"Juan de Dios se dedicó a hacer lo posible por comprender la dignidad de cada hombre o mujer"

Esther es una persona comprometida desde hace mucho tiempo con las personas en situación vulnerable y se ha dado cuenta la poca atención que le prestamos al lado espiritual de estos hombres y mujeres. Si les ofrecemos acompañamiento, se abren nuevas perspectivas de futuro.

Esther, eres de las últimas incorporaciones al equipo provincial de Pastoral, ¿cómo has llegado a la Orden Hospitalaria?
Digamos que mi incorporación a la Familia Hospitalaria ha sido fruto de un proceso en el que, ya hace algún tiempo, empecé a darme cuenta de algo que fui constatando a diario en mi contacto con las personas que atendemos en las entidades de acción social. Las entidades que trabajan con personas en situación vulnerable lo hacen de una manera muy cuidada en todos los aspectos, hablan de trabajo integral teniendo como centro a la persona a la que atiende. Pero noté que había una faceta de la persona que muchas veces no se tenía en cuenta, al menos de forma explícita, concreta, era la faceta espiritual que todos tenemos y vivimos.

Somos seres espirituales con un rico interior que nos permite encontrarle un sentido a la vida y vivirla de forma plena, que nos permite vivir abiertos a los otros y que ofrece la posibilidad de relacionarnos con el trascendente.

Después de un largo proceso personal, se dio la providencia de que en San Juan de Dios buscaban alguien que coordinará la pastoral social así que aquí estoy.

¿Qué has descubierto en la figura de San Juan de Dios?
Sorprendentemente en San Juan de Dios he descubierto algo muy similar a lo que os explicaba, él ante el sufrimiento de las personas, actúa... y lo hace siempre, Juan Ciudad fue una persona que buscó sentido a su vida durante años y fue en Granada cuando oyendo a Juan de Ávila descubrió que debía hacer y a partir de ese momento se dedicó a hacer lo posible por comprender la dignidad de cada hombre o mujer y de acompañarles a ellos a descubrirla en sí mismos.

Para ello entendió que una de las claves era en enseñar a “tratar al prójimo” una vez uno entiende que si Alguien nos ama incondicionalmente no podemos quedárnoslo para nosotros, sino que hay que acercarlo a los demás y eso me llama la atención de Juan de Dios.

Y así hemos llegado a nuestros días en que continuamos la labor que él inició y unos cuantos le acompañaron, atendiendo a los que sufren por el motivo que sea. Lo hacemos de una forma concreta atendiendo a todas sus necesidades para poder empoderar de verdad a cada persona de su propia vida preocupándonos de ser hospitalarios, abiertos al otro, curándole en aquello que le causa dolor.

Unos de los retos de la Provincia de Aragón-San Rafael y en el que se está tomando mucho interés, es el acompañamiento a las personas que sufren de exclusión social. ¿Qué puedes decirnos al respecto?
Si, las personas que viven en exclusión social, tienen historias de vida llenas de dolor, de sufrimiento que en la mayoría de los casos son fruto de circunstancias en las que ellos ni siquiera han podido decidir. Nuestra sociedad no sabe paliar tanto dolor, las entidades y las personas que en ellas colaboran hacemos lo que podemos para intentar cambiar estas situaciones y que la persona pueda dar un giro a su vida, pero las mochilas que llevan en la mayoría de los casos pesan demasiado y este acompañamiento requiere más tiempo y recursos, hay que ser creativo al acompañar.

En la mayoría de las personas que viven en nuestros albergues o comen en nuestros comedores podemos ver que lo más difícil de paliar es la soledad, el haber perdido cualquier red ya sea familiar o de amistad, él ni siquiera saber cómo iniciar una relación con alguien,… no tener a nadie en quien confiar, con quien compartir lo que nos sucede,… o simplemente con quien salir a pasear y charlar.

Poder ofrecer experiencias positivas de acompañamiento a estas personas abre nuevas oportunidades a su futuro.

En esta nueva línea de ayudar y acompañar a las personas a que sean ellas mismas las que decidan sobre su vida, ¿qué papel juega el acompañamiento espiritual?
Las personas somos una unidad, y todas tenemos una riqueza interior propia que debemos cultivar, cuidar… Viktor Frankl, fundador de la logoterapia, afirmaba que “la interpretación del sentido supone que el ser humano es espiritual” al hablar del sentido de la vida y que “el ser humano se realiza a sí mismo en la medida que se trasciende”, el hecho de preguntarnos cuál es el sentido de nuestra vida nos hace seres con una vivencia espiritual, ya que buscamos una razón a nuestra propia vida.

Cuando uno es capaz de profundizar en la propia existencia, indagar sobre uno mismo, auto-conocerse y entonces no puede menos que salir de sí para ir al encuentro del otro, busca relacionarse con otro ser humano y esto es lo que posibilita la apertura al Otro, a una relación profunda y transformadora con Dios.

En nuestro trabajo diario con personas no podemos y, de hecho no lo hacemos, dejar de lado esta faceta espiritual que nos permite discernir sobre nuestra propia vida y hacernos responsables plenamente de ella, dotándola de pleno sentido e integrando nuestras acciones en él, vivir de forma libre y plena.

San Juan de Dios es un buen modelo ya que pasó años de su vida buscando sentido y lo encontró cuando salió de sí mismo para sanar a los que lo necesitaban, dando su vida por los demás.

Y, personalmente pienso que sólo desde sentirnos amados incondicionalmente podemos vivir de una forma plena y dar un poco de luz al mundo en el que vivimos y a todos los que nos rodean.

Maite Hereu
Comunicación OHSJD Aragón