Mosaic es hoy una referencia en trabajo, metodología, interacción con los agentes sociales del entorno

Hace ya más de 10 años que comenzaba un proyecto que casi nadie acababa de entender: Costaba entender Mosaic y siempre nos quedábamos con la impresión de no acabar de explicarnos del todo.

Fue fundamental comenzar a trabajar, a construir, codo a codo con las personas que sufren a causa de enfermedades mentales y sus familias. Era algo nuevo e innovador, en el que apostábamos precisamente por integrar las diversas piezas de la sociedad, aportando cada uno lo que es propio suyo, para dar a todos los que trabajan en salud mental y a aquellos que sufre a causa del estigma, la falta de trabajo y todo lo que conlleva la enfermedad, la “normalidad” y el apoyo necesario.

Fue una aventura en la que comenzamos de manera muy rudimentaria en medios, aunque con toda la profesionalidad de quienes asumían tanto la parte asistencial como aquella más de relación con el entorno y trabajo de sociabilización.

Ladrillo a ladrillo se fue construyendo el Mosaic; un club social, las actividades lúdicas y culturales, el mundo del deporte, el tener una identidad y un sentido de pertenencia por parte de quienes se beneficiaban del proyecto. Luego avanzamos en el reto del mundo laboral con la OTL y el proyecto Incorpora; con la integración plena en la dinámica del trabajo de los profesionales que trabajaban tanto en el Centro de Salud Mental como propiamente en Mosaic. El abanico se fue haciendo grande, creció el número de beneficiarios directos y sin duda Manresa ganó con un proyecto-realidad que ayudó a situar el mundo de la salud mental, no ya en las márgenes de nuestra sociedad, sino en la normalidad y su mismo entramado.

Mosaic es hoy una referencia en trabajo, metodología, interacción con los agentes sociales del entorno, y es también un espejo en el que otras ciudades se miran para avanzar y no postergar las dinámicas integradoras.

La fraternidad incondicional ha marcado las relaciones de la comunidad del Convent de Santa Clara con los Hermanos de San Juan de Dios. Buscar espacios comunes para ofrecerlos a la ciudad, sumando agentes al Mosaic, como Althaia y el mismo Ayuntamiento de Manresa, ha permitido, una vez más que sumando, todos ganamos.

En estos años ha sido clave la figura profesional y me atrevería a decir “visionaria” del Dr. Pere Bonet, que adelantándose a los tiempos, siempre nos hace mirar más allá y ser sanamente inquietos e insatisfechos: siempre podemos hacer más y mejor, con más gente y con todos aquellos que quieran sumar.

Agradecemos las facilidades y la coordinación de la Fundación Tomàs Canet, que aglutina y canaliza las herramientas de Mosaic. La familia suma y crece, y hoy podemos decir que este árbol, también, se conoce por sus frutos.