"La mejor manera de poder transmitir los valores de la Orden es experimentarlos uno mismo"

Este año he cumplido una década como trabajadora del centro San Juan de Dios de Almacellas. Así que me siento orgullosa de poder decir que un tercio de mi vida lo he vivido aquí.

Fue en el año 2007 cuando empezó mi vínculo con la Orden de San Juan de Dios, aunque desde muy niña, San Juan de Dios estuvo muy presente en mi vida, pues soy de Almacelles, localidad donde se encuentra el Centro Asistencial y por lo tanto, he crecido acompañada de todas las personas que han vivido en el Centro y que han podido hacer una vida cada vez más normalizada e inclusiva en nuestro pueblo.

En el año 2005 empecé a estudiar la licenciatura de Psicología en Tarragona, y en el segundo curso sentí la necesidad de poder ampliar los conocimientos teóricos que estaba adquiriendo con experiencias relacionadas con mi futura profesión. Así, en unos de los regresos a mi pueblo, decidí hacer llegar mi curriculum vitae al centro. En unos días pude concertar una entrevista con la directora de entonces, Toñi Segura, quien desde el primer momento me acogió al estilo de San Juan de Dios y confió en mi para el que sería mi primer trabajo y sin duda, ¡el más importante de mi vida!

Inicié mi labor como cuidadora los fines de semana y festivos en la Residència Santa Llúcia, una residencia para personas con discapacidad intelectual y trastornos de conducta y fue ahí donde crecí a todos los niveles y en todos los ámbitos de mi vida.

Pasaron tres años en los que de lunes a viernes estudiaba y los fines de semana trabajaba en el centro y con el esfuerzo que suponía poder combinar las dos cosas, conseguí una gran recompensa: al finalizar mis estudios en psicología en el año 2010, tuve mi primera oportunidad como psicóloga. Desde aquel momento mi trayectoria profesional fue evolucionando y ampliándose, a la misma vez que mi desarrollo personal se iba alimentando de experiencias y de satisfacción, acompañando a las personas con Discapacidad en su proyecto vital y generando apoyos para las necesidades individuales de cada uno, trabajando en red con los demás profesionales y creando estructuras muy potentes que sin duda, siempre han tenido el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas atendidas.

Me ofrecieron con el tiempo, coordinar diferentes servicios así como a sus profesionales como el Centro Ocupacional y el Hogar Residencia y fue ahí donde mi incursión en el mundo de la gestión empezó a despertarme cierta curiosidad y ganas de trabajar para mejorar la organización en general.

Al cabo de algún tiempo me ofrecieron la jefatura del área de la Discapacidad, cubriendo una baja maternal y finalmente, en Enero de este año, depositaron en mí la confianza para ocupar el cargo de la dirección del área de la Discapacidad en el centro de Almacelles.

La valoración de todos estos años ha sido, es y será muy positiva sin duda alguna. Pues el objetivo de mi trabajo siempre ha sido la mejora continua, primero, para las personas atendidas en el centro y para sus familias y tutores legales, y a nivel de gestión, también para intentar mejorar el bienestar del profesional que hace tan gran labor día a día acompañando a las personas de una forma tan directa y cercana como lo hacen en Almacelles.

Quiero destacar los valores de nuestra Orden, que siempre han estado y están presentes y sobretodo en los pequeños detalles, remarcando la importancia de la acogida a cualquier persona y sobretodo la Hospitalidad a aquel que lo necesita. Y que a mí, me ha demostrado desde el primer momento que llegué a San Juan de Dios. Creo que la mejor manera de poder transmitir estos valores es experimentarlos uno mismo. Así que con el ejemplo de cada uno, somos más capaces de tratar igual que quisiéramos nosotros ser tratados.

Si algo puedo expresar con enorme orgullo es que el centro de Almacelles y todos los profesionales que lo forman tienen un carisma innato que se refleja en cada uno de sus gestos. Hombres y mujeres sonrientes, que siempre tienen una palabra cálida al otro, un gesto amable y una caricia de comprensión, que hace que el trabajo no sea solo un trabajo, sino una gran vocación.

Así que aprovechando mi testimonio en este medio, mi más sincero reconocimiento a todos los profesionales del centro de Almacelles que día tras día acompañan a todas las personas atendidas, prestándoles el apoyo preciso para conseguir potenciar su máxima autonomía y su autodeterminación. A todos ellos, que contribuyen en el desarrollo personal y la inclusión de todas las personas y que trabajan para llegar a una máxima normalización de todas ellas, sin tener en cuenta su condición.

Sant Joan de Déu Terres de Lleida - Almacelles