juan de Dios sigue estando más viva que nunca, a través de los profesionales, a través de la oración de las comunidades, a través de la dedicación altruista de los voluntarios  y a través de la generosidad de la sociedad, que hacen de la Hospitalidad un continuo servicio a la humanidad. Y todo ello porque en San Juan de Dios nos gusta cuidar.

Comunicación OHSJD Aragón