Llevo un año y tres meses viviendo en un piso de San Juan de Dios como si fuese mi casa"

Me casé en el año 1998 y trabajaba en un almacén, me quedé sin trabajo y empecé a cobrar el paro. A los 2 años de casarme me separé y me fui a vivir con mis padres. Siempre he tenido la costumbre de beber. En el año 2001 falleció mi madre y mi padre vendió uno de los pisos que teníamos porque era un gasto tenerlo cerrado. Más tarde, en el año 2005, falleció mi padre.

En 2006 al estar sin trabajar, tuve que malvender el piso de mis padres y me fui a un piso de alquiler. Cuando ya se me acabo todo el dinero y ya no podía pagar el piso, empecé a dormir en la calle, en unos bancos de madera del Ayuntamiento del pueblo donde me conocen todos los vecinos. Todas las noches paraba la guardia civil y la policía local para ver si me encontraba bien o si me había pasado algo. Comía con del dinero que me daba la gente que conocía, y también bebía. Pasaba a un bar y saludaba a los vecinos de toda la vida y me daban algo de dinero. Me pasé 7 años viviendo en la calle y el último año ya dejé de beber, hasta que un día me desplomé en el suelo y desperté en un hospital. Los médicos me dijeron que había sufrido un infarto en el corazón. Me atendieron y me hicieron algunas pruebas. Aún me acuerdo de la sensación de estar atado de pies y manos mientras los médicos las hacían.

Dos días antes de darme el alta, vino a verme una trabajadora social del hospital, que me dijo que no volvería a vivir en la calle y que me ayudaría a encontrar otro lugar en el que vivir. Al salir del hospital hablé con más trabajadoras sociales de otros sitios, me hablaron del albergue San Juan de Dios de Valencia, y me llevaron hasta allí cuando salí del hospital.

Ingresé en el albergue, y estuve 4 meses viviendo allí con otras personas, allí tenía una cama, espacio para mí mismo y comida caliente todos los días. Luego entré en el taller ocupacional para estar entretenido y ocupado, en el taller hablo con mis compañeros, siempre nos hacemos bromas aunque a veces discutimos. Después de cuatro meses me fui a un piso de San Juan de Dios, en el que ya llevo un año y tres meses viviendo. Todos los días al salir del taller ocupacional voy al piso, arreglo mi habitación, me ducho, me afeito, veo la tele en el salón y después preparo la mesa para cenar. Es como si fuese mi casa. Llevo la cuenta de los meses que llevo en San Juan de Dios y estoy muy contento de cómo me tratan.

Sant Joan de Déu Serveis Socials València