La huella de Teresa Losada

Hacer memoria de Teresa Losada, es revitalizar el abrazo universal a las personas, sus culturas y sus creencias. Teresa, franciscana misionera, junto a sus Hermanas de comunidad de Sant Vicenç dels Horts, sembró e impulsó la actual Fundación Bayt Al-Thaqafa. Una mujer inquieta, inteligente, generosa y hecha para los demás. Teresa inició este proyecto como lo hacen las mujeres y hombres empapados de espíritu, desde la vida y con su propia vida. Comprometida e identificada con la realidad de las personas inmigradas del Magreb, en los momentos más iniciales, dio un giro a su trayectoria. Renunció a su cátedra y a la docencia de árabe en la universidad de Barcelona y se dedicó plenamente a estar y compartir con quienes llegaban con otra lengua, cultura y religión.

Teresa fue puente de culturas, pero sobretodo fue mano generosa y corazón fraterno. Se dedicó del todo y sin reservas a estar atenta a la vida y a las necesidades de quienes llegaban, y con gran visión,  a dar soporte y orientar a quienes acogían. El contacto diario lo enriqueció continuamente con sus conocimientos y especialmente con la sabiduría del corazón. Una mujer intuitiva, profunda, espiritual, que junto y con las personas que llegaban, masticó, reflexionó y oró la vida de cada día. Ésta era su manera de acoger y de acompañar. El Bayt recoge los orígenes que ella nos mostró, ser puerta abierta y mano que sostiene y acompaña. De Teresa, aprendimos lo que ella contagiaba: estar atentos, con delicadeza y respeto;  servir sin preocuparse mucho o nada de la medida;  respetar y amar lo distinto, y en sus mismas palabras: “llegar a entender el diálogo como una actitud interior, como una manera de ser, pues los diques de nuestro corazón han cedido”.

Teresa, fue, es y será, maestra y referente ante un tema que sigue latente en nuestros días: optar entre amurallar fronteras o con bondad e inteligencia, abrir los brazos de la acogida y la fraternidad.

Fundació Bayt-al-Thaqafa