"Había una necesidad inminente de profesionales sanitarios"

Jennifer Suarez
En el año 2014 Jennifer Suárez, cuando cursaba segundo de Grado en Enfermería en el Campus Docent, sus compañeros la eligieron como intermediaria con los estudiantes de la Escuela de Enfermería de San Juan de Dios de Mabesseneh en Sierra Leona, con quien el Campus tiene un programa de hermanamiento desde 2008. Esta elección propició su primer viaje al país, durante el cual tomó conciencia de las necesidades de la Escuela, en ámbitos como las habilidades clínicas y el desarrollo de las prácticas clínicas en los centros.

Por este motivo en 2017, meses después de graduarse como enfermera, se trasladó a Sierra Leona, donde estuvo todo un curso académico. Durante este tiempo pudo participar en la organización del currículo académico de las enfermeras SRN (State Registerd Nurse) para poder lograr la certificación y acreditación, tanto del centro como de la titulación. Parte de su trabajo consistió en diseñar protocolos y documentación vinculada a los procesos internos de la Escuela, la generación de evidencias y la formación del profesorado. Además, también, pudo desarrollar docencia en diferentes asignaturas teóricas y teórico-prácticas.

Actualmente, la profesora Jennifer Suárez compagina la docencia en el Campus Docent dentro del Grado en Enfermería y en Ciclos Formativos, con una estancia anual de cuatro meses a Mabesseneh para velar y monitorizar los periodos de estancias clínicas de los estudiantes SRN de la Escuela de enfermería.

¿Cómo surgió la idea?
En el 2006 comenzó el programa de hermanamiento entre el Hospital materno-infantil y el Hospital de Sierra Leona. Había una necesidad inminente de profesionales sanitarios, por lo que en 2007 se decidió crear la escuela. Entonces se necesitó el apoyo de una institución que pudiera ayudar en todo el tema de la gestión académica y así fue como surgió el hermanamiento con el Campus.

¿Qué se ha conseguido en estos 10 años?
Se han conseguido muchísimas cosas. Se han becado a más de 35 alumnos y se ha enviado muchísimo material, lo que ha permitido que el aula de habilidades clínicas que tenemos sea la mejor del país. Y gracias a Carlos Nebot, que es el coordinador del prácticum en el Campus, se ha podido desarrollar un programa de prácticas clínicas, ya que en el país no hay. Las políticas en este sentido son complicadas de llevar a cabo porque el país está ahora mismo en un momento de cambio a nivel general. Y en este sentido, desde la escuela de enfermería estamos a la vanguardia. Muchos de nuestros documentos los utilizan otras escuelas como referencia para ver cómo se deberían hacer las cosas. Y por aquí lograr eso no es fácil.

¿Qué queda por hacer?
Desde que empezamos hasta ahora ha habido un cambio exponencial.

Nuestra idea es crear alianzas con otras instituciones que nos permitan expandir lo que tenemos y permitirnos un mayor intercambio con profesionales.

También queremos fortalecer al propio personal de enfermería que está ya trabajando, por lo que tratamos de acercarles cursos y programas que les permitan continuar estudiando. Y no solo para las enfermeras, también para los profesores, ya que hasta ahora no disponían de un plan de formación.

Quedan muchas cosas por hacer, pero con lo que tenemos y con las líneas que van saliendo hay trabajo para 10 años más.

¿A qué circunstancias se enfrentan aquellas personas que quieren formarse como enfermeros en Sierra Leona?
No es nada fácil. Muchos programas son privados e incluso en las escuelas públicas, donde el Estado paga el 80-90% de la matrícula, el acceso es muy difícil. Pero el mayor reto es a nivel nacional, dado que la formación de primaria y secundaria tiene carencias de profesorado, de metodología y de infraestructuras. Por ejemplo, tengo alumnos que han aprendido a escribir en la carrera. Que yo no sepa inglés cuando no es mi lengua materna, lo entiendo, pero que en un país de habla inglesa los alumnos lleguen a la universidad y no sepan estructurar una oración, te hace ver el estado de la educación.

¿Qué significa para ellos poder estudiar una carrera?
La posibilidad de crecer como persona a nivel social, económico y espiritual. Muchas personas apuntan a enfermería, no solo por vocación, sino porque es una forma de conseguir dinero. Si estudio una carrera, acabaré encontrando trabajo, sobre todo con la falta de profesionales sanitarios que hay.

¿Cómo afectó a la escuela la epidemia del Ébola?
La escuela cerró. No había alumnos ni se graduaban nuevos profesionales. En Sierra Leona murieron cerca de 300 profesionales sanitarios. Eso aquí, cuando se gradúan alrededor de 10.000 enfermeras al año, no es gran cosa. Pero cuando hay menos de 300 SRN en todo el país o cuando, como nosotros, disponemos de 3 médicos para todo el hospital, 300 profesionales son muchos.

¿Hay alguna cosa más que quieras comentar, a título personal?
Me gustaría que el hermanamiento siguiera durante otros diez, veinte y cincuenta años más. Aun cuando nuestra escuela hermana pequeña comience a andar, quiero que sigamos a su lado, acompañando y colaborando, porque al fin y al cabo se trata de eso.

Campus Docent Sant Joan de Déu - Barcelona