"La Hospitalidad es para siempre"

Os puede parecer esta una frase hecha, pero veréis como no y estaréis de acuerdo conmigo en que la Hospitalidad es para siempre. Quien la experimenta sólo una vez queda prendido en su sutileza, es por esto precisamente que la presencia de la Orden Hospitalaria en las tierras de Lleida se va configurando en un conjunto de servicios que tienen pleno sentido ya que están destinados a acoger, atender y acompañar  a las personas más vulnerables y frágiles de nuestro entorno. No sólo intentado su recuperación y su equilibrio personal sino también con la promoción personal, reconociendo su dignidad y poniendo en valor sus capacidades, pidiendo siempre para ellos la plena inclusión, la normalización y la igualdad real en este mundo en que nos toca vivir, que es la casa común de todos. Se trata de abrir puertas, de cerrar heridas y de crear futuro rompiendo  todos los estigmas, porque como dice un buen amigo mío, el estigma es el tatuaje que más duele. Todo esto es posible  gracias a la implicación de un grupo de mujeres y hombres que nos hemos creído que en la Hospitalidad está la respuesta y que a través de acciones concretas, con  el trabajo y el esfuerzo de cada día podemos hacer más agradable la vida de las personas que nos necesitan y contribuir a que nuestro entorno sea  más amable para todos casi sin darnos cuenta. Así es la Hospitalidad, un valor que nos motiva, que nos acerca a las personas sin prejuicios, que nos hace más solidarios y que nos invita a sumar afectos, que no tiene límites ni fecha de caducidad por esto es para siempre, y se expande a lo largo del tiempo, de los acontecimientos, de los proyectos ,y de las iniciativas que miran a las personas, sobre todo que miran con ternura a las personas que más lo necesitan, que están enfermas, que son más desfavorecidas, que son poco queridas.

Nosotros desde aquí, desde les Terres de Lleida, vamos forjando el camino, un camino que va dejando huella en la memoria, en el corazón y en la ilusión de muchos. A finales del mes de abril del año pasado concluimos las celebraciones que conmemoraban los 50 años de la presencia de la Orden en Almacelles, poder celebrarlos considero que fue un regalo porque en cierta manera nos abrió nuevas puertas y nuevas oportunidades para expresar nuestro carisma, y nuestros valores en el aquí y ahora de esta tierra, de la realidad social en la que estamos inmersos, con su gente. Yo personalmente creo que estamos en un tiempo nuevo que conlleva retos también nuevos e importantes, no exentos de esfuerzo y de responsabilidad donde todos somos necesarios porque esto es cosa de todos los que estamos: profesionales, voluntarios, Hermanos…etc. Todos estamos invitados a colaborar y a participar, quizá yo sea muy “iluso” pero percibo que no podrá ser de otra manera.

Sin duda creo que vamos en la dirección correcta con este proceso de expansión y de configurar los nuevos proyectos, porque esto no sólo hace que tengamos más presencia y que seamos más conocidos, si no lo que para mí es más importante, que podemos ayudar a más personas que lo necesitan con unos servicios de la mejor calidad como todos se merecen, esto ayuda a que las personas que atendemos y sus familias estén más contentas, y también para los que estamos con ellos en el día a día, a la vez que proyectamos al exterior una imagen amable y cálida con la complicidad de todos y  con el trabajo bien hecho. Quizá sea por esto que cada vez tenemos más propuestas de proyectos nuevos para hacer en colaboración con otras instituciones.

Como ya señalo anteriormente y por fusionar un poquito la historia con la actualidad decir que: comenzamos hace más de 50 años en Almacelles con los primeros residentes y tres o cuatro Hermanos, con el paso del tiempo este centro se fue haciendo grande y especializando en el tema de la discapacidad intelectual, han cambiado en el tiempo los modelos de intervención y se ha ido modificando la terapia personal y de grupo, pasando de la tradicional a la complementaria según las necesidades de las personas entre otras muchas cosas. Posteriormente se vio la conveniencia de que algunos chicos con discapacidad intelectual que vivían en el centro pudieran residir en el pueblo con un estilo de vida más insertado en la comunidad y se pusieron en marcha dos viviendas inclusivas donde residen en la actualidad un buen grupo de chicos y chicas.

Más tarde y, provisionalmente, acogimos en Almacelles a personas con problemas de salud mental y así hasta el mes de mayo de este mismo año que todo empezó a cambiar, pues abrimos el nuevo hospital de salud mental en  la ciudad de Lleida donde se trasladaron todos los pacientes que estaban en Almacelles y otros nuevos que han ido llegando, se integró allí también el CSMIJ, es decir, toda la consulta de salud mental infanto-juvenil y el hospital de día que hasta ahora estaban en otros espacios.

Otra de las cosas que me parece fantástica es que hemos podido abrir también en Lleida ciudad un hogar-residencia para personas con problemas de salud mental en un proyecto de colaboración con la Diócesis que nos ha cedido un magnífico edificio para que estas personas puedan hacer su vida en el entorno de la ciudad que es lo que ellos necesitan.

También hemos iniciado no hace mucho el programa Housing First para personas sin hogar en colaboración con el Ayuntamiento de Lleida, programa pionero aquí y muy interesante. Aunque lo he dejado para lo último no se me ha olvidado el Centro Especial de Empleo (CET El Pla)  de la Fundación Benito Menni y el programa de integración laboral que desde hace algún tiempo está  funcionando  para dar trabajo a personas con discapacidad y que en la actualidad también está en un proceso de cambio con nuevas expectativas y oportunidades en cuanto a la actividad se refiere.

Como veis en muy poco tiempo hemos dado “un salto” de calidad, nuestra trayectoria está siendo de impulso rápido, pero reflexionada. Para concluir, sólo añadir que Hospitalidad es también estar en alerta continua para acoger bien a quien lo necesita. Yo como Hermano de San Juan de Dios estoy muy contento de poder vivir este proceso tan dinámico, porque es una oportunidad que no debemos dejar pasar aquí en las Terres de Lleida. 

Sant Joan de Déu Terres de Lleida - Almacelles