Nos corresponde recrear la Hospitalidad del siglo XX"

Bajo el lema “Construyendo el futuro de la Hospitalidad” hemos celebrado el 69 Capitulo General desde los días 14 de enero al 5 de febrero de este año que recién estrenamos.

Hay experiencias que no sabemos si las volveremos a experimentar, además que cada una es diferente. En mi caso, es la segunda vez que tengo la oportunidad de participar en un evento de estas características. Y si tuviera que compartir aquellas vivencias más interesantes, destacaría las siguientes:

La invitación inicial que se nos hacía a vivir el Capítulo como un evento espiritual, es decir, que toda la realidad que íbamos a celebrar y compartir estuviera enmarcada en un acontecimiento del Espíritu; a dejarse invadir por lo que uno interiormente considera que pueda ser lo mejor para el futuro de la universalidad de la Orden, en los próximos seis años. Como recalcó el Hno. Jesús Etayo en su discurso de apertura: “llamados a vivir este evento espiritual desde la comunión y la fraternidad”, es decir, desde un fuerte sentimiento de unidad para avanzar hacia un mismo rumbo. De ahí que los espacios de oración, de compartir por grupos lingüísticos, puesta en común,  toma de decisiones y  líneas de acción para el futuro, los pudiera vivir en clave de fe.

Una oportunidad para conocer la complejidad de la Orden, las diferentes formas de concebir la realidad,  la diversidad y pluralidad, las dificultades para llegar a consensos porque nuestra vivencia y camino recorrido es diferente en cada lugar, porque las dimensiones y formas de Hospitalidad cambian de un lado a otro del océano, con lo cual una invitación a vivir con amplitud de miras en todo momento.

Aceptar también como un momento del Espíritu la disminución de vocaciones y al mismo tiempo el crecimiento vertiginoso de nuestras obras, que nos lleva a contar con un número mayor de colaboradores que nos permiten actualizar la Hospitalidad. Por lo tanto, una llamada a dejar paso a  los laicos y una llamada a los Hermanos a la responsabilidad y a cuidar nuestra vida religiosa y comunitaria.

La Audiencia privada con el Papa Francisco fue un encuentro breve, pero emocionante, donde además de poderlo saludar personalmente, tuvimos la oportunidad de escuchar su discurso que se centró en tres temas: discernimiento, cercanía-hospitalidad y misión compartida. En el que nos invitaba a “transformar la pasión de Cristo en compasión que sale al paso de los dolores y necesidades de la humanidad”. Y cuando nos habló del cuidar lo expresó de esta manera: “tocar para dejarnos tocar, ¡nos haría tanto bien!, entonces sus vidas se convertirán en iconos de las entrañas de la misericordia de Dios”. Palabras que calan hondo y son un estímulo a vivir con fuerza el carisma de la misericordia.

Finalmente un sabor agridulce porque las líneas de acción para el futuro son muy generalizadas, ¿será que nos falta motivación y empuje? Una vez más, uno descubre que la Hospitalidad se hace vida en cada contexto cultural y social. Ahora es el momento de ver de qué manera podemos llevar a cabo en nuestra Provincia los acuerdos aprobados, sembrando Hospitalidad en medio de las necesidades de nuestro mundo. Porque ¿qué nos diría hoy Juan de Dios? Pues seguro que nos empujaría a caminar hacia adelante, porque el movimiento de la Hospitalidad es imparable, siempre habrá cosas que pulir y mejorar, pero a nosotros nos corresponde recrear la Hospitalidad del siglo XXI, intentando llegar a las nuevas necesidades que vayan surgiendo. Y como nos dijo el Papa Francisco: “a crear redes samaritanas en favor de los más débiles”.