"No sé si soy capaz de valorar lo mucho bueno que hay en este mundo"

El Hno. José Antonio Torre está de comunidad en la residencia de Hermanos Mayores de Zaragoza. Este aragonés de pro ha pasado por casi todas las casas de la Provincia y ha ocupado el cargo de Secretario Provincial en varias ocasiones. Fue testigo de la primera elección del Hno. Pascual Piles como Superior General de la Orden en el Capítulo de Colombia y por ese motivo, lo podéis ver en el video “Tras los pasos de…” dando su testimonio sobre el Hno. Pascual.

¿Cuándo despierta su vocación para ser Hermano de San Juan de Dios?

En mi caso es difícil precisar cuándo despierta en mí la vocación para Hermano de San Juan de Dios. Los acontecimientos en el acaecer de mi vida vinieron de la forma más normal. En septiembre de 1948 pasan por Zaragoza los Hermanos Ramón Medina y Matías de Mina, el primero va a Fustiñana (Navarra) a recoger cuatro niños, entre ellos José Luís Redrado, y el segundo a Cosa (Teruel) a por tres más, entre los cuales estaba José Anadón, todos juntos partimos hacia la escolanía de Barcelona, lo que suponía pasar de mi Zaragoza a Barcelona.

Después de la escolanía, inicio el aspirantado y a continuación el año de noviciado, profesando el 8 de diciembre de 1952. Quiero decir que fue como un proceso en el que me dejé guiar, de la forma más natural. El ambiente familiar y las circunstancias de aquellos años propiciaban que lo viviese con ilusión y alegría, y puede ser que, aunque no era totalmente consciente de lo que suponía en mi vida, poco a poco, se fue consolidando mi vocación hospitalaria.

¿Qué circunstancias se daban entonces para que los jóvenes eligieran esta forma de vida, a diferencia de lo que ocurre hoy?

Además de lo dicho anteriormente la sociedad de aquel tiempo estaba inmersa en una época de escasez a todos los niveles, en la que los acontecimientos se vivían poco a poco y con cierta paz y resignación. Había una buena convivencia. Éramos vidas incipientes, abiertas a toda novedad, pues cualquier noticia o acontecimiento podría modificar nuestra trayectoria vital, siempre imprecisa e incierta.

Ahora hay otros valores, otras metas y bastante individualismo, la juventud vive en otro escenario abierto a tantas cosas que le es difícil optar, principalmente a ciertos valores.

¿Qué recuerdos guarda con mayor valor de su vida como religioso?

Destacaría dos: mi familia y los Hermanos de las comunidades. La primera los padres y demás familiares. Ellos me trasmitieron unos valores que han estado presentes en mi vida. Sus ejemplos de vida cristiana me ayudan a llevar una vida sencilla y abierta a las necesidades de los demás.

La otra, la convivencia y fraternidad con casi todas las Comunidades con las que he compartido mi vida religiosa. El recordar aquellos Hermanos bondadosos y sencillos dispuestos a colaborar en cualquier acción que propusiéramos, fue admirable. Estábamos abiertos a cualquier iniciativa, bien fuera de la vida comunitaria o de la asistencial, que fueron muchas en los distintos centros que estuve. Con que entusiasmo vivíamos los acontecimientos, todo nos parecía posible. Cuantos pequeños detalles que significaban atenciones inmerecidas por mi parte.

Hay otros recuerdos puntuales penosos, que lo mejor es olvidarlos.

¿Y ahora, cómo ve su trayectoria?

Esta etapa de mi vida la estoy viviendo con paz y serenidad, abierto a cualquier iniciativa. Soy consciente de mis limitaciones por lo que tengo que acomodar mi vida a mis posibilidades. Tengo la oportunidad de compartir mi vida con los Hermanos de Comunidad, en especial con los Hermanos mayores. El estar cerca de la familia también es un motivo de gratitud. Disfruto con el arte en sus múltiples manifestaciones, así como con la naturaleza. La convivencia, la música y tantas cosas buenas que hay en nuestras vidas. Zaragoza es una bella ciudad en la que hay mucho para admirar. No sé si soy capaz de valorar lo mucho bueno que hay en este mundo, y sobre todo procurar no caer en una cierta resignación, como si todo se haya acabado.

La frase “No sé a dónde llegaré ni como llegaré, pero sé que Jesús me acompaña” me sirve como hoja de ruta para estos años.

Hospital San Juan de Dios - Zaragoza